Resistencia antimicrobiana: El desafío global para la salud del siglo XXI

Resistencia antimicrobiana: El desafío global para la salud del siglo XXI

Autores

Diego Madrigal Ortega

Licenciatura en Médico Cirujano y Partero, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)

Rosa Villaseñor Martínez

Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”, Guadalajara, Jalisco

Cecilia Colunga Rodríguez

Departamento de Salud Pública, CUCS, UdeG

Contacto: cecilia.colunga@academicos.udg.mx


Uno de los mayores desafíos a los que se ha enfrentado la humanidad a lo largo de la historia son las infecciones. A principios del siglo pasado, era común que situaciones tan cotidianas como una gripe complicada o una herida infectada resultaran en numerosas muertes; sin embargo, este panorama cambió de manera significativa con la llegada de los antibióticos. El descubrimiento de la penicilina en 1928 por el médico británico Alexander Fleming, seguido del desarrollo de muchos otros medicamentos, abrió el camino para combatir eficazmente las infecciones. No obstante, el problema no terminó ahí, ya que, como en cualquier lucha, el enemigo puede aprender a defenderse.

¿Qué es la resistencia antimicrobiana?

Para abordar el tema de la resistencia antimicrobiana (RAM) es necesario conocer los conceptos de microorganismo y antimicrobiano. Clásicamente, se define a los «microorganismos» como aquellos organismos tan pequeños que solo pueden observarse bajo un microscopio. Entre ellos, aquellos que pueden afectar al ser humano y causar enfermedades se clasifican en cuatro grupos: bacterias, virus, parásitos y hongos. Por otro lado, los «antimicrobianos» son fármacos utilizados para prevenir y tratar infecciones causadas por estos microorganismos, ya sea en humanos, animales o plantas. Estos se clasifican según el microorganismo que combaten: antibióticos para bacterias, antivirales para virus, y antiparasitarios y antifúngicos para parásitos y hongos, respectivamente.

Ahora bien, la RAM se define como la capacidad de los microorganismos de adaptarse y no responder al efecto de los antimicrobianos, lo que les permite sobrevivir y reproducirse a pesar de la presencia del medicamento [1]. Aunque todos los microorganismos pueden desarrollar RAM, las bacterias son las que actualmente generan mayor preocupación en este ámbito.

¿De dónde surge la resistencia antimicrobiana?

La RAM es un claro ejemplo de la evolución en biología. Cuando una población de microorganismos se expone a un antimicrobiano, algunos pueden poseer de manera natural características o adquirir mutaciones que les confieran una ventaja de supervivencia. Estos microorganismos «resistentes» sobreviven al efecto del medicamento y se reproducen, mientras que los demás mueren; con el tiempo, la población se compone principalmente de microorganismos resistentes. Este proceso de selección natural muestra cómo los organismos pueden adaptarse ante situaciones adversas de su entorno.

La RAM puede surgir de dos maneras: puede estar presente como un fenómeno natural (por ejemplo, se han encontrado bacterias en la Antártida, alejadas de la influencia del ser humano, que presentan mecanismos de resistencia desarrollados a partir de la interacción con otros microorganismos del ambiente) o ser propiciada por la acción humana al fomentar la exposición de los microorganismos a antimicrobianos [2].

Una bacteria que adquiere resistencia mediante mutaciones en su material genético puede compartir esa información con otras bacterias de la misma o diferente especie a través de un proceso llamado «transferencia horizontal de genes». Esto facilita la diseminación de las características de resistencia y perpetúa el problema de la RAM. Una vez transferidos, los genes y los patógenos continúan evolucionando, lo que a menudo resulta en bacterias con mayor resistencia [2].

¿Cómo funciona la resistencia antimicrobiana?

Los mecanismos mediante los cuales los microorganismos pueden volverse resistentes a los antimicrobianos son diversos. En el caso de las bacterias, esto puede suceder al reducir la concentración de antibiótico dentro de las células (por ejemplo, disminuyendo la capacidad de los fármacos para atravesar la membrana celular e ingresar a la bacteria, o expulsando el antibiótico fuera de esta); al modificar el sitio de la bacteria donde el antibiótico ejerce su efecto; o mediante la inactivación del antibiótico, bloqueando así su acción [2].

¿Qué factores propician el desarrollo de resistencia antimicrobiana?

La principal causa del desarrollo de RAM bacteriana es el uso inapropiado y excesivo de antibióticos, tanto en humanos como en animales. Esto incluye utilizar un antibiótico en una dosis inadecuada, por un tiempo más corto del debido o, peor aún, en casos que no lo ameritan [3].

Un ejemplo común del uso inadecuado de los antibióticos es su consumo por personas con infecciones virales, como resfriados. Este problema se origina en una falta de educación sobre el uso adecuado de los antimicrobianos, ya que, en ocasiones, se cree erróneamente que estos ayudarán con los síntomas o acelerarán la recuperación; sin embargo, dado que los virus no son eliminados por los antibióticos, su consumo es inútil en estos casos y, además, resulta perjudicial al propiciar la RAM.

En el ámbito de la ganadería, el uso de antibióticos como promotores del crecimiento en animales o para prevenir enfermedades en animales sanos también contribuye a la RAM. Las bacterias resistentes presentes en animales pueden transmitirse a las personas a través del consumo de alimentos contaminados, contacto directo o mediante el medio ambiente [3].

¿Cuáles son los microorganismos de mayor importancia en la resistencia antimicrobiana?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualiza cada año la lista de microorganismos patógenos que representan una mayor amenaza para la salud pública, divididos en prioridad crítica, alta y media, en función de su capacidad de transmisión, la dificultad para tratarlos, el número de muertes que ocasionan y su tendencia a desarrollar RAM.

