Autora
Miriam Andrea Martin Alvarado
Egresada de la Licenciatura en Nutrición, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
Contacto: miriam.martin8348@alumnos.udg.mx

Colaboradora / Miriam Martin
Mi nombre es Miriam Martin, soy Nutrióloga egresada del CUCS. Me apasionan las ciencias de los alimentos y soy junior research gracias a mi participación en el programa FITeP. He colaborado en la realización de notas periodísticas por parte del programa “Corresponsal Gaceta”. En cuanto a mi formación, he tenido intercambios culturales formativos en la University of Eastern Finland, Kuopio; Frost Valley YMCA, New York; y la Universidad de Chile, en Santiago de Chile. Me gusta mucho la manera de transmitir ciencia de forma interactiva a través de las palabras. En mis tiempos libres, disfruto practicar danza aérea y crear alimentos funcionales.
La milpa como legado cultural
La milpa (del náhuatl milpan, de milli “parcela sembrada” y pan “encima de”) es uno de los sistemas agroalimentarios más antiguos y significativos de Mesoamérica. Se trata de una técnica de cultivo que ha nutrido a generaciones durante más de 3,000 años. En este sistema se reconoce la triada conformada por maíz, frijol y calabaza; sin embargo, dependiendo de la región, también pueden incluirse chile, jitomate, quelites, tomatillo y plantas medicinales. Asimismo, comprende el consumo moderado de carnes rojas, aves, huevos e insectos. En conjunto, estos elementos conforman una dieta nutritiva, equilibrada y adaptada al entorno geográfico.
Hoy, en un contexto donde las dietas basadas en alimentos ultraprocesados se han vuelto predominantes y la pérdida de biodiversidad amenaza la seguridad alimentaria, la milpa emerge como un modelo resiliente y culturalmente significativo. Su permanencia demuestra que la tradición y la ciencia pueden coexistir para ofrecer soluciones nutricionales y sostenibles. De acuerdo con la Secretaría de Salud de México, rescatar la dieta de la milpa puede contribuir a enfrentar problemas actuales de salud, como la diabetes y la obesidad (1).
¿Qué es la dieta de la milpa?
La dieta de la milpa se basa principalmente en el consumo de maíz, frijol, calabaza y chile, acompañados por quelites como quintonil, verdolaga, pápalo o huazontle. También incluye una variedad de recursos locales, como plantas medicinales e incluso insectos comestibles, según la región (2).
A diferencia de los monocultivos modernos, la milpa funciona como un sistema de policultivo en el que las plantas se benefician mutuamente: mientras el maíz provee estructura y energía, el frijol aporta nitrógeno al suelo y la calabaza cubre el terreno, reduciendo la erosión. Además de su productividad, la milpa posee un significado simbólico profundo, ligado a los saberes tradicionales y a la identidad de muchos pueblos originarios (3).
En términos alimentarios, la dieta de la milpa propone aprovechar estos cultivos locales en su forma más natural, priorizando preparaciones tradicionales como tortillas, tamales, atoles, guisos de quelites, calabazas y diversas combinaciones de leguminosas con cereales que maximizan el aporte nutricional.
Valor nutrimental de alimentos de la milpa
Cada ingrediente de la milpa contribuye de manera importante al perfil nutricional del sistema y, en conjunto, conforman una dieta altamente equilibrada y funcional.
- Maíz: Aporta carbohidratos complejos, fibra y minerales. Cuando se procesa mediante nixtamalización (proceso ancestral que utiliza agua y cal), el maíz incrementa su contenido de calcio, mejora la biodisponibilidad de vitaminas y facilita la digestión (1).
- Frijol: Es una fuente destacada de proteína vegetal y fibra soluble, además de aportar hierro, magnesio y antioxidantes. En combinación con el maíz, su perfil de aminoácidos se complementa, logrando una proteína de alta calidad (1,4).
- Calabaza: La calabaza y sus semillas destacan por su aporte de fibra, agua, vitaminas A y C, así como grasas saludables presentes en las semillas. Además, sus compuestos bioactivos pueden tener efectos antioxidantes y antiinflamatorios (2).
- Chile: Presente en casi todos los platillos tradicionales, ofrece vitamina C y capsaicina, compuestos asociados con efectos antiinflamatorios y beneficios metabólicos. Su consumo contribuye a mejorar la palatabilidad de los alimentos sin aumentar el aporte calórico (2).
- Quelites: Aportan micronutrientes esenciales como hierro, calcio, folatos y compuestos antioxidantes. Su consumo frecuente mejora la densidad nutrimental de la dieta y favorece la diversidad de sabores y preparaciones (3).
Beneficios para la salud
La dieta de la milpa tiene una base nutricional sólida que aporta beneficios demostrables para la salud:
- Proteína de alta calidad: La combinación de maíz y frijol genera una proteína completa gracias a la complementariedad de sus aminoácidos. Este balance ha sido fundamental en comunidades rurales que dependen principalmente de proteínas vegetales (4).
- Prevención de enfermedades crónicas: El alto contenido de fibra en frijoles, quelites y tortillas integrales favorece la regulación glucémica, ayuda a reducir el colesterol LDL y contribuye a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La Secretaría de Salud ha destacado esta dieta como una herramienta para enfrentar la epidemia de obesidad y diabetes en México (1).
- Mejora del sistema digestivo y la microbiota: Las fibras fermentables presentes en maíz, frijol y quelites benefician a la microbiota intestinal, favoreciendo la producción de ácidos grasos de cadena corta, los cuales se asocian con un menor riesgo de inflamación y enfermedades metabólicas (4).
- Baja densidad energética y alta saciedad: La dieta de la milpa se caracteriza por alimentos naturales con alto volumen y bajo contenido calórico, lo que ayuda a mantener un peso saludable sin sacrificar la sensación de saciedad (1).
- Alto aporte de antioxidantes: Diversos alimentos de la milpa, como ciertas variedades de maíz, quelites y chile, contienen compuestos antioxidantes que contribuyen a disminuir el estrés oxidativo y proteger contra enfermedades crónicas (3).
- Asociación cultural con un estilo de vida activo: En muchas comunidades, el trabajo de la milpa implica actividades físicas continuas como la siembra, la escarda y la cosecha. Estudios comunitarios señalan que esta relación entre dieta y movimiento contribuye a un mejor bienestar físico y mental (5).
Beneficios ambientales y sostenibilidad
La milpa ofrece ventajas ambientales significativas, por lo que es considerada un modelo agrícola regenerativo (Figura 1):
Agrobiodiversidad: Su estructura de policultivo permite conservar semillas nativas, proteger especies locales y mantener la diversidad genética, lo que incrementa la resiliencia frente a plagas y sequías (3).
Regeneración del suelo: El frijol aporta nitrógeno al suelo, la calabaza reduce la erosión y el chile atrae polinizadores. Estas interacciones permiten disminuir la dependencia de agroquímicos y fertilizantes sintéticos (3,6).
Productividad sostenible: Estudios comparativos entre monocultivo y policultivo han demostrado que la milpa tradicional puede obtener rendimientos iguales o superiores cuando se consideran todas las especies juntas, además de mejorar el desempeño ambiental general (6).
Patrimonio biocultural: Conservar la milpa significa mantener prácticas culturales, culinarias y comunitarias que fortalecen la identidad y la soberanía alimentaria de los pueblos originarios (5).

Conclusiones
La dieta de la milpa es un patrimonio nutricional, cultural y ecológico de gran importancia en nuestro panorama actual y representa, además, una herramienta valiosa. Sus alimentos complementarios proveen una nutrición equilibrada, rica en fibra, antioxidantes y proteínas de alta calidad. Asimismo, su modelo agrícola promueve la sostenibilidad, la conservación de la biodiversidad y la regeneración ecológica de los suelos. En un contexto global marcado por el avance de las enfermedades crónicas y la contaminación ambiental, incorporar la dieta de la milpa en la vida cotidiana contribuye al bienestar personal y comunitario, al mismo tiempo que fortalece la relación con la tierra y con las tradiciones que sostienen nuestra identidad cultural.
Referencias
[1] Secretaría de Salud. La dieta de la milpa: una buena solución para frenar la diabetes, el sobrepeso y la obesidad. México: Secretaría de Salud; 2016.
[2] Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. La milpa: saberes y sabores. México: SADER; 2021.
[3] Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). La milpa: sistema productivo tradicional. México: CONABIO; 2020.
[4] Alianza por la Salud Alimentaria. La dieta de la milpa: modelo de alimentación saludable y pertinente. México: Alianza por la Salud Alimentaria; 2017.
[5] Universidad Veracruzana. Nota sobre la milpa y sus beneficios nutricionales. Veracruz: Universidad Veracruzana; 2023.
[6] Ebel R, Pozas-Cárdenas JG, Soria-Miranda F, Cruz-González J. Manejo orgánico de la milpa: rendimiento de maíz, frijol y calabaza en monocultivo y policultivo. Rev Latinoam Cienc Agríc. 2020;35(2):149–62.



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