Autores
Arturo Caballero Avendaño
Programa de Doctorado en Genética Humana, Departamento de Biología Molecular y Genómica, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)
Cristina Hermila Martínez Bugarín
Programa de Doctorado en Genética Humana, Departamento de Biología Molecular y Genómica, CUCS, UdeG
Ana Lourdes Zamora Pérez
Instituto de Investigación en Odontología, Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, CUCS, UdeG
Contacto: lourdes.zamora@academicos.udg.mx
La atención odontológica durante el embarazo requiere cuidados especiales, ya que, existen fármacos que pueden atravesar la placenta y potencialmente afectar al bebé en desarrollo [1]. Aunque el uso de anestesia local en el consultorio dental es un procedimiento rutinario, durante la gestación debe evaluarse con mayor precaución para garantizar la seguridad materno-fetal.
Durante el embarazo, la salud bucal adquiere mayor relevancia debido a los cambios fisiológicos propios de esta etapa y a la relación existente entre las enfermedades orales y algunas complicaciones obstétricas. Sin embargo, muchas mujeres embarazadas evitan o postergan la atención odontológica por miedo a dañar al feto por falta de información y persistencia de mitos sobre la seguridad de los tratamientos dentales durante la gestación [1]. Esta desinformación puede favorecer la progresión de enfermedades bucales como caries o enfermedad periodontal (inflamación de los tejidos que rodean el diente), las cuales se han asociado con procesos inflamatorios sistémicos y complicaciones del embarazo.
Los cambios fisiológicos del embarazo —como las modificaciones hormonales, cardiovasculares y respiratorias— pueden alterar la respuesta del organismo a los medicamentos y procedimientos odontológicos. Por ello, el profesional de la salud bucal debe conocer estas adaptaciones para aplicar tratamientos seguros, especialmente en relación con la administración de anestésicos locales (medicamentos que bloquean temporalmente el dolor en una zona específica) [2].
La anestesia local es fundamental para realizar ciertos procedimientos odontológicos sin dolor; sin embargo, su uso en mujeres embarazadas debe basarse en el conocimiento de los fármacos más seguros, las dosis adecuadas y los posibles efectos en la madre y el feto. Entre los anestésicos más utilizados destaca la lidocaína con epinefrina (sustancia que prolonga el efecto anestésico al disminuir el flujo sanguíneo local), clasificada como categoría B por la FDA (Food and Drug Administration), lo que indica que no se ha demostrado riesgo para el feto cuando se emplea en dosis terapéuticas [2].
El uso adecuado de anestesia local durante el embarazo ofrece beneficios importantes, como el realizar tratamientos sin dolor y la prevención de infecciones, principalmente en el segundo trimestre de gestación. No obstante, también existen riesgos potenciales si se utilizan dosis elevadas o fármacos no recomendados, ya que algunos anestésicos pueden atravesar la placenta o afectar el flujo sanguíneo uterino [3].
Diversos estudios han demostrado que las complicaciones asociadas al uso de anestésicos locales en odontología durante el embarazo son extremadamente bajas cuando se emplean los fármacos adecuados y en dosis controladas. Por ello, la atención odontológica con anestesia local se considera segura, especialmente cuando se evitan tratamientos electivos en el primer trimestre y se siguen protocolos clínicos establecidos [4].
El propósito de este trabajo es analizar los efectos clínicos de los anestésicos locales utilizados en odontología durante el embarazo, así como los factores que influyen en la asistencia de las mujeres embarazadas a la consulta dental y las consideraciones clínicas necesarias para un manejo seguro. Con ello se busca proporcionar información clara y basada en evidencia que permita garantizar la seguridad de la madre y del bebé, así como fomentar la confianza en la atención odontológica durante la gestación.
Embarazo y enfermedades orales
Durante el embarazo se producen cambios fisiológicos que pueden favorecer la aparición o progresión de enfermedades bucales. Entre las más frecuentes se encuentran la caries dental y la enfermedad periodontal, las cuales pueden generar dolor, infecciones y complicaciones si no se tratan oportunamente [1].
La enfermedad periodontal se ha relacionado con procesos inflamatorios sistémicos y con algunas complicaciones obstétricas, como parto prematuro y preeclampsia (presión arterial alta durante el embarazo). Por ello, la atención odontológica preventiva y terapéutica es fundamental para mantener la salud de la madre y del bebé [4]. La educación en higiene oral y el seguimiento profesional permiten mejorar significativamente la salud bucal de las gestantes.
Consideraciones por trimestre de gestación
El manejo odontológico durante el embarazo debe adaptarse a cada trimestre.
Primer trimestre: se recomienda evitar tratamientos electivos debido al riesgo de teratogenicidad (posibilidad de causar malformaciones congénitas en el feto) durante la formación de los órganos del bebé. Solo deben realizarse procedimientos urgentes [2].
Segundo trimestre: es el periodo más seguro para la atención odontológica. Se pueden realizar tratamientos necesarios con anestesia local en dosis mínimas efectivas [3].
Tercer trimestre: se deben evitar sesiones prolongadas debido al riesgo de hipotensión supina (disminución de la presión arterial al estar acostada boca arriba). Se recomienda colocar a la paciente en posición lateral izquierda o semisentada [2].
Factores que influyen en la atención odontológica
Diversos factores pueden limitar la asistencia de las mujeres embarazadas a la consulta dental. Entre ellos destacan el miedo al dolor, la ansiedad, experiencias negativas previas y la creencia de que los tratamientos dentales pueden afectar al bebé. La falta de información sobre la seguridad de la atención odontológica durante el embarazo también influye en la inasistencia [3]. Por ello, es fundamental que los profesionales de la salud proporcionen información clara y basada en evidencia, lo que permitirá reducir la ansiedad y fomentar la atención preventiva.
