¿Riesgos a la salud por el uso de maquillaje?

¿Riesgos a la salud por el uso de maquillaje?

Autores

Violeta Iveth Martínez Manríquez

Licenciatura en Médico Cirujano y Partero, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara

Daniela Scarlett Martín López

Licenciatura en Médico Cirujano y Partero, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara

Horacio Guzmán Torres

Departamento de Salud Pública, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara

Contacto: horacio.guzman@academicos.udg.mx


Los productos cosméticos son aquellos que se utilizan para la higiene personal o para cambiar o mejorar la apariencia física, como ocurre con el maquillaje. Actualmente, muchos cosméticos fabricados en Estados Unidos pueden adquirirse fácilmente a través de distintas plataformas en línea, lo que facilita su acceso en diversos países como México.

La Food and Drug Administration (FDA) es la agencia de Estados Unidos encargada de regular la comercialización de alimentos, medicamentos y cosméticos. Define a los cosméticos como sustancias o preparaciones que se aplican en el cuerpo para limpiar, embellecer o mejorar la apariencia, como esmaltes de uñas, perfumes, lociones y cremas. Por su parte, el maquillaje se refiere de forma más específica a los cosméticos destinados principalmente a mejorar la apariencia del rostro, como la base, el delineador y los labiales. (1,2).

Productos cosméticos que requieren aprobación vs regulación ¿Por qué es importante esta diferencia?

En el contexto actual, donde los productos cosméticos fabricados en Estados Unidos pueden adquirirse fácilmente a través de plataformas digitales y son promovidos por personas populares en redes sociales, conocidas como influencers, es importante conocer los posibles riesgos asociados a su compra y uso.

En este sentido, es importante distinguir entre aprobación y cumplimiento regulatorio. La aprobación significa que la Food and Drug Administration (FDA) ha revisado y autorizado un producto antes de su venta al público. En cambio, el cumplimiento de la regulación implica que el fabricante sigue las normas establecidas por la agencia, pero sin que exista necesariamente una revisión previa detallada del producto (1,2).

En otras palabras, los productos regulados deben cumplir con normas de seguridad, Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y etiquetado, pero no requieren una revisión previa de la Food and Drug Administration para su comercialización. En cambio, los productos que sí necesitan aprobación deben pasar por una evaluación científica que incluye estudios, ensayos clínicos y pruebas de fabricación para asegurar que sus beneficios superen los riesgos, como ocurre con medicamentos nuevos, vacunas, dispositivos médicos de alto riesgo y algunos aditivos de color (1,2).

Un ejemplo concreto de cosméticos que requieren aprobación son aquellos que cumplen una función doble, es decir,  son terapéuticos para algún problema de salud como el champú para la caspa y la crema de protección solar, que además de cambiar la apariencia contribuyen con la protección del daño de la piel ante la exposición a la luz solar, que pueden ser muy útiles cuando se padecen enfermedades en las que la piel es especialmente sensible a la exposición solar no protegida, tal como el vitíligo (1,2).

Potenciales Riesgos a la salud en los productos cosméticos que no requieren aprobación

Los científicos continúan encontrando ingredientes perjudiciales para la salud en productos cosméticos incluso en aquellos regulados que declaran su seguridad. Algunos de los contaminantes más comunes son sustancias químicas como los parabenos, bisfenoles y ftalatos (3). Pero ¿por qué se siguen estando presentes estos contaminantes en productos cosméticos? La industria química y de la belleza, en un intento de innovación y de promover la creación de beneficios, preservación y permanencia de maquillajes, se diseñan y agregan nuevas sustancias químicas a estos productos que finalmente resultan perjudiciales para la salud privilegiando los aspectos estéticos (3). Sin embargo, existen riesgos que incrementan debido a la exposición del producto a condiciones ambientales como el calor, que influyen en su degradación. Existe un proceso llamado lixiviación, que se presenta cuando las partículas de los empaques se liberan, pasan y se mezclan con el maquillaje debido a la interacción de ciertos de sus ingredientes cuando entran en proceso de degradación (4).

En los últimos años, el crecimiento económico y el deseo constante de mejorar la apariencia han impulsado notablemente la industria de la belleza. Sin embargo, es importante saber que detrás de muchos envases atractivos puede existir un problema de salud.

En varias regiones del mundo existen regulaciones estrictas para garantizar la seguridad de los cosméticos, como el Reglamento de Cosméticos de la Unión Europea y las normas de seguridad aplicadas en China. Estas regulaciones prohíben el uso de sustancias peligrosas o tóxicas, como plomo, mercurio, arsénico, antibióticos y hormonas, ya que algunas de ellas pueden absorberse a través de la piel y afectar la salud. Sin embargo, a pesar de estas medidas, todavía existen productos ilegales o falsificados que logran llegar al mercado, por lo que es esencial siempre adquirir cosméticos en establecimientos confiables y verificar su etiqueta y origen (4).

