Autores
José Miguel Moreno Ortíz
Instituto de Genética Humana «Dr. Enrique Corona Rivera», Departamento de Biología Molecular y Genómica, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)
Ana Laura Pereira Suarez
Instituto de Inevstigación en Cancer e Infecciones, Departamento de Microbiología y Patología, CUCS, UdeG
Jorge Adrián Ramírez de Arellano Sánchez
Instituto de Inevstigación en Cancer e Infecciones, Departamento de Microbiología y Patología, CUCS, UdeG
Contacto: adrian.ramirez@academicos.udg.mx
El cáncer de próstata (CaP) es una de las enfermedades más comunes en hombres a nivel mundial. Cada año, millones de familias se ven afectadas por este diagnóstico, que, además de alterar la salud del paciente, impacta su bienestar emocional y la economía familiar. En 2020, se estima que más de 375 000 muertes se debieron a este cáncer y aparecieron 1.4 millones de nuevos casos. Aunque la ciencia ha avanzado considerablemente en la comprensión de este tipo de cáncer, aún persisten retos importantes; por ejemplo: ¿cómo lograr una detección más temprana?, ¿cómo distinguir qué tumores serán más agresivos y cuáles no?, ¿cómo elegir el tratamiento más adecuado para cada persona? [1].
En este contexto, la metilación del ADN surge como una pieza clave. Este proceso, que ocurre de manera natural en nuestras células, puede influir en la expresión de los genes y, en consecuencia, en el desarrollo de enfermedades. En el CaP, el estudio de la metilación se ha convertido en una estrategia prometedora para detectar la enfermedad a tiempo, predecir su agresividad y diseñar tratamientos personalizados.
¿Qué es la metilación del ADN?
Imaginemos que nuestro ADN es como una gran biblioteca llena de libros, cada uno representando un gen con instrucciones específicas para el correcto funcionamiento celular. Sin embargo, no todos los libros se leen al mismo tiempo. Es aquí donde la metilación cobra relevancia, al colocar etiquetas o “marcas químicas” en la portada de algunos de esos libros para indicar si deben abrirse y leerse, o si deben permanecer cerrados y en silencio. De esta misma manera se regulan los genes, marcando cuáles deben estar activos y cuáles no [2].
En condiciones normales, la metilación ayuda a mantener un equilibrio en la actividad génica. No obstante, en el cáncer este proceso se altera: algunos genes que deberían estar activos se silencian, y otros que deberían permanecer inactivos se expresan. Estas modificaciones contribuyen a que las células crezcan de forma descontrolada, pierdan sus mecanismos de regulación y adquieran características malignas [2].
La metilación en el cáncer de próstata
En el CaP, los cambios en los patrones de metilación del ADN se han relacionado con diferentes etapas y comportamientos del tumor. En el diagnóstico temprano, por ejemplo, ciertos patrones permiten distinguir entre lesiones benignas y malignas, e incluso podrían diferenciar cánceres incipientes de la hiperplasia benigna prostática, una condición no cancerosa que en ocasiones se confunde con el cáncer [1]. Esto abre la puerta a una detección oportuna, cuando el tratamiento es más efectivo.
En cuanto al pronóstico y la agresividad, no todos los CaP son iguales: algunos crecen lentamente y no representan un riesgo inmediato, mientras que otros avanzan con rapidez y ponen en peligro la vida del paciente. La metilación puede ayudar a diferenciar entre tumores de bajo y alto riesgo, lo que permite adoptar decisiones médicas más precisas [1, 3].
Detección temprana
La metilación puede funcionar como una “huella digital” que aparece antes de que el cáncer sea evidente en estudios convencionales. Por ejemplo, se ha observado que cuando ciertos genes protectores —como los involucrados en la reparación del ADN— se silencian debido a una metilación anormal, esta alteración puede detectarse en muestras de sangre, orina o tejido prostático mucho antes de que surjan síntomas. Esto significa que un hombre podría conocer su riesgo de CaP en fases iniciales, incluso antes de que el tumor sea visible en una resonancia magnética o en una biopsia tradicional [4].
