Autores
Alejandro Barrón Balderas
Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”, Guadalajara, Jalisco
Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)
Contacto: alejandro.barron9295@academicos.udg.mx
Citlalli Elizabeth Murguía Aceves
Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”, Jalisco, México
Mireya Robledo Aceves
Hospital Civil de Guadalajara, «Dr. Juan I. Menchaca», Jalisco, México
El cannabidiol (CBD) es un compuesto no psicoactivo que se encuentra principalmente en la planta de cannabis. A diferencia del tetrahidrocannabinol (THC), otro compuesto del cannabis, el CBD no produce efectos psicoactivos. Esto lo convierte en una opción atractiva para el tratamiento de diversas afecciones médicas sin los efectos secundarios típicos de la marihuana. Sin embargo, es importante aclarar que no todo el CBD se extrae de la marihuana. También se puede obtener del cáñamo industrial, una planta legalmente cultivada en muchos países, que no contiene niveles significativos de THC [1]. En los últimos años, el CBD ha sido estudiado por sus efectos analgésicos, su capacidad para tratar trastornos convulsivos y su perfil de seguridad favorable. A medida que más investigaciones respaldan estos beneficios, el CBD se está posicionando como una alternativa prometedora para quienes buscan aliviar el dolor crónico y controlar las convulsiones, especialmente en aquellos pacientes cuya condición no responde bien a los tratamientos tradicionales [1].
Este artículo se enfoca en tres áreas clave del CBD: sus propiedades como analgésico, su perfil no adictivo y su eficacia en el tratamiento de convulsiones de difícil control, especialmente en pacientes con epilepsia.
Beneficios del CBD
- Efecto Analgésico del CBD
El CBD ejerce su efecto analgésico principalmente a través de su interacción con el sistema endocannabinoide (SEC) del cuerpo, un sistema de señalización que regula varias funciones fisiológicas, como el dolor, el apetito, el estado de ánimo y la inflamación. El SEC está compuesto por receptores endocannabinoides, que se encuentran principalmente en el cerebro, la médula espinal y otros órganos periféricos [1,2].
- Mecanismo de acción: El CBD se une principalmente a los receptores CB1 y CB2 del sistema endocannabinoide, pero de una manera diferente a la del tetrahidrocannabinol (THC), lo que permite al CBD modular la actividad del SEC sin causar efectos psicoactivos. Aunque el CBD no se une directamente a estos receptores como lo hace el THC, actúa a través de otras vías para promover la liberación de endocannabinoides, como la anandamida, que ayuda a reducir el dolor y la inflamación [1, 2].
- Reducción de la inflamación: Además de su efecto directo sobre los receptores endocannabinoides, el CBD también influye sobre los receptores TRPV1 (vanilloides), los cuales están involucrados en la regulación de la temperatura corporal y en la percepción del dolor. Al activar estos receptores, el CBD puede reducir la inflamación y disminuir la sensibilidad al dolor. Esto es especialmente relevante en condiciones como la artritis, donde la inflamación de las articulaciones provoca dolor crónico [1].
- Evidencia clínica: Estudios preclínicos y clínicos han demostrado que el CBD puede aliviar el dolor neuropático (que involucra daño al sistema nervioso) y el dolor asociado con la inflamación, como en el caso de la artritis. Al no interferir con los mecanismos tradicionales de acción de los analgésicos opioides, el CBD ofrece una alternativa más segura para aquellos pacientes que buscan evitar los efectos secundarios graves asociados con los opioides [1].
- El CBD no es adictivo
Una de las ventajas más destacadas del CBD sobre otros analgésicos, como los opioides, es su perfil no adictivo. Los opioides actúan directamente sobre los receptores mu-opioides en el cerebro, lo que provoca una liberación de dopamina, produciendo sensaciones de euforia y, con el uso prolongado, llevando a la dependencia y la tolerancia [1, 2].
- Mecanismo de acción: El CBD no se une a los receptores mu-opioides, por lo tanto, no produce los efectos de euforia o dependencia típicos de los opioides. En cambio, el CBD modula los efectos del sistema endocannabinoide, promoviendo un equilibrio en el cuerpo sin causar efectos psicoactivos ni producir dependencia física [1].
- No genera tolerancia: Los estudios han demostrado que el CBD no induce tolerancia (una característica común de las sustancias adictivas). En otras palabras, su efectividad no disminuye con el tiempo, lo que permite su uso a largo plazo sin el riesgo de dependencia. Además, el CBD no activa el sistema de recompensa de la misma manera que los opioides o el THC, lo que reduce significativamente el riesgo de abuso [2].