El tamaño de este problema es preocupante. Tan solo en 2023, las autoridades sanitarias de China identificaron 601 lotes de cosméticos que no cumplían con los reglamentos de seguridad; de ellos, 79 contenían ingredientes prohibidos. Lo más inquietante es que algunas de estas sustancias tóxicas se encuentran en productos de uso cotidiano. Por ejemplo, en tratamientos para el acné se han detectado fármacos antiinflamatorios como la Dexametasona,, así como diferentes antibióticos que no deberían estar presentes en este tipo de productos. También se han encontrado conservantes y colorantes irritantes en productos para el cuidado del cabello, además de solventes potencialmente tóxicos en esmaltes de uñas y hormonas en algunas mascarillas faciales. Esto es relevante debido a la acceibilidad global de productos provienientes  de este país y que representan un riesgo para la salud pública (4).

Incluso los productos que solemos considerar inofensivos merecen atención. En algunos casos se han detectado hormonas en cremas blanqueadoras, conservantes potencialmente irritantes en champús y, de forma especialmente preocupante, medicamentos antifúngicos, utilizados para eliminar o detener el crecimiento de hongos que causan infecciones en la piel, en productos cosméticos donde su uso está prohibido. Un ejemplo es la Terbinafina, un fármaco que normalmente se utiliza bajo prescripción médica (4).

Algunos fabricantes incorporan estos ingredientes porque pueden hacer que el producto parezca más eficaz y, además, resultan relativamente baratos. Sin embargo, el costo real puede recaer en los consumidores, quienes se exponen a posibles riesgos para su salud y, en algunos casos, también a impactos negativos en el medio ambiente (4).

 El problema es que muchas evaluaciones sobre los riesgos de estos productos se basan en estudios realizados o financiados por las propias industrias, lo que puede generar conflictos de interés. Esto puede limitar el acceso a toda la evidencia disponible y generar dudas sobre la transparencia de los resultados, especialmente respecto a posibles efectos como alteraciones hormonales o impactos ambientales que podrían no reportarse completamente (4).

La perspectiva de la salud pública: aprendizajes y recomendaciones

La salud pública debe enfocarse en promover el acceso y uso de cosméticos seguros y de buena calidad, así como en orientar a la población para identificar productos confiables. Aunque persiste cierta incertidumbre sobre la seguridad de algunos cosméticos, es importante considerar que están en contacto frecuente con personas de todas las edades, por lo que la población infantil requiere especial atención debido a su mayor sensibilidad a los contaminantes del entorno.

Es necesario fortalecer la regulación de los productos que puedan representar riesgos para la salud, considerando los distintos contextos sociales y prestando especial atención a etapas sensibles del desarrollo, como el periodo embrionario y la infancia. También es fundamental contar con evaluaciones de riesgo y vigilancia sanitaria realizadas por autoridades públicas e instituciones independientes para detectar y prevenir posibles daños. Asimismo, se deben implementar estrategias de educación y comunicación que ofrezcan información clara y accesible a la población para reducir exposiciones innecesarias y fomentar decisiones de consumo más seguras (5).

Dado el amplio uso de productos estéticos y de cuidado personal, es importante buscar formas de prevenir la exposición innecesaria a los químicos que pueden estar presentes en ellos. En este sentido, resulta fundamental priorizar la compra de productos cuya seguridad esté claramente evaluada, tanto en su formulación como en su empaque. También es clave contar con información confiable sobre los ingredientes que contienen y comprender los posibles riesgos asociados a su uso. Además, es importante reconocer que no todos los productos tienen la misma importancia o necesidad en la vida cotidiana. Por ello, se recomienda evitar el consumo excesivo o innecesario de ciertos artículos. Al mismo tiempo, es necesario fortalecer la educación tanto a nivel individual como en la población en general. Esto no solo implica informar sobre los posibles riesgos, sino también considerar los distintos contextos y necesidades de las personas. De esta manera, se insiste en la importancia de  consultar a un profesional de salud, con el uso de maquillajes y de esta manera prevenir posibles daños a la salud, particularmente en nuestra piel.

Referencias

[1] National Institute of Environmental Health Sciences. Cosmetics and Your Health: NIEHS Research Findings fact sheet [Fact sheet] [Internet]. Research Triangle Park (NC) USA.: U.S. Department of Health and Human Services, National Institutes of Health; 2024 [citado 26 de febrero de 2026]. Disponible en: https://www.niehs.nih.gov/sites/default/files/Cosmetics_and_Your_Health_fact_sheet_Jan2024_508.pdf

[2] U.S. Food and Drug Administration. FDA [Internet]. FDA; 2023 [citado 11 de marzo de 2026]. ¿Está realmente “aprobado por la FDA”? Disponible en: https://www.fda.gov/consumers/articulos-para-el-consumidor-en-espanol/esta-realmente-aprobado-por-la-fda

[3] Voutsas P, Kalogiouri N, Samanidou V. Endocrine disruptors in personal care products and cosmetics: Sample preparation and analysis-evaluation of green and blue characteristics. Microchem J. 1 de junio de 2025;213:113769. doi:10.1016/j.microc.2025.113769

[4] Du XN, He Y, Chen YW, Liu Q, Sun L, Sun HM, et al. Decoding Cosmetic Complexities: A Comprehensive Guide to Matrix Composition and Pretreatment Technology. Molecules. enero de 2024;29(2):411. doi:10.3390/molecules29020411

[5] Kalofiri P, Biskanaki F, Kefala V, Tertipi N, Sfyri E, Rallis E. Endocrine Disruptors in Cosmetic Products and the Regulatory Framework: Public Health Implications. Cosmetics. diciembre de 2023;10(6):160. doi:10.3390/cosmetics10060160

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