Pronóstico y agresividad
Como se ha señalado, no todos los CaP se comportan de igual manera: algunos progresan lentamente y no comprometen la vida del paciente a corto plazo, mientras que otros muestran una evolución rápida. En este ámbito, la metilación aporta información valiosa para diferenciarlos. Por ejemplo, cuando un tumor presenta una gran cantidad de genes silenciados por metilación, suele asociarse a mayor agresividad y a una mayor probabilidad de metástasis. Por el contrario, si hay menos genes afectados, es más probable que se trate de un tumor indolente. Esta información permite al médico decidir entre una vigilancia activa o tratamientos más intensivos [3].
Además, se han realizado estudios de metilación para evaluar la respuesta a tratamientos en el CaP, como es el caso de la abiraterona. Al inicio y después de la administración de este fármaco en pacientes con CaP, se observaron patrones de metilación asociados con una buena respuesta terapéutica. Esto podría servir para predecir si un paciente responderá favorablemente o no a un tratamiento determinado [3].
Selección de tratamientos
Conocer el perfil de metilación de un tumor también orienta hacia la estrategia terapéutica más adecuada. Por ejemplo, si se detecta que un tumor ha perdido la actividad de genes reparadores del ADN, el médico puede considerar fármacos específicos que aprovechan esa vulnerabilidad, como los inhibidores de PARP, dirigidos a un fenómeno conocido como inestabilidad genómica [5].
Existen unas proteínas llamadas desmetilasas de lisina en histonas (KDMs), cuya función es “borrar” marcas del ADN, como la metilación. Esto hace que ciertas instrucciones genéticas se activen o se silencien. En el CaP, estas proteínas pueden actuar en algunos contextos como protectores, y en otros como promotores tumorales, dependiendo de los genes con los que interactúen. Actualmente se están investigando en humanos porque representan un candidato prometedor para futuras terapias [5].
Finalmente, en relación con los tratamientos personalizados, comprender el perfil de metilación de un paciente puede ayudar a los médicos a decidir entre un enfoque agresivo o un manejo más conservador. Además, la investigación sugiere que algunos fármacos podrían revertir estas alteraciones epigenéticas, abriendo así un nuevo camino en la medicina personalizada.
Un aliado para mejorar la calidad de vida
El verdadero valor de estudiar la metilación no se limita al laboratorio. En la práctica, su aplicación puede mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir la carga sobre los sistemas de salud. Detectar un cáncer en etapas tempranas implica tratamientos menos invasivos y una mayor probabilidad de curación. Predecir la agresividad de un tumor evita terapias innecesarias en pacientes con tumores indolentes, lo que se traduce en menos efectos secundarios y una mejor calidad de vida. Asimismo, invertir en este tipo de investigación posiciona a las instituciones de salud en México y en el mundo como pioneras en la lucha contra el cáncer, generando conocimiento que trasciende fronteras y beneficia a futuras generaciones.
Conclusiones
La metilación del ADN se ha convertido en un aliado clave en la lucha contra el CaP. A través de este proceso, la ciencia ha encontrado una herramienta poderosa para entender mejor el comportamiento de los tumores, anticipar su agresividad y ofrecer tratamientos cada vez más personalizados. Los avances en este campo abren la posibilidad de transformar un diagnóstico temido en una oportunidad para actuar con mayor eficacia y humanidad.
Agradecimientos
CONAHCYT, Ciencia Básica y de Frontera 2023-2024 (CBF2023-2024-2702).
Referencias
[1] Rafikova G, Gilyazova I, Enikeeva K, Pavlov V, Kzhyshkowska J. Prostate Cancer: Genetics, Epigenetics and the Need for Immunological Biomarkers. Int J Mol Sci. 2023;24(16):12797.
[2] Yegnasubramanian S, De Marzo AM, Nelson WG. Prostate Cancer Epigenetics: From Basic Mechanisms to Clinical Implications. Cold Spring Harb Perspect Med. 2019;9(4):a030445.
[3] Barletta F, Bandini M, Cirulli GO, Zaurito P, Lucianò R, Giannese F, et al. DNA methylation alterations in prostate cancer: from diagnosis to treatment. Transl Androl Urol. 2025;14(2):454-62.
[4] Trujillo B, Wu A, Wetterskog D, Attard G. Blood-based liquid biopsies for prostate cancer: clinical opportunities and challenges. Br J Cancer. 2022;127(8):1394-402.
[5] Jones K, Zhang Y, Kong Y, Farah E, Wang R, Li C, et al. Epigenetics in prostate cancer treatment. J Transl Genet Genom. 2021;5:341-56.



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