- Tratamiento de la adicción: Curiosamente, investigaciones también sugieren que el CBD podría ser útil en el tratamiento de la adicción a otras sustancias, incluidos los opioides. El CBD puede ayudar a reducir los síntomas de abstinencia, disminuir el deseo de consumir sustancias adictivas y prevenir las recaídas, lo que refuerza aún más su perfil de seguridad [2].
- Beneficios en pacientes con convulsiones de difícil control
El uso del CBD en el tratamiento de trastornos convulsivos, como la epilepsia, se ha convertido en una de sus aplicaciones más relevantes. En particular, ha mostrado eficacia en el tratamiento de las convulsiones refractarias, que son aquellas que no responden bien a los medicamentos tradicionales [3, 4].
- Mecanismo de acción en el tratamiento de convulsiones: El CBD actúa sobre diversos mecanismos dentro del cerebro, interactuando con los receptores GPR55 y 5-HT1A (receptores de serotonina). Su acción sobre el receptor GPR55 parece tener un efecto de inhibición de la excitabilidad neuronal, lo que puede ayudar a reducir la frecuencia y la intensidad de las convulsiones. Además, la activación del receptor 5-HT1A está asociada con efectos anticonvulsivos y de modulación del estado de ánimo [1, 3, 4].
- Evidencia clínica: Numerosos estudios han respaldado la efectividad del CBD en la reducción de las convulsiones en pacientes con síndrome de Dravet y síndrome de Lennox-Gastaut, dos formas raras y severas de epilepsia infantil. El producto Epidiolex, que contiene CBD, ha sido aprobado por la FDA para el tratamiento de estas afecciones. En los ensayos clínicos, los pacientes que recibieron Epidiolex experimentaron una reducción significativa en la frecuencia de las convulsiones, lo que marca un hito en el tratamiento de las epilepsias de difícil control [1, 3, 4].
- Seguridad y tolerancia: El CBD se ha mostrado generalmente seguro para los pacientes con epilepsia, con efectos secundarios mínimos y bien tolerados, como somnolencia o diarrea leve. A diferencia de otros medicamentos anticonvulsivos que pueden tener efectos secundarios graves, el CBD ofrece una alternativa con un perfil de seguridad favorable [1, 3, 4].
Conclusiones
El CBD se está consolidando como un tratamiento terapéutico prometedor, particularmente en el manejo del dolor crónico y las convulsiones de difícil control. Gracias a su acción sobre el sistema endocannabinoide, el CBD ofrece un alivio eficaz sin los riesgos de adicción o efectos secundarios graves, lo que lo convierte en una opción atractiva para quienes requieren un tratamiento a largo plazo.
A diferencia de los analgésicos tradicionales, como los opioides, el CBD no produce dependencia ni tolerancia, lo que lo convierte en una alternativa segura, especialmente en el tratamiento del dolor crónico y las convulsiones refractarias. Los estudios hasta la fecha sugieren que el CBD tiene un perfil de seguridad favorable y presenta una opción viable frente a otros tratamientos convencionales, como los medicamentos anticonvulsivos tradicionales. Además, su capacidad para tratar condiciones como la epilepsia refractaria y la falta de efectos psicoactivos le otorgan un valor adicional en el ámbito terapéutico.
Si bien la investigación sobre el CBD continúa en expansión, es fundamental seguir profundizando en los estudios para explorar sus aplicaciones médicas en diversas poblaciones. Con el tiempo, el CBD podría representar una herramienta clave en la medicina moderna, ofreciendo una solución eficaz y segura para muchos pacientes con condiciones difíciles de tratar.
Referencias
[1] Legare CA, Raup-Konsavage WM, Vrana KE. Therapeutic potential of cannabis, cannabidiol, and cannabinoid-based pharmaceuticals. Pharmacology. 2022;107(3-4):131-49. doi:10.1159/000521683.
[2] Briânis RC, Moreira FA, Iglesias LP. Cannabidiol and addiction. Int Rev Neurobiol. 2024;177:319-33. doi:10.1016/bs.irn.2024.03.006.
[3] Devinsky O, Jones NA, Cunningham MO, Jayasekera BAP, Devore S, Whalley BJ. Cannabinoid treatments in epilepsy and seizure disorders. Physiol Rev. 2024;104(2):591-649. doi:10.1152/physrev.00049.2021.
[4] Whitney R, Jauhari P, Jain P. Cannabinoid use in pediatric epilepsy. Indian Pediatr. 2025;62(4):300-5. doi:10.1007/s13312-025-00015-7.



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