Autores
Bricia Melissa Gutiérrez Zepeda
Doctorado en Genética Humana, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)
Laboratorio de Inmunología, Departamento de Fisiología, CUCS, UdeG
Ingrid Berenice Montoya Delgado
Doctorado en Genética Humana, CUCS, UdeG
Laboratorio de Inmunología, Departamento de Fisiología, CUCS, UdeG
Antonio Quintero Ramos
Laboratorio de Inmunología, Departamento de Fisiología, CUCS, UdeG
Unidad de Investigación Biomédica 02, Hospital de Especialidades, Unidad Médica de Alta Especialidad, Centro Médico Nacional de Occidente, Instituto Mexicano del Seguro Social
Contacto: antonio.qramos@academicos.udg.mx
Cómo se produce el cáncer de mama
El cáncer ocurre cuando las células del cuerpo crecen sin control, ignorando las señales que regulan su crecimiento, división y muerte. En condiciones normales, las células siguen un ciclo ordenado: nacen, cumplen su función y, cuando ya no son necesarias, mueren para dar paso a nuevas células. Sin embargo, cuando hay alteraciones en el material genético, este proceso se descontrola y las células empiezan a multiplicarse de manera anormal.
El cáncer de mama (CM) es un tipo de cáncer que se puede desarrollar en una o ambas mamas. Aunque puede afectar tanto a mujeres como a hombres, es más común en mujeres. Como en otros tipos de cáncer, las células mamarias comienzan a crecer sin control y pueden formar tumores (Figura 1).
Es importante saber que no todos los tumores de mama son cancerosos. Muchas veces, se trata de masas tumorales benignas (no malignas) que no se propagan ni representan un peligro para la vida. Sin embargo, algunos bultos benignos pueden aumentar el riesgo de desarrollar CM en el futuro. Cualquier protuberancia, abultamiento o cambio en los senos debe ser examinado por un profesional de la salud para determinar si se trata de un tumor benigno o maligno, así como el riesgo de que evolucione a un tipo de cáncer en el futuro [1].
Si notas algún cambio en tus mamas, como protuberancias, abultamientos o alteraciones en la forma o textura, es fundamental acudir a un profesional de la salud. Solo un especialista podrá determinar si se trata de un tumor benigno o maligno y evaluar el riesgo de que pueda evolucionar a cáncer.

Nuestro cuerpo está formado por millones de células, y cada una de ellas tiene un manual de instrucciones llamado ADN. Este manual les dice a las células cómo funcionar y qué hacer. Está compuesto por una serie de «letras» o moléculas químicas llamadas bases nitrogenadas, que pueden ser de cuatro tipos: adenina (A), timina (T), citosina (C) y guanina (G). Cuando el orden de estas letras cambia por algún motivo, se produce una mutación, lo que puede afectar el funcionamiento normal de las células.
Estos cambios en el ADN pueden aumentar el riesgo de desarrollar CM. Esto puede deberse a factores hereditarios o ciertos hábitos como el consumo excesivo de tabaco y alcohol, el sobrepeso, falta de actividad física, ciertas infecciones y la exposición prolongada al sol [1].
El CM es el más frecuente en mujeres, incluyendo las mexicanas. Su desarrollo y progresión pueden verse influenciados por la genética, los antecedentes familiares, los niveles hormonales, el estilo de vida y la edad en que se detecta [2].
Lamentablemente, muchas mujeres siguen perdiendo la vida debido a esta enfermedad. Esto resalta la necesidad de mayor concientización, así como mejores recursos para la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento, especialmente en países con menos acceso a atención médica. Identificarlo en sus primeras etapas puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, aumentando las posibilidades de un tratamiento exitoso [3].
El cáncer de mama y los genes
La genética juega un papel clave en el riesgo de desarrollar CM. Mutaciones en algunos genes pueden aumentar la probabilidad de padecerlo y, en algunos casos, estas mutaciones pueden heredarse de generación en generación. Entre los genes más conocidos que influyen en la enfermedad están BRCA1, BRCA2, PTEN y TP53. Sin embargo, también hay otros genes que pueden estar relacionados, como el VEGFA.
El gen VEGFA tiene la función de producir una proteína llamada VEGF, que ayuda a formar vasos sanguíneos y permite que los tejidos reciban oxígeno y nutrientes. En algunas personas, puede ocurrir una mutación en este gen, cambiando una de sus «letras» (de C a T). Este pequeño cambio puede afectar la producción y regulación de la proteína VEGF, lo que a su vez puede influir en el crecimiento de tumores (Figura 2).

