Autores
Emilio González Murillo
Médico pasante del Servicio Social, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)
Francisco Antonio Guillermo Mateos Ramírez
Estudiante del Doctorado de Farmacología, CUCS, UdeG
Adriana María Salazar Montes
Departamento de Biología Molecular y Genómica. Investigador del Instituto de Investigación en Enfermedades Crónico-Degenerativas, CUCS, UdeG
Contacto: adriana.smontes@academicos.udg.mx
A lo largo de la historia, las plantas han sido una fuente importante de sustancias medicinales. Diversas civilizaciones, desde la antigua Mesopotamia hasta la Europa del Renacimiento, emplearon la sabiduría empírica para identificar y utilizar extractos de plantas con propiedades curativas. Estos conocimientos antiguos, transmitidos de forma oral y, en ocasiones, registrados en textos médicos antiguos, sentaron las bases para la elaboración de muchos medicamentos contemporáneos. La generación de estos fármacos evidencia el impacto de la ciencia y la tecnología en la medicina, así como su influencia en el desarrollo de la sociedad. En este artículo se describe la evolución histórica de algunos medicamentos de origen vegetal, de importancia en la práctica médica, con el fin de resaltar el papel de la biodiversidad vegetal como fuente importante de fármacos.
De la herbolaria a la farmacología
Aspirina: desde la corteza del sauce blanco a la aspirina
El uso de la corteza de sauce (Salix spp.) para el tratamiento del dolor y la inflamación se remonta a miles de años, cuando sus efectos analgésicos eran bien conocidos entre los egipcios, griegos y romanos. No obstante, fue durante el siglo XIX cuando dos farmacéuticos italianos extrajeron la salicina, el componente principal de la corteza del sauce, y la utilizaron de manera independiente. Tiempo después, Friedrich Bayer y William Weskott desarrollaron un método para la extracción de salicilatos a altas concentraciones. En 1897, el farmacéutico alemán Felix Hoffmann consiguió modificar la estructura de la salicilina desarrollando el ácido acetilsalicílico, que se convertiría en la aspirina convencional. Hoy en día, la aspirina es uno de los medicamentos más empleados en todo el mundo, debido a su efecto analgésico y antiinflamatorio, así como a su uso en la prevención de enfermedades cardiovasculares (Figura 1) [1].

Morfina: el poder del opio a lo largo de milenios
El opio, obtenido de la planta Papaver somniferum, se ha utilizado desde hace miles de años para aliviar el dolor e inducir el sueño. El compuesto principal, la morfina, fue aislado por primera vez en 1805 por Friedrich Sertürner. Debido a que es un analgésico muy potente, hoy en día se utiliza de apoyo en la realización de muchas cirugías. Sin embargo, pese a su efectividad analgésica, el uso prolongado de la morfina puede desencadenar dependencia y generar adicción [2].
Digoxina: un clásico de la terapéutica cardíaca
La digoxina es un medicamento utilizado para tratar enfermedades cardíacas. Es extraído de Digitalis purpurea, también conocida como dedalera. El uso de esta planta data del siglo XIII, según los médicos de Myddvai, quienes la mencionan en varios escritos para el tratamiento de enfermedades cardíacas. Su uso formal se inició en el siglo XVIII debido a las investigaciones de William Withering, médico y botánico inglés, quien escribió una monografía en la que describió los efectos clínicos del extracto de la planta dedalera, así como los efectos tóxicos que podía ocasionar. En 1930, el Dr. Sydney Smith logró aislar la digoxina de la planta dedalera, lo que permitió su uso generalizado en diversos tratamientos médicos.
La digoxina es un glucósido cardíaco importante que ayuda a mejorar y controlar la contracción muscular cardíaca. Este efecto explica su eficacia en el tratamiento de enfermedades como la insuficiencia cardíaca y las arritmias auriculares. Hoy en día, su aplicación se ha limitado a casos seleccionados, a pesar de sus beneficios terapéuticos, debido a que, en dosis excesivas, puede causar toxicidad [3].
Atropina: de la toxicología a la medicina
La Atropa belladonna, también llamada belladona, es una especie de arbusto cuya planta y fruto contienen un compuesto químico llamado atropina, un alcaloide que posee potentes propiedades anticolinérgicas, es decir, bloquea la acción de la acetilcolina, una molécula que controla muchas funciones nerviosas del organismo como la activación de la digestión, la memoria, la producción de saliva, la visión, etc.
