Nutrición con periodicidad: Mejora tu rendimiento como universitario

Nutrición con periodicidad: Mejora tu rendimiento como universitario

Autora

Miriam Andrea Martin Alvarado

Egresada de la Licenciatura en Nutrición, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara

Contacto: miriam.martin8348@alumnos.udg.mx

Colaboradora / Miriam Martin

Mi nombre es Miriam Martin, soy Nutrióloga egresada del CUCS. Me apasionan las ciencias de los alimentos y soy junior research gracias a mi participación en el programa FITeP. He colaborado en la realización de notas periodísticas por parte del programa “Corresponsal Gaceta”. En cuanto a mi formación, he tenido intercambios culturales formativos en la University of Eastern Finland, Kuopio; Frost Valley YMCA, New York; y la Universidad de Chile, en Santiago de Chile. Me gusta mucho la manera de transmitir ciencia de forma interactiva a través de las palabras. En mis tiempos libres, disfruto practicar danza aérea y crear alimentos funcionales.


El rendimiento académico universitario está condicionado por diversos factores del estilo de vida, tales como los hábitos de estudio y sueño, la salud mental, el nivel de actividad física y, de manera fundamental, la alimentación. En años recientes, la evidencia científica ha revelado que la calidad nutricional no es el único factor determinante; también es crucial el momento del día en que se realizan las ingestas.

Este enfoque se denomina nutrición con periodicidad y se fundamenta en la estrecha relación entre los ritmos circadianos, el metabolismo y el desempeño cognitivo de los individuos.

Para los estudiantes universitarios, quienes a menudo enfrentan extensas jornadas académicas, altos niveles de estrés y horarios irregulares que derivan en una alimentación desordenada o basada en «comidas rápidas», la periodicidad alimentaria se presenta como una herramienta estratégica esencial. Su implementación permite optimizar los niveles de energía y, en consecuencia, potenciar procesos cognitivos fundamentales como la concentración y la memoria.

¿Qué es la nutrición con periodicidad?

La nutrición con periodicidad se define como la organización estratégica de la ingesta alimentaria a lo largo del día, en sintonía con los ritmos biológicos del organismo, especialmente los ritmos circadianos. Estos ritmos son ciclos internos de aproximadamente 24 horas que regulan funciones esenciales como el sueño, la temperatura corporal, la secreción hormonal y el metabolismo energético.

De acuerdo con estudios recientes, mantener horarios de alimentación consistentes permite mejorar el control glucémico, optimizar el aprovechamiento energético y reducir la fatiga tanto física como mental (1). Por el contrario, se ha observado que la ingesta en intervalos irregulares o la omisión de comidas alteran la producción de cortisol y melatonina. Estas alteraciones afectan directamente el estado de alerta y la calidad del sueño, dos factores que resultan críticos para un óptimo rendimiento académico (2).

La relación entre tiempos de comida y rendimiento cognitivo

El cerebro es un órgano con altas demandas metabólicas; consume entre el 20 y 25% de la energía total del organismo. Para funcionar de manera óptima, requiere niveles estables de glucosa, una hidratación adecuada y la disponibilidad continua de micronutrientes.

Cuando la alimentación se realiza en intervalos irregulares, se producen fluctuaciones (picos y caídas) de glucosa, lo que afecta directamente funciones como la memoria de trabajo, la toma de decisiones y la concentración (3). Por el contrario, mantener horarios fijos de comida y colaciones favorece un suministro energético constante, lo cual mejora la estabilidad cognitiva a lo largo del día.

Estudios realizados con estudiantes universitarios han demostrado que quienes desayunan diariamente y mantienen periodicidad en sus ingestas presentan mejores resultados en pruebas de memoria y niveles de atención más sostenidos durante jornadas prolongadas (4).

Importancia del desayuno en estudiantes universitarios

El desayuno es una de las comidas más estudiadas en relación con el rendimiento académico. Omitir su consumo puede alterar el metabolismo, reducir la capacidad de atención y disminuir la velocidad en el procesamiento de información.

Investigaciones señalan que los estudiantes que desayunan de forma regular obtienen mejores calificaciones y reportan una menor fatiga matutina (4). Además, realizar un desayuno temprano contribuye a sincronizar el ritmo circadiano y a mejorar el estado de alerta.

Un desayuno ideal debe integrar carbohidratos complejos, como frutas o vegetales; proteínas de alta calidad, como huevo o pollo; y grasas saludables, como semillas o aguacate. El enfoque principal es ingerir alimentos de calidad que permitan mantener la estabilidad energética durante toda la mañana.

La comida es clave para sostener la energía

La comida principal debe proporcionar un equilibrio entre proteínas, vegetales, cereales integrales y grasas saludables. Realizar esta ingesta en intervalos demasiado prolongados o distantes respecto al desayuno puede provocar somnolencia, irritabilidad o episodios de atracones posteriores.

La evidencia científica sugiere que comer entre las 12:00 y las 15:00 horas optimiza la digestión, aprovechando el periodo del día en que el metabolismo presenta su mayor eficiencia (5). Asimismo, mantener intervalos regulares entre comidas contribuye a estabilizar la secreción de insulina y reduce el riesgo de desarrollar compulsión alimentaria durante la tarde.

Colaciones como una estrategia para evitar altibajos

Muchos universitarios experimentan descensos en sus niveles de energía, comúnmente conocidos como «bajones», a media mañana o media tarde. Las colaciones programadas, compuestas por alimentos nutritivos, son fundamentales para mantener tanto la energía como el enfoque cognitivo. Algunos ejemplos útiles incluyen:

  • Fruta con crema de cacahuate
  • Yogur natural
  • Semillas o nueces
  • Verduras o pan integral

La cena ligera y reparadora

Aunque suele ser la ingesta más variable entre los estudiantes, la cena ejerce un impacto directo en la calidad del sueño. Ingerir alimentos con un alto contenido calórico o cenar a una hora muy avanzada puede dificultar el descanso, reducir la fase REM y afectar la consolidación de la memoria, un proceso que resulta esencial para el aprendizaje.

Investigaciones sobre nutrición circadiana demuestran que cenar al menos dos o tres horas antes de acostarse mejora la eficiencia del sueño y facilita la digestión (2). En este sentido, optar por alimentos ligeros favorece la obtención de un descanso más profundo y reparador.

Beneficios de la nutrición con periodicidad en estudiantes universitarios

La aplicación de los principios de periodicidad alimentaria aporta beneficios significativos en diversas áreas del bienestar estudiantil:

  • Mayor concentración y claridad mental: La estabilidad en los niveles de glucosa y una hidratación óptima facilitan el procesamiento de la información, disminuyendo los errores derivados de la falta de atención.
  • Mejor gestión del estrés: Un patrón de alimentación regular contribuye a moderar la secreción de cortisol, lo que reduce la tensión tanto física como mental.
  • Mejora en la calidad del sueño: Mantener un horario constante y optar por cenas tempranas favorece un descanso nocturno reparador, elemento clave para la consolidación de la memoria y la retención de conocimientos.
  • Estabilidad emocional: El equilibrio en la ingesta alimentaria favorece el funcionamiento adecuado de neurotransmisores esenciales, tales como la serotonina y la dopamina.
  • Optimización del rendimiento físico: En el caso de estudiantes que combinan la vida académica con el deporte, la periodicidad resulta crucial para un uso eficiente de la energía durante entrenamientos y competencias.

Recomendaciones prácticas para universitarios

Para implementar con éxito la nutrición con periodicidad, se sugieren las siguientes acciones:

  • Realizar el desayuno diariamente dentro de las primeras dos horas tras despertar.
  • Consumir alimentos al menos cada 3 o 4 horas, evitando que transcurran periodos prolongados de ayuno entre comidas.
  • Evitar las cenas tardías, especialmente en momentos previos a las sesiones de estudio o a la hora de dormir.
  • Mantener una hidratación adecuada y constante durante todo el día.
  • Limitar el consumo de alimentos con alto contenido de azúcares simples, ya que estos provocan fluctuaciones energéticas abruptas (picos y caídas).

Conclusiones

La nutrición con periodicidad constituye una estrategia efectiva y fundamentada científicamente para optimizar el rendimiento académico universitario. Sostener horarios de alimentación estables, seleccionar alimentos de calidad y sincronizar la ingesta con los ritmos circadianos favorece la estabilidad energética, la concentración, el estado de ánimo y la calidad del sueño.

En un entorno universitario definido por altas exigencias cognitivas, la implementación de patrones alimentarios organizados puede marcar una diferencia sustancial en la productividad y el bienestar general. La evidencia científica recalca que no solo es relevante qué comemos, sino también cuándo lo hacemos; por ello, adoptar una periodicidad alimentaria consciente es una práctica con el potencial de transformar la trayectoria académica y personal de los estudiantes.

Referencias

[1] Palomar-Cros A, Andreeva VA, Fezeu LK, Julia C, Bellicha A, Kesse-Guyot E, et al. Dietary circadian rhythms and cardiovascular disease risk in the prospective NutriNet-Santé cohort. Nat Commun. 2023;14(1):7899.

[2] BaHammam AS, Pirzada A. Timing matters: the interplay between early mealtime, circadian rhythms, gene expression, circadian hormones, and metabolism: a narrative review. Clocks Sleep. 2023;5(3):507–35.

[3] Nikalansooriya A, Waidyarathna N, Kaththiriarachchi L, Chandrasekara A. Role of nutrition in cognitive development and academic performance during adolescence: a comprehensive review. Cureus. 2025;17(11):e96189.

[4] Siregar Y, Hasanah U, Dewi KS, et al. Association between nutritional status and cognitive function scores of adolescent girls in underprivileged communities. Mol Nutr Food Res. 2025.

[5] Lopez-Minguez J, Gómez-Abellán P, Garaulet M. Timing of breakfast, lunch, and dinner: effects on obesity and metabolic risk. Nutrients. 2019;11(11):2624.


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