Anestésicos locales en odontología
Los anestésicos locales son medicamentos que bloquean temporalmente la conducción nerviosa, impidiendo la percepción del dolor sin afectar la conciencia. Se dividen en dos grupos principales: ésteres y amidas. Actualmente, los anestésicos tipo amida —como lidocaína, prilocaína y articaína— son los más utilizados por su mayor eficacia y menor incidencia de reacciones adversas [1].
Estos fármacos pueden afectar al feto de forma directa, si alcanzan altas concentraciones en la sangre fetal, o indirecta, al modificar el flujo sanguíneo uterino o las condiciones fisiológicas de la madre [4]. Por ello, su uso debe realizarse con precaución y en dosis adecuadas.
La lidocaína al 2% con epinefrina es el anestésico de elección durante el embarazo por su seguridad y eficacia. La prilocaína también se considera segura en dosis controladas, mientras que la articaína puede utilizarse con precaución debido a la limitada evidencia disponible. Por el contrario, anestésicos como la mepivacaína y la bupivacaína no se recomiendan por su mayor riesgo potencial de efectos adversos [2].
Las dosis habituales en odontología (1 a 3 cartuchos de anestesia local con epinefrina) se consideran seguras cuando se administran correctamente. El uso de vasoconstrictores en concentraciones adecuadas permite prolongar el efecto anestésico y reducir la toxicidad sistémica [1].
La elección del anestésico y su dosis deben ajustarse a las condiciones de la paciente y al trimestre de gestación. En la Figura (Tabla 1) se resumen los anestésicos recomendados y las precauciones clínicas según el trimestre del embarazo.
Tabla 1. Uso de anestésicos locales en pacientes embarazadas según el trimestre de gestación
| Trimestre | Anestésicos indicados (sugeridos) | Contraindicados/evitar | Comentarios y precauciones |
| 1° trimestre (0-13 semanas) | – Lidocaína 2% con epinefrina 1:100,000 – Prilocaína (categoría b, seguras si se usa en dosis mínima efectiva). (solo si es necesario). | – Mepivacaína (riesgo potencial fetal) – Bupivacaína (riesgo de toxicidad fetal) – Articaína (insuficiente evidencia en esta etapa) | – Evitar tratamientos extensos; el embrión está en organogénesis. – Usar anestesia solo en urgencias. – Controlar ansiedad y estrés. |
| 2° trimestre (14-27 semanas) | – Lidocaína 2% con epinefrina 1:100,000 (preferida). – Prilocaína (con precaución). – Articaína 4% con epinefrina (segura según estudios recientes) | – Mepivacaína (riesgo de toxicidad fetal) – Bupivacaína (riesgo cardiovascular fetal) | – Trimestre más seguro para tratamientos odontológicos. – Mantener dosis mínimas y evitar vasoconstrictores en exceso. – Colocar a la paciente semisentada (evitar hipotensión supina). |
| 3° trimestre (28-40 semanas) | – Lidocaína 2% con epinefrina 1:100,000 (segura). – Articaína 4% con epinefrina (puede usarse). | – Mepivacaína y bupivacaína (riesgo de depresión fetal y toxicidad) – Altas dosis de epinefrina (riesgo de contracciones uterinas y taquicardia fetal) | – Evitar sesiones prolongadas (riesgo de compresión de vena cava). – Controlar ansiedad, mantener posición lateral izquierda. – Vigilar signos vitales. |
Conclusiones
La atención odontológica durante el embarazo es fundamental para mantener la salud integral de la madre y del bebé. El uso de anestésicos locales, especialmente la lidocaína con epinefrina se considera seguro cuando se emplea en dosis adecuadas y bajo criterios clínicos establecidos.
El segundo trimestre de gestación es el periodo más seguro para realizar tratamientos odontológicos, debido a la mayor estabilidad fisiológica de la madre y al menor riesgo de efectos adversos. No obstante, es necesario evaluar cada caso de forma individual, considerando el estado materno-fetal y las necesidades terapéuticas.
La desinformación y el miedo continúan siendo barreras importantes para la atención odontológica en mujeres embarazadas. Por ello, es esencial fortalecer la educación en salud y promover la comunicación entre el profesional de la salud y la paciente.
En conclusión, el manejo odontológico en mujeres embarazadas debe basarse en la selección adecuada del anestésico, el control de la dosis, la evaluación del trimestre de gestación y la aplicación de protocolos clínicos seguros. De esta manera, es posible brindar tratamientos eficaces sin comprometer la salud de la madre ni del bebé.
Referencias
[1] Manautou M, Mayberry M. Local anesthetics and pregnancy: a review of the evidence and why dentists should feel safe to treat pregnant people. J Evid Based Dent Pract. 2023;23(2):101833.
[2] Zhou X, Zhong Y, Pan Z, Zhang J, Pan J. Physiology of pregnancy and oral local anesthesia considerations. PeerJ. 2023;11:e15585.
[3] Reinoso Ortiz JA, Villalta Mendoza FM, Robalino Luzuriaga BS, Reinoso Ortiz MA. Manejo odontológico en mujeres embarazadas: revisión de la literatura. Rev Odontol Investig. 2023;7(1):34-42.
[4] Serdán Ruiz DL, Vásquez Bone KK, Yupa Pallchisaca AE. Physiological and anatomical changes in a woman’s body during pregnancy. Univ Cienc Tecnol. 2023;27(119):29-40.



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