La Atropa belladona recibe su nombre en honor a Atropos, una de las tres parcas que rompen el hilo de la vida en la mitología griega. Esta planta se ha empleado desde tiempos remotos; asesinos la utilizaban para envenenar a sus víctimas. Existen reportes de que Cleopatra la utilizaba para dilatar sus pupilas y verse más atractiva.
La atropina puede modificar la conducción eléctrica del corazón, lo cual es necesaria para que el corazón realice sus funciones de contracción y relajación de manera adecuada. Debido a esto, desde el siglo pasado es utilizada como un medicamento para tratar enfermedades donde la conducción eléctrica del corazón está alterada como en la fibrilación auricular, enfermedad en la que las señales eléctricas del corazón son rápidas y desordenadas. [4].
Quinidina: de la malaria al control de arritmias
La quinidina es un alcaloide obtenido de la corteza del árbol de quina (Cinchona spp.). En la época prehispánica, los nativos peruanos usaban la corteza de este árbol como tratamiento para la fiebre, sin saber que esta había sido causada por la malaria. En la década de 1630, la condesa de Cinchón, esposa del virrey del Perú, enfermó de fiebre en Lima y fue tratada con corteza en polvo. Tras el tratamiento, la condesa se recuperó rápidamente y llevó el remedio a Europa en 1640, donde se conoció como “polvo de la condesa”. A partir de entonces, en Europa se empezó a utilizar la corteza de la quina de forma intermitente para tratar la fiebre. Fue hasta 1833 que Henry y Delondre lograron aislar la quinidina de la corteza del árbol.
La quinina fue el principal tratamiento de la malaria hasta la década de 1920, cuando se introdujo la cloroquina. Sin embargo, con el desarrollo de resistencia a la cloroquina, la quinina ha vuelto a convertirse en un tratamiento opcional. Además de su efecto antipalúdico, la quinidina es un anti arrítmico utilizado en el tratamiento de algunos casos de fibrilación auricular [5].
Conclusiones
Cuando se habla de la evolución de los medicamentos, sin lugar a dudas se incluye la evolución de la medicina en sí misma. Desde los antiguos métodos terapéuticos, en los que se aplicaban bálsamos de cortezas y resinas obtenidas de diferentes árboles, hasta la extracción en los laboratorios de los principios activos de estos vegetales para la fabricación de los medicamentos actuales, queda evidente el importante papel que desempeñan las plantas como fuente de sustancias medicinales.
La extinción de ecosistemas naturales debido al crecimiento de las ciudades modernas conlleva, sin lugar a dudas, la extinción de especies vegetales con propiedades terapéuticas, lo que provoca una pérdida irreversible de principios activos esenciales para el tratamiento de muchas enfermedades. En este sentido, los esfuerzos realizados en la conservación de la biodiversidad vegetal constituyen, sin lugar a dudas, una inversión directa en el futuro de la medicina. Preservar los ecosistemas no solo representa un compromiso moral y ecológico, sino también una estrategia científica con impactos considerables en la salud humana.
Referencia
[1] Rezabakhsh A, Mahmoodpoor A, Soleimanpour H. Historical perspective of aspirin: A journey from discovery to clinical practice ancient and modern history. J Cardiovasc Thorac Res. 2021;13(2):179-80. doi:10.34172/jcvtr.2021.28.
[2] Wicks C, Hudlicky T, Rinner U. Morphine alkaloids: history, biology, and synthesis. Alkaloids Chem Biol. 2021;86:145-342. doi:10.1016/bs.alkal.2021.04.001.
[3] Khandelwal R, Vagha JD, Meshram RJ, Patel A. A comprehensive review on unveiling the journey of digoxin: past, present, and future perspectives. Cureus. 2024 Mar 23;16(3):e56755. doi:10.7759/cureus.56755.
[4] Aldossary SA. Review on pharmacology of atropine, clinical use and toxicity. Biomed Pharmacol J. 2022;15(2):739-48. doi:10.13005/bpj/2400.
[5] ain A, Sisodia J. Quinidine. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2025 Jan–. [Actualizado 2023 Aug 2; citado 2025 Ago 27]. PMID:31194350.



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