Montelukast y el comportamiento en niños: ¿Debemos tener miedo?

Montelukast y el comportamiento en niños: ¿Debemos tener miedo?

Autores

Alejandro Barrón Balderas

Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG), Jalisco, México

Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”, Jalisco, México

Contacto: alejandro.barron9295@academicos.udg.mx

Ruben Cruz Revilla

Médico Pediatra, Subespecialista en Neumología Pediátrica, egresado del Instituto Nacional de Pediatría

Verónica Montserrat Chávez Legaspi

Médico pasante, CUCS, UdeG, Jalisco, México


El Montelukast es un medicamento muy común para controlar las alergias y el asma. Desde el 2020, la FDA (la agencia de medicamentos de EE. UU.) puso un «recuadro negro» en su caja advirtiendo sobre riesgos neuropsiquiátricos, como ansiedad o irritabilidad. Esto generó una alarma social: muchos padres sienten que están dando «veneno» a sus hijos. Pero, ¿qué dice la realidad de los consultorios? Un estudio reciente de Suecia, publicado en la revista JAMA en 2025 analizó la vida real de miles de niños para ver si esta relación es tan peligrosa como se dice [1].

¿Qué descubrió este gran estudio?

Los científicos compararon a niños que tomaban Montelukast con niños que usaban inhaladores comunes. Si el Montelukast fuera el culpable directo de la ansiedad o el mal sueño, veríamos muchos más casos en ese grupo. Sin embargo, los resultados fueron claros: no hubo una asociación real. El riesgo de tener problemas de sueño, ansiedad o depresión fue prácticamente el mismo en ambos grupos. Esto sugiere que, muchas veces, el malestar que vemos en el niño puede deberse a la propia enfermedad respiratoria (que no deja dormir bien) y no al medicamento en sí [1,2].

Figura 1. El objetivo primordial del tratamiento es la tranquilidad de un niño que respira profundamente y sin esfuerzo. La evidencia científica más reciente (2025) nos invita a vigilar sin miedo, recordándonos que el bienestar respiratorio es la base para un desarrollo saludable y que los riesgos de comportamiento, en estudios de gran escala, no son superiores a los de otros tratamientos estándar.

¿Por qué existe la alerta entonces?

Es importante entender que las alertas nacen de reportes individuales. Algunos niños, por su propia sensibilidad, sí pueden presentar pesadillas o ponerse más irritables. Pero en la población general de niños, esto es extremadamente raro. La alerta de la FDA sirve para que los médicos y padres estemos atentos, pero no para prohibir un medicamento que ayuda a que el niño no termine en urgencias por falta de aire [1,3].

Señales de alarma: ¿Qué observar en casa?

Aunque la ciencia nos da tranquilidad, cada niño es un mundo. Como padres y médicos, debemos vigilar si tras iniciar el tratamiento aparecen cambios muy evidentes que no estaban antes:

  • Dificultad marcada para quedarse dormido o pesadillas muy frecuentes.
  • Irritabilidad fuera de lo normal o agresividad inusual.
  • Tristeza profunda o falta de ganas de jugar. Si esto ocurre, la solución es sencilla: llamar al pediatra. Al suspender el medicamento, estos síntomas suelen desaparecer rápidamente sin dejar secuelas [2,3].

¿Qué debemos hacer los padres?

La mejor medicina es el equilibrio. No hay que usar el Montelukast «por usarlo», pero tampoco hay que negárselo a un niño que lo necesita para respirar bien.

  1. Confíe en su pediatra: Si se lo recetó, es porque los beneficios para sus pulmones son mayores que los riesgos.
  2. Observe sin obsesionarse: No busque síntomas donde no los hay; el asma mal controlada también pone a los niños irritables por el cansancio.
  3. No suspenda por su cuenta: Dejar un tratamiento de control puede provocar una crisis de asma grave.
Figura 2. La balanza del riesgo: El estudio de 2025 demuestra que el perfil de seguridad del Montelukast en el comportamiento infantil es equiparable al de otros tratamientos estándar para el asma. La evidencia nos permite equilibrar la balanza entre la precaución necesaria y el beneficio terapéutico.

Hablar claro con las familias Como profesionales, nuestro mensaje debe ser: «El Montelukast es seguro para la mayoría de los niños». Debemos explicar que la alerta de la caja es informativa, no prohibitiva. La tranquilidad de los padres es el primer paso para que el niño se recupere bien.

Conclusiones

El estudio más grande realizado hasta la fecha nos dice que el Montelukast no es el «villano» que muchos pensaban. Proteger a nuestros hijos significa darles el tratamiento que necesitan basándonos en hechos, no en miedos virales. La próxima vez que lea una alerta, recuerde que la evidencia clínica real es la que mejor guía nuestras manos y el bienestar de nuestros pequeños.

Referencias

[1] Wintzell V, Brenner P, Halldner L, et al. Montelukast Use and the Risk of Neuropsychiatric Adverse Events in Children. JAMA Pediatr. 2025.

[2] Paljarvi T, et al. Analysis of neuropsychiatric diagnoses after montelukast initiation. JAMA Netw Open. 2022;5(5).

[3] FDA. Federal Drug Administration. Montelukast (Singulair) and neuropsychiatric events: Boxed Warning. 2020.


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