Autores
Harumi Gisselle Chung González
Licenciatura en Cirujano Dentista, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
Jacqueline Adelina Rodríguez Chávez
Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
Contacto: jacqueline.rchavez@academicos.udg.mx
Hugo Marcelo Flores Ruiz
Departamento de Ciencias Naturales y Exactas, Centro Universitario de los Valles, Universidad de Guadalajara
La migraña es un dolor de cabeza que se caracteriza por episodios recurrentes de dolor pulsátil intenso unilateral acompañados de hipersensibilidad a la luz y al ruido, náuseas o vómitos [1, 2]. Afecta a aproximadamente mil millones de personas en todo el mundo [3] y ha sido identificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los trastornos más incapacitantes en la población humana [1].
Cuando el dolor empeora
La migraña empieza a clasificarse como crónica cuando el dolor de cabeza va de 15 días y hasta durante 3 meses, asimismo se han identificado varios factores de riesgo que pueden estar asociados con su evolución como la obesidad, síntomas depresivos, estrés, entre otros; sin embargo, los mecanismos exactos que conducen al origen de esta enfermedad no se han determinado completamente [1].
Su relación con la boca
La localización de las manifestaciones faciales de la migraña suelen asemejarse a dolores por complicaciones dentales como muelas del juicio impactadas, infecciones o incluso sinusitis (inflamación de los espacios al interior de la nariz), esta característica comúnmente dirige a un diagnóstico incorrecto, donde se realizan intervenciones dentales como la extracción de un diente esperando la desaparición del dolor, consiguiendo en algunos casos sólo una reorganización de los síntomas [2].
Se han realizado diversos estudios con el objetivo de conocer si realmente la salud bucal tiene algún impacto en la creación u cronificación de la migraña o simplemente se trata de una confusión por su sintomatología. Los resultados de estas investigaciones nos muestran que, si bien la relación existe, no es de la manera en la que se creía.
- Enfermedad periodontal
Conocida como la inflamación de las encías, esta enfermedad ocurre por una mala higiene bucal que evita la remoción de la placa bacteriana (ligera capa de bacterias, saliva y restos de comida que se deposita sobre los dientes). Mientras más tiempo tarde en eliminarse, los daños serán mayores, ya que los minerales presentes en la saliva como calcio y fósforo se depositarán dentro de la placa, endureciéndola y facilitando la adición de nuevas bacterias dañinas para los tejidos que se encargan de soportar el diente, causando dolor, sangrado e incluso pérdida de los dientes.
Las encías empiezan a inflamarse en forma de defensa ante las bacterias malas que ahora habitan sobre ella, durante este proceso se liberan sustancias encargadas de abrir los vasos sanguíneos para facilitar la llegada de células que competirán por gobernar los tejidos que las bacterias han invadido, siendo una de ellas la CGRP (Péptido Relacionado con el Gen de la Calcitonina), la cual presenta niveles altos en pacientes con migraña y además ha sido identificada como un factor de riesgo para su cronificación [1].
Una posible explicación de la relación entre la enfermedad periodontal y la migraña, podría ser que la dilatación de los vasos sanguíneos ocasionada por el proceso inflamatorio permita el paso de la CGRP a sangre, extendiéndose por todo el cuerpo, incluido el cerebro y provocando migrañas más frecuentes [1].
- Trastornos temporomandibulares
Representan un grupo de más de 30 afecciones que causan dolor y mal funcionamiento de la articulación temporomandibular (articulación que une la mandíbula con el cráneo) así como de los músculos que controlan su movimiento. La causa exacta de su aparición no está clara, los síntomas pueden comenