¿Cómo se relacionan las emociones y la alimentación?

¿Cómo se relacionan las emociones y la alimentación?

Autora

Miriam Andrea Martin Alvarado

Egresada de la Licenciatura en Nutrición, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara

Contacto: miriam.martin8348@alumnos.udg.mx

Colaboradora / Miriam Martin

Mi nombre es Miriam Martin, soy Nutrióloga egresada del CUCS. Me apasionan las ciencias de los alimentos y soy junior research gracias a mi participación en el programa FITeP. He colaborado en la realización de notas periodísticas por parte del programa “Corresponsal Gaceta”. En cuanto a mi formación, he tenido intercambios culturales formativos en la University of Eastern Finland, Kuopio; Frost Valley YMCA, New York; y la Universidad de Chile, en Santiago de Chile. Me gusta mucho la manera de transmitir ciencia de forma interactiva a través de las palabras. En mis tiempos libres, disfruto practicar danza aérea y crear alimentos funcionales.


Enterarse de que las emociones influyen directamente en lo que consumimos de forma habitual puede resultar asombroso. No obstante, la evidencia científica confirma que existe una relación estrecha entre ambos factores. Se ha determinado, por ejemplo, que mantener una actitud positiva hacia la comida no solo motiva la adopción de hábitos saludables, sino que también favorece la elección de porciones adecuadas y fomenta una mayor conciencia sobre los propios patrones alimentarios.

Otro ejemplo destacable es el mindfulness, una práctica que consiste en estar plenamente presente y consciente de los propios pensamientos, emociones, percepciones y el entorno que nos rodea. Esta disciplina resulta sumamente beneficiosa, ya que permite que nuestra dieta se ajuste mejor a las necesidades nutrimentales y, simultáneamente, favorece el disfrute de los alimentos (1).

En la actualidad, es posible afirmar que el estado de ánimo ejerce una influencia determinante en la conducta alimentaria, manifestándose tanto de forma positiva como negativa. Se ha observado que, en ciertos casos, la presencia de obesidad se asocia con una mayor propensión a experimentar cuadros de ansiedad o depresión. Este vínculo puede propiciar elecciones alimentarias poco conscientes y, en consecuencia, menos saludables para el organismo (2).

Expliquemos el lado biológico

El sistema digestivo es el responsable de procesar los alimentos que consumimos y distribuir los nutrientes por todo el organismo para asegurar su correcto funcionamiento. Sin embargo, el disfrute de la comida también guarda una relación directa con el proceso nutritivo, ya que el acto de alimentarse de manera placentera puede generar una profunda sensación de satisfacción e, incluso, de bienestar emocional.

Debido a su comunicación bidireccional con el cerebro a través del nervio vago y la microbiota intestinal, el sistema digestivo es frecuentemente denominado el «segundo cerebro». Esta interacción influye de manera determinante en las emociones, la salud mental, los niveles de estrés e incluso en el desarrollo de ciertas enfermedades neurodegenerativas. Por consiguiente, la forma en que nos alimentamos ejerce un efecto directo sobre el metabolismo y, en última instancia, sobre nuestro estado de ánimo (2).

El equilibrio que se persigue a través de la alimentación se fundamenta en objetivos esenciales como el funcionamiento óptimo del organismo, el mantenimiento del balance energético, la prevención de enfermedades y el fomento de la vitalidad general. Al alcanzar estas metas, es posible experimentar un estado de ánimo más positivo y productivo, lo que contribuye significativamente a elevar la calidad de vida (3).

Alimentos que favorecen el bienestar

Los alimentos no solo proveen macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales), sino que también intervienen en procesos enzimáticos que regulan la síntesis de diversas hormonas y neurotransmisores. Un caso representativo es el de la serotonina, un neurotransmisor clave para la estabilidad del estado de ánimo y el bienestar emocional. Se ha observado que el consumo de ciertos alimentos, como el chocolate, puede favorecer de forma indirecta su producción, lo que se traduce en sensaciones de placer y satisfacción general.

Por otra parte, se ha observado que una ingesta elevada de flavonoides se vincula estrechamente con niveles superiores de optimismo y bienestar psicológico. Esto sugiere que la dieta desempeña un papel fundamental en la regulación de las emociones positivas a largo plazo. Diversos alimentos con altas concentraciones de estos compuestos han demostrado influir favorablemente en el estado emocional, destacando entre ellos:

  • Frutas: manzanas, cítricos (como la naranja) y frutos rojos (fresas, uvas y moras azules).
  • Verduras: cebolla morada, col rizada, brócoli, espinaca y pimientos (especialmente los de color rojo y amarillo).
  • Infusiones: té verde y té negro.
  • Cacao.

De acuerdo con Barton et al., el consumo recurrente de estos alimentos se vincula con una mayor vitalidad y una percepción más positiva del bienestar psicológico. Este beneficio podría atribuirse a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, así como a su impacto favorable en la función vascular y cerebral (3).

¿Comemos diferente cuando cambia nuestro estado de ánimo?

El concepto de «conducta alimentaria consciente» alude a la capacidad de discernir con claridad tanto la elección como la cantidad de alimentos, basándose en el apetito real y las necesidades del organismo. Esta conciencia facilita una selección más eficaz de los nutrientes necesarios para recuperar energía, promoviendo así una relación más armoniosa y equilibrada con la comida.

En contraste, una conciencia reducida o un comportamiento basado en la alimentación emocional —donde se ingieren alimentos en respuesta a estados de ánimo o factores externos— se vincula con resultados adversos. Entre las consecuencias más comunes se encuentran el aumento de peso, el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria y diversas complicaciones en la salud física (4).

Comer para mejorar tu estado de ánimo

Identificar los alimentos que están a nuestro alcance y comprender los beneficios derivados de su consumo constituye una herramienta fundamental para optimizar nuestras decisiones dietéticas. Esta práctica no solo potencia el rendimiento físico, sino que también fortalece el bienestar emocional.

Asimismo, la actividad física se vincula positivamente con la elección de alimentos, ya que estimula la liberación de endorfinas para promover un estado de plenitud. Dicha condición favorece un entorno propicio para adoptar decisiones alimentarias más conscientes y priorizar productos con una mayor calidad nutricional (5).

Conclusiones

La nutrición es una ciencia que demuestra que las emociones y los sentimientos forman parte del proceso de alimentación. Reconocer el propio estado de ánimo y reflexionar sobre el origen de las emociones puede facilitar una relación más consciente con los alimentos y brindar herramientas para mejorar las elecciones alimentarias.

Asimismo, adoptar un estilo de vida saludable, como mantenerse físicamente activo, puede influir positivamente en las decisiones alimentarias, ya que la actividad física ha demostrado favorecer una mayor conciencia en la toma de decisiones relacionadas con el patrón alimentario.

Referencias

[1] Zainol Hisham NRJ, Yulita Y, Lim MS, et al. The relationships between daily mindful eating behavior and physical and psychological outcomes among university students: The moderating role of eating attitudes. Mindfulness. 2025;16:2270–2281. doi:10.1007/s12671-025-02623-7.

[2] Villanueva M, Rivera-Aragón S. ¿Comemos lo que sentimos? Validación y adaptación cultural de una escala de alimentación emocional en una muestra mexicana. Psicol Iberoam. 2025;33(1):e331806. doi:10.48102/pi.v33i1.806.

[3] Thompson, A. S., Bondonno, N. P., Liu, Y. L., Qureshi, F., Kubzansky, L. D., Trudel-Fitzgerald, C., Boehm, J. K., Rimm, E. B., & Cassidy, A. (2026). Dietary flavonoid intake and psychological well-being: A bidirectional relationship. Clinical Nutrition, 58, 106579. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2026.106579.

[4] Cummings C, Lansing AH. Positive emotion is associated with attentional focus on physical activity and eating in adolescents: A daily diary study. Int J Behav Med. 2025;32(3):414–420. doi:10.1007/s12529-024-10260-y.

[5] St Pe FA, Odar Stough C, Jastrowski Mano K. Positive emotional eating among college students: A systematic scoping review. Appetite. 2025;215:108250. doi:10.1016/j.appet.2025.108250.


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