Autores
Verónica Montserrat Chávez Legaspi
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Jalisco, México
Contacto: montserratlegaspi@gmail.com
Alejandro Barrón Balderas
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Jalisco, México
Miguel Figueroa Guerra
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Jalisco, México
Rompiendo el mito del reposo
El asma es una enfermedad crónica que inflama las vías respiratorias, dificultando el paso del aire. Por mucho tiempo, se evitó el ejercicio por miedo a desencadenar crisis, especialmente en niños.
Sin embargo, hoy sabemos que:
• La falta de actividad física empeora otras enfermedades crónicas ya establecidas en el paciente.
• El ejercicio ayuda a regular la inflamación, fortalece los pulmones y mejora la calidad de vida (1) (Figura 1).

Capacidad funcional vs. capacidad del ejercicio
Es importante distinguir estos dos conceptos para entender el impacto del asma en la vida diaria:
Tabla 1. Parámetros de evaluación física en pacientes asmáticos. Resumen de las definiciones de capacidad funcional y de ejercicio, subrayando los hallazgos clínicos habituales como la disminución de la resistencia física tanto en población pediátrica como en adultos.
| Concepto | Definición | Hallazgos en pacientes con asma |
| Capacidad de ejercicio | Habilidad del corazón, pulmones y músculos para usar oxígeno. | Menor resistencia y menor consumo máximo de oxígeno(VO, peak). |
| Capacidad funcional | Habilidad para realizar tareas cotidianas (subir escaleras, caminar). | Suele estar disminuida tanto en niños como en adultos. |
Nota importante: Esta baja condición física no siempre se debe a los pulmones, sino a la falta de entrenamiento y al control deficiente de la enfermedad (2).
El entrenamiento como medicina
El ejercicio regular no solo es seguro, sino que es una herramienta terapéutica. Estos son los métodos con mejores resultados:
HIIT (entrenamiento por intervalos)
¿Qué es? Alterna ráfagas de alta intensidad (80-95% frecuencia cardíaca máxima) con descansos cortos.
Beneficio: Mejora la resistencia y la adaptación aeróbica en solo 10-30 minutos.
Yoga
La yoga se define como una práctica física y mental que combina posturas corporales con un enfoque central en la enseñanza de una técnica de respiración correcta.
Beneficio: A diferencia de otros ejercicios, su valor terapéutico para el paciente asmático radica en que el control consciente de la respiración que se aprende al ejecutar los movimientos ayuda a gestionar mejor los síntomas y la fatiga durante la actividad física.
Natación
Es una actividad física aeróbica que se realiza en un medio acuático, donde se desplaza el cuerpo mediante el uso de los brazos y las piernas.
Beneficio: Se considera uno de los mejores ejercicios para personas con asma, debido a que el aire que se respira cerca de la superficie del agua suele ser cálido y húmedo, lo que reduce la probabilidad de irritar las vías respiratorias y provocar síntomas. Además, ayuda a fortalecer los músculos que intervienen en la respiración y mejora la capacidad del corazón y los pulmones para utilizar el oxígeno de manera eficiente (capacidad de ejercicio).
Al igual que con el yoga, la natación enseña a coordinar la respiración con el movimiento, lo cual es fundamental para el control de la enfermedad (3).
El «equipo perfecto»: inhalador + espaciador
Para que el ejercicio sea seguro, el medicamento debe llegar a los pulmones. El uso del espaciador con el inhalador es vital para que la medicina no se quede solo en la garganta y realmente proteja tus bronquios durante el deporte.

Desafíos y futuro
Aunque el ejercicio puede provocar síntomas si el asma no está controlado, debe ser parte del tratamiento integral. El reto actual es definir pautas precisas de intensidad y frecuencia para cada tipo de paciente.
Conclusiones
El ejercicio tiene una función doble: puede ser un reto, pero bien planificado y supervisado, es una herramienta clave para el control y bienestar del paciente asmático.
Referencias
[1] Cypcar, D., & Lemanske, R. F., Jr (1994). Asthma and exercise. Clinics in chest medicine, 15(2), 351–368.
[2] Lang J. E. (2019). The impact of exercise on asthma. Current opinion in allergy and clinical immunology, 19(2), 118–125. https://doi.org/10.1097/ACI.0000000000000510
[3] Price, O. J., & Simpson, A. J. (2023). Exercise and asthma – trigger or treatment?. Respiratory medicine, 213, 107247. https://doi.org/10.1016/j.rmed.2023.107247



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