Entre los microorganismos más emblemáticos se encuentran bacterias como Acinetobacter baumannii resistente a carbapenémicos, Pseudomonas aeruginosa resistente a carbapenémicos y Staphylococcus aureus resistente a meticilina, por mencionar algunas. Además, es importante tener en cuenta la creciente resistencia en otros microorganismos como el parásito de la malaria, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), hongos como Candida auris, y nada más y nada menos que el bacilo de la tuberculosis [4].

El impacto de la resistencia antimicrobiana para la salud pública

La RAM es considerada uno de los desafíos más importantes para la salud global del siglo XXI. La razón principal de ello es la alta mortalidad asociada al problema; si bien en el año 2019 se estimó que la RAM bacteriana fue directamente responsable de 1.27 millones de muertes en el mundo y contribuyó a 4.95 millones de muertes, se estima que para el año 2050 la RAM se convierta en la primera causa de muerte a nivel mundial, ocasionando más de 10 millones de muertes anuales [5].

El hecho de que los antibióticos de «primera línea» (aquellos utilizados inicialmente en condiciones óptimas) sean ineficaces para tratar las infecciones resulta en que las enfermedades sean más difíciles de curar, que las estancias hospitalarias sean más largas, y en un mayor riesgo de discapacidad y muerte para los pacientes afectados por microorganismos multirresistentes.

En términos del tratamiento, las infecciones por estos microorganismos hacen que cada vez se necesiten medicamentos más potentes para tratarlas. Al utilizar medicamentos de «última línea» (aquellos que no se consideran hasta que fallan todos los demás fármacos) para tratar infecciones graves, corremos el riesgo de generar resistencia hacia estos antibióticos, y de esta manera perpetuar el problema de la RAM hasta que, eventualmente, ningún fármaco sea capaz de ayudarnos en la lucha contra las infecciones.

Económicamente, la RAM implica un aumento en los costos de atención sanitaria, debido a que suelen necesitarse fármacos más caros. El Banco Mundial estima que la RAM podría generar costos de atención médica por valor de un billón de dólares estadounidenses para 2050, y pérdidas de producto interno bruto (PIB) de entre 1 billón y 3.4 billones de dólares al año para 2030 [5].

¿Cómo podemos combatir la resistencia antimicrobiana?

Todos nosotros podemos contribuir a solucionar este problema. Para ello se pueden implementar las siguientes estrategias:

  • Uso adecuado de antibióticos: Es esencial que tanto los profesionales de la salud como los pacientes utilicen los antibióticos de manera responsable. Por parte del personal de salud, es imprescindible que se realice una prescripción correcta de los antimicrobianos en cuanto a su necesidad, la dosis y el tiempo adecuado. Por parte de los pacientes, es importante seguir las indicaciones del médico y, sobre todo, evitar la automedicación.
  • Prevención de infecciones: Adoptar medidas de higiene, como el lavado frecuente de manos, y promover la vacunación pueden reducir la incidencia de infecciones, disminuyendo así la necesidad de utilizar antibióticos.
  • Control en el ámbito agroalimentario: Limitar el uso de antibióticos en animales destinados al consumo humano y aplicar buenas prácticas en la industria agroalimentaria son fundamentales para reducir la propagación de bacterias resistentes.
  • Vigilancia y monitoreo: Implementar sistemas de vigilancia que permitan detectar y controlar la propagación de la RAM en humanos, animales y el medio ambiente es crucial para una respuesta efectiva.
  • Investigación y desarrollo: Fomentar la investigación de nuevos antibióticos y alternativas terapéuticas es vital para mantenerse a la vanguardia en la lucha contra la RAM.

La implementación de estas medidas, bajo el enfoque de «Una Salud», que integra la salud humana, animal y ambiental, es esencial para enfrentar eficazmente la resistencia antimicrobiana y garantizar la eficacia de los tratamientos en el futuro [1].

Conclusiones

La resistencia antimicrobiana es una amenaza global que requiere acción colectiva inmediata. El uso responsable de antibióticos, la prevención de infecciones, el control en la agroindustria, la vigilancia y la investigación son esenciales para preservar la eficacia de los tratamientos y proteger la salud pública.

Referencias

[1] Organización Panamericana de la Salud. Resistencia a los antimicrobianos [Internet]. Washington, D.C.: OPS; 2024 [cited 2025 Mar 21]. Disponible en: https://www.paho.org/es/temas/resistencia-antimicrobianos

[2] Darby EM, Trampari E, Siasat P, Gaya MS, Alav I, Webber MA, et al. Molecular mechanisms of antibiotic resistance revisited. Nat Rev Microbiol. 2023 May;21(5):280-95.

[3] Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Antimicrobial Resistance: Causes and How It Spreads [Internet]. Atlanta: CDC; 2024 [updated 2024; cited 2025 Mar 21]. Disponible en: https://www.cdc.gov/antimicrobial-resistance/causes/index.html

[4] World Health Organization. WHO bacterial priority pathogens list, 2024: bacterial pathogens of public health importance to guide research, development and strategies to prevent and control antimicrobial resistance [Internet]. Geneva: World Health Organization; 2024. 88 p. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789240093461

[5] Salam MA, Al-Amin MY, Salam MT, Pawar JS, Akhter N, Rabaan AA, et al. Antimicrobial Resistance: A Growing Serious Threat for Global Public Health. Healthcare (Basel). 2023 Jul 5;11(13):1946.

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