Autores
Andrew Umbarger Medeles
Secretaría de Salud, Programa Nacional de Servicio Social en Investigación en Salud
Mercedes Gabriela Orozco Solis
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
Bertha Alicia Colunga Rodríguez
Escuela Normal Superior de Jalisco, Secretaría de Educación Jalisco
Contacto: bertha.colunga@ensj.edu.mx
En la vida adulta, el trabajo se convierte en una parte fundamental para las personas, dado que por medio de la actividad laboral buscamos alcanzar un desarrollo profesional y personal. Cuando el contexto laboral integra condiciones demandantes para los individuos, donde se perciben requerimientos difíciles o incluso imposibles de afrontar con los recursos que cuenta el trabajador, puede aparecer una respuesta de distrés o, como comúnmente lo conocemos, de estrés laboral. Se conoce como estrés laboral al conjunto de reacciones ocasionadas en un trabajador debido a que las condiciones de su ambiente laboral favorecen un desequilibrio entre las demandas y los recursos psicosociales con que cuenta el trabajador [1].
Las cifras de estrés laboral varían en nuestro país; sin embargo, hay investigaciones como la realizada por el Instituto Mexicano del Seguro Social que reportan que hasta un 75% de los trabajadores experimentan este tipo de estrés.
Causas del estrés laboral
El estrés laboral es sin duda un fenómeno multicausal, en el que factores provenientes de diferentes sistemas favorecen su aparición [2]. En particular, al enfocarnos en el contexto laboral, es posible afirmar que los factores psicosociales en el trabajo son las principales causas de que una persona trabajadora experimente estrés laboral. Según la Organización Internacional del Trabajo, los factores psicosociales en el trabajo se definen como: “interacciones entre el trabajo, su medio ambiente, la satisfacción en el trabajo y las condiciones de su organización, por una parte, y por la otra, las capacidades del trabajador, sus necesidades, su cultura y su situación personal fuera del trabajo” [3]. Estos se convierten en un riesgo para el trabajador cuando implican una condición laboral que involucra una demanda excesiva e incluso irrealizable, que amenaza su salud y bienestar. De acuerdo con Carreón et al. (2020) [4], algunos ejemplos de factores psicosociales de riesgo en el trabajo que pueden favorecer respuestas de estrés laboral en los trabajadores son:
- Carga mental y física de trabajo elevadas, donde el trabajo implica una exigencia que promueve un elevado procesamiento físico o mental para el trabajador.
- Alteraciones en el rol de trabajo, como, por ejemplo, trabajos con poca claridad de rol o con roles muy cambiantes.
- Ritmos cambiantes de tarea laboral, donde el trabajador puede tener que realizar su actividad a ritmos más acelerados o lentos de los que le gustaría.
- Problemáticas de liderazgo y supervisión, relacionadas con la falta de personal directivo que promueva una supervisión adecuada y un liderazgo centrado en las personas.
Consecuencias del estrés laboral
El estrés laboral es una respuesta que genera diferentes consecuencias para los trabajadores, teniendo un impacto significativo en su bienestar y efectividad [2]. Las consecuencias del estrés se pueden identificar a distintos niveles, algunos de los cuales se presentan a continuación:
- Salud física. Se han relacionado diferentes impactos físicos del estrés laboral, como malestares musculoesqueléticos, náuseas, problemas cardiovasculares, gástricos, dificultades del sueño, aumento del riesgo de síndrome metabólico, entre otros [4, 2].
- Salud mental. Se reporta que el estrés laboral tiene consecuencias psicosociales, como el aumento de síntomas depresivos y de ansiedad, alteraciones del sueño, conductas adictivas como el consumo de sustancias, hábitos alimenticios deficientes, irritabilidad y negligencia de responsabilidades [4, 2]. Asimismo, se puede observar un impacto negativo en las relaciones familiares y sociales de la persona [2].
- Laborales. Tener empleados que experimenten estrés laboral también genera consecuencias adversas para la organización, entre las cuales destacan la disminución de la productividad, el aumento del absentismo, el bajo compromiso laboral, la rotación de personal, entre otros [4].
Prevención del estrés laboral
Una vez identificados los factores de riesgo, estas características se vuelven el objeto principal en el cual se enfocan estrategias o intervenciones de prevención. Entre estas, se pueden distinguir dos tipos: las individuales y las organizacionales [5]. Las intervenciones de prevención individuales se enfocan en reducir el impacto en la salud del individuo mediante la modificación de los factores propios del mismo, como lo son las estrategias de afrontamiento y adaptación con las que se cuenta, la resiliencia y la percepción cognitiva de lo que se considera estresores. Si bien no se cambian los factores de riesgo presentes en el ambiente, se busca que el efecto de los mismos se vea contrarrestado por la capacidad del propio individuo de adaptarse a este tipo de ambientes [5]. Por su parte, las estrategias organizacionales se enfocan en el ambiente en lugar del individuo afectado, buscando cambiar las características delimitadas como factores de riesgo dentro del contexto del ambiente laboral e incluyendo nuevas características al ambiente que podrían ayudar a mitigar los efectos nocivos del estrés laboral [5]. Debido a la gran variabilidad que existe entre ambientes laborales e individuos, se propone una aproximación al problema en la cual se exploran diferentes intervenciones para distintas organizaciones e individuos, siendo útil la implementación de intervenciones variadas (combinando tanto estrategias individuales como organizacionales) para poder tener un impacto significativo en el estrés laboral y sus consecuencias [1].
Conclusiones
Las múltiples y serias consecuencias del estrés laboral en la población de empleados, como las aquí mencionadas, se ven reflejadas no solo en su salud física y mental, sino también en la economía a gran escala; asimismo, son claras señales de que este problema social debería ser estudiado por diferentes frentes, tanto como problema social, como de salud pública y económico. Un aspecto que sale a relucir al analizar el estrés laboral es el gran valor que algunas estrategias de afrontamiento y adaptación tienen para el ser humano, sirviendo tanto para la situación específica del estrés laboral como para cualquier otra faceta de la vida, por lo que su promoción desde una edad temprana podría beneficiar a la población y a la sociedad como conjunto de maneras sorprendentes.
Referencias
[1] Restrepo J, Lemos M. Addressing psychosocial work-related stress interventions: a systematic review. Work. 2021;70(1):53-62.
[2] Danielsson L, Frantz A, Holmgren K. Work-related stress is associated with low work ability, but not with poor self-rated health: a cross-sectional study in primary healthcare. Work. 2024;78(4):1043-53.
[3] Anaya-Velasco A, Luna-Chávez EA, Ramírez-Lira E, Díaz-Patiño DG. Factores psicosociales, intervención y gestión integral en organizaciones: revisión sistemática. Psicumex. 2021;11:1-27.
[4] Carreon J, Bustos JM, Sánchez A, Martinez E, García C. La estructura del estrés laboral. Rev Investig Acad Sin Frontera. 2020;(32):1-23.
[5] Menardo E, Di Marco D, Ramos S, Brondino M, Arenas A, Costa P, et al. Nature and mindfulness to cope with work-related stress: a narrative review. Int J Environ Res Public Health. 2022 May 13;19(10):5948.



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