Las células cancerosas pueden aprovechar esta proteína para generar más vasos sanguíneos que las alimenten, facilitando su crecimiento y expansión. En algunos casos, niveles elevados de esta proteína se han relacionado con un peor pronóstico en personas con CM. Sin embargo, estudios recientes han encontrado que ciertas versiones de esta mutación, incluyendo el cambio de una copia (CT) o de dos copias (TT), podrían tener un efecto protector contra el cáncer, mientras que otras investigaciones sugieren que también podría influir en la forma en que se detecta y evalúa la enfermedad [3].
A pesar de los hallazgos, aún hay mucho por investigar sobre la relación entre esta mutación y el CM, especialmente en mujeres mexicanas. La investigación en genética nos ayuda a entender mejor esta enfermedad y, en el futuro, podría contribuir al desarrollo de mejores estrategias de prevención y tratamiento.
Qué hicimos en este estudio
En este estudio, se investigó si la mutación +936 C/T, ubicada en una región que regula la cantidad de proteína que produce el gen VEGFA (+936), está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar CM en mujeres mexicanas. Para ello, se analizaron dos grupos: 231 mujeres con CM confirmado y 201 mujeres sanas como grupo de comparación. De las pacientes se tomaron datos clínicos como la edad, si habían pasado por la menopausia, su índice de masa corporal, el tipo de tumor, si tenían metástasis (diseminación del cáncer) y el estado de los receptores hormonales.
El estudio comenzó con la recolección de muestras de sangre de todas las participantes. A partir de un método de laboratorio y utilizando un componente de las muestras de sangre, que son los glóbulos blancos, se extrajo el ADN. Luego, se aplicó otra técnica de laboratorio llamada PCR-RFLP, que permite copiar millones de veces una región específica del ADN, en este caso, la parte del gen VEGFA donde se encuentra la mutación.
Para detectar la mutación, se utilizó una proteína (enzima) especial que funciona como unas «tijeras moleculares» y corta el ADN solo si reconoce ciertas «letras» genéticas [4].
Si la mutación estaba presente (letra T), la enzima cortaba el ADN en partes más pequeñas. Si estaba la letra C (sin mutación), el ADN no se cortaba.
Luego, estos fragmentos se colocaron en un gel especial y se sometieron a una carga eléctrica para separar las moléculas según su carga eléctrica y su tamaño. Gracias a esta técnica, se pudo identificar si cada mujer tenía la combinación CC (sin mutación), CT (una copia de la mutación) o TT (dos copias de la mutación).
Los resultados mostraron que la mutación (letra T) era más frecuente en las mujeres con CM, en comparación con las mujeres sanas, especialmente en aquellas que habían pasado la menopausia. Además, se observó que tener al menos una copia de la mutación (CT o TT) aumentaba 1.61 veces el riesgo de desarrollar la enfermedad en comparación con quienes no la tenían.
Conclusiones
Este estudio sugiere que la mutación +936C/T del gen VEGFA podría estar relacionada con una mayor predisposición genética al CM en mujeres mexicanas. Sin embargo, los investigadores señalaron que aún se necesitan estudios con un mayor número de participantes para confirmar estos resultados y comprender mejor cómo influye esta mutación en el desarrollo del cáncer.
Referencias
[1] Schwartz SM. Epidemiology of Cancer. Clin Chem. 4 de enero de 2024;70(1):140-9.
[2] Francies FZ, Hull R, Khanyile R, Dlamini Z. Breast cancer in low-middle income countries: abnormality in splicing and lack of targeted treatment options. Am J Cancer Res. 2020;10(5):1568-91.
[3] Gutiérrez-Zepeda BM, Gómez-Del Toro MM, Ortiz-Soto DJ, Becerra-Loaiza DS, Quiroz-Bolaños AF, Topete A, et al. The VEGFA rs3025039 Variant Is a Risk Factor for Breast Cancer in Mexican Women. Int J Mol Sci. 22 de septiembre de 2024;25(18):10172.
[4] Tarach P. Application of polymerase chain reaction-restriction fragment length polymorphism (RFLP-PCR) in the analysis of single nucleotide polymorphisms (SNPs). Acta Universitatis Lodziensis Folia Biologica et Oecologica. 2021;(17):48-53.



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