Cambios de los procesos cognitivos en la maternidad

Cambios de los procesos cognitivos en la maternidad

Autores

Carolina Sotelo Tapia

Laboratorio de Neuropsicología, Departamento de Ciencias de la Salud, Centro Universitario de los Valles, Universidad de Guadalajara

Rosa María Hidalgo Aguirre

Laboratorio de Neuropsicología, Departamento de Ciencias de la Salud, Centro Universitario de los Valles, Universidad de Guadalajara

Contacto: rosa.hidalgo@academicos.udg.mx

Juan Pablo García Hernández

Laboratorio de Neuropsicología, Departamento de Ciencias de la Salud, Centro Universitario de los Valles, Universidad de Guadalajara


Durante el embarazo y después del parto, las mujeres experimentan cambios psicológicos y biológicos. Estos cambios, junto con el estrés de asumir el nuevo rol de madre, hacen que las mujeres en el periodo posparto sean vulnerables a alteraciones cognitivas, entre otros trastornos. Las mujeres suelen reportar alteraciones de memoria, dificultad para concentrarse y frecuentes distracciones. Existe evidencia que asocia los cambios hormonales resultantes de esta etapa como precursores del cambio cognitivo reportado. El objetivo de este documento es ahondar en los factores asociados con los cambios cognitivos en la maternidad.

Cambios neurales asociados a la maternidad

El cerebro de la madre experimenta una serie de cambios que le permiten adaptarse a su nueva función; estos cambios afectan su estructura y funcionamiento. Uno de los primeros hallazgos es que el tamaño de ciertas regiones del cerebro puede disminuir durante el embarazo y el posparto, observado tanto en mujeres como en modelos animales, lo que podría deberse a una reorganización cerebral. Al mismo tiempo, regiones corticales clave para la maternidad, como la corteza prefrontal y parietal, así como subcorticales como el hipotálamo y el hipocampo, aumentan su tamaño o cambian su actividad [1].

La corteza prefrontal medial, ubicada en la parte frontal del cerebro, funge como el centro de control ejecutivo: toma decisiones, modula las emociones y ayuda a mantener la atención ante ciertos estímulos. Durante el posparto, esta región se reorganiza, desarrollando conexiones entre las neuronas más largas y más sitios de contacto, lo que mejora la comunicación neuronal. Este remodelado estructural está ligado a un comportamiento más flexible, en donde las madres aprenden más rápido a cambiar de estrategia cuando es necesario, algo crucial al enfrentar las necesidades de un bebé. Además, este fortalecimiento cortical se ha asociado a una mayor calma emocional, haciendo que la madre responda con menos ansiedad ante situaciones estresantes.

En cuanto a la corteza parietal, que se localiza en la parte posterior superior de nuestro cerebro, se ha evidenciado que participa en la atención y en el procesamiento de información sensorial. Cambios en los circuitos neurales que incluyen esta zona podrían explicar por qué muchas madres desarrollan una «hiperatención» hacia su bebé, captando rápidamente un llanto leve, un movimiento inusual o un cambio en la temperatura, mientras filtran otros estímulos fuera del contexto maternal.

Por otro lado, en áreas subcorticales como el hipotálamo, se observa en algunas de sus regiones un aumento en las conexiones entre neuronas que producen oxitocina, una hormona fundamental para el cuidado maternal y la lactancia. Esto permite una mejor comunicación entre estas células y una respuesta más coordinada durante momentos clave como el parto y la crianza.

Otro cambio importante ocurre en el hipocampo, una región relacionada con la memoria y la regulación del estrés. Aunque la formación de nuevas neuronas (neurogénesis) disminuye durante el posparto, esta reducción parece ser temporal y puede revertirse. De hecho, muchas madres muestran mejoras en la memoria espacial y una mayor resistencia al estrés, posiblemente gracias a la experiencia de cuidar a sus crías. Esta mejora está conectada con cambios en la estructura de las neuronas del hipocampo y con su interacción con la corteza prefrontal, lo que refuerza una red cerebral más eficiente y resiliente [2].

Estos cambios cerebrales (figura 1) son esenciales para que la madre pueda responder adecuadamente a las necesidades de sus hijos, regular sus emociones y adaptarse a los nuevos desafíos, como se describirá más adelante.

Figura 1. Imagen representativa de los cambios neurales que se dan en el cerebro de una mujer posterior a convertirse en madre. Creada con OpenAI ChatGPT (2025).

Impacto hormonal en las funciones cognitivas

Las hormonas son mensajeros químicos de nuestro cuerpo: regulan desde el crecimiento, el metabolismo, las emociones y la memoria, hasta funciones esenciales como el embarazo y la lactancia. Durante el embarazo, los niveles de estrógeno y progesterona se mantienen elevados porque son necesarios para el mantenimiento del embarazo, así como para su término.

Al momento del parto ocurre un cambio drástico: estas hormonas caen en picada para propiciar el nacimiento del bebé y, entre los días 2 y 5 posparto, estas hormonas regresan a los niveles que la mujer tenía antes de embarazarse.

Aquí entra en juego la lactancia:

  • Si la madre no da pecho, la prolactina (la hormona que estimula la producción de leche) vuelve a su nivel normal en unas tres semanas.
  • Si sí da pecho, tanto la prolactina como la oxitocina permanecen altas mientras dure la lactancia. Esto no solo permite la producción de leche, también tiene otras funciones:
    • La prolactina bloquea la ovulación al reducir la producción de estrógeno y progesterona.
    • La oxitocina fortalece el vínculo entre madre e hijo y modula las conductas de cuidado y protección.

Pero las hormonas no solo actúan en el cuerpo, también influyen en el cerebro. Diversos estudios han mostrado que los cambios hormonales del posparto impactan en diferentes sitios del cerebro, afectando la atención, la memoria y el aprendizaje. Esto explica por qué muchas mujeres experimentan cambios cognitivos durante esta etapa: es el reflejo de un cerebro que se está adaptando a las nuevas demandas de la maternidad. Por ejemplo, otra hormona clave en este periodo es el cortisol, conocido como la «hormona del estrés». Durante el posparto temprano (la cuarentena), el cortisol ayuda a que la madre esté más alerta y responda rápidamente a las necesidades del bebé [3].

Cambios cognitivos asociados a la maternidad

La función cognitiva hace referencia a la capacidad del cerebro para procesar información sobre el mundo, incluyendo pensamiento, memoria, flexibilidad mental, solución de problemas y aprendizaje.

Los cambios a nivel endocrino y neural no son los únicos presentes en las madres durante el embarazo y en el periodo posparto; también hay cambios a nivel cognitivo que, de hecho, pueden resultar de la interacción entre las hormonas y el sistema nervioso. Aunque los cambios en el dominio de la cognición puedan parecer problemáticos para las actividades diarias de la madre (figura 2), también hay algunos otros que podrían categorizarse como «positivos», ya que sirven para adaptar el comportamiento a las respuestas y demandas del bebé [4].

Tanto durante el embarazo como en el periodo posparto, los cambios pueden observarse en la memoria, donde, en pruebas de laboratorio, se han registrado dificultades en este proceso en los subtipos verbal y episódico, sobre todo en pruebas que requieren recuperación de la información previamente almacenada.

Figura 2. Imagen representativa de las alteraciones cognitivas en las madres. Imagen creada por OpenAI ChatGPT (2025).

Sobre otros procesos cognitivos, la evidencia no es clara sobre si hay afectación también durante el embarazo, pero sí lo es para el periodo posparto. Uno de estos procesos que se han visto con cambios negativos es la atención, especialmente la capacidad de mantener el foco atencional por periodos prolongados y la selectividad de los estímulos de interés. También la velocidad de procesamiento disminuye, enlenteciendo los tiempos de reacción ante diversos estímulos. Pero esto no sucede de manera general, sino que hay un incremento en la focalización a estímulos y señales relacionados con el bebé, lo que podría explicar los cambios en este proceso, ya que parece que se redirigen los recursos hacia contextos relevantes para la crianza, mientras se disminuye la focalización a otros que podrían considerarse poco relevantes para el contexto.

Algunos otros cambios cognitivos se han observado en las funciones ejecutivas. En el posparto, el cansancio y el estrés pueden afectar la planificación, la resolución de problemas, el control inhibitorio y la toma de decisiones.

Es importante mencionar que, además de los cambios endocrinos y neurales que podrían estar afectando los procesos cognitivos, la madre suele tener cambios en su conducta por las propias demandas de esta etapa, lo que podría explicar también el deterioro de algunas funciones cognitivas. Por ejemplo, los cambios en el sueño y el aumento en la fatiga podrían ser la causa del detrimento en la atención, en la memoria y en la velocidad de procesamiento. Por otro lado, se ha observado que una red de apoyo adecuada durante estos periodos en la madre ayuda a mejorar la percepción subjetiva de las deficiencias en el rendimiento cognitivo [5].

Conclusiones

La maternidad induce una profunda reorganización cerebral y hormonal que afecta las funciones cognitivas con el objetivo de proteger, atender y criar con mayor habilidad. Aunque muchas mujeres experimentan dificultades en memoria, atención y concentración, estos cambios también favorecen habilidades adaptativas para el cuidado del bebé. La regulación emocional también puede verse afectada, siendo deficiente en las madres tanto durante el embarazo como durante el posparto. Esto puede conllevar un aumento de la sensibilidad al estrés que, a su vez, podría incrementar el desarrollo de trastornos del estado de ánimo como la ansiedad y la depresión, por ejemplo, la depresión posparto. Estos mismos trastornos podrían, incluso, agravar las alteraciones cognitivas que ya de por sí pueden estar alteradas en la madre. La interacción entre factores biológicos, emocionales, conductuales y sociales explica tanto los desafíos como los beneficios cognitivos de esta etapa.

Referencias

[1] Gholampour F, Riem MME, Van Den Heuvel MI. Maternal brain in the process of maternal-infant bonding: Review of the literature. Soc Neurosci. 2020 Jul 3;15(4):380-4.

[2] Chechko N, Nehls S. From Pregnancy to Postpartum: The Dynamic Reorganization of the Maternal Brain. J Exp Neurosci. 2025 Jan;20:26331055251315488.

[3] Servin-Barthet C, Martínez-García M, Pretus C, Paternina-Die M, Soler A, Khymenets O, et al. The transition to motherhood: linking hormones, brain and behaviour. Nat Rev Neurosci. 2023 Oct;24(10):605-19.

[4] Younis J, Bleibel M, Masri JE, Ismail A, Abou‑Abbas L. Exploring the influence of pregnancy on cognitive function in women: a systematic review. BMC Pregnancy Childbirth. 2025 Jan 30;25(1):88.

[5] Orchard ER, Rutherford HJV, Holmes AJ, Jamadar SD. Matrescence: lifetime impact of motherhood on cognition and the brain. Trends Cogn Sci. 2023 Mar;27(3):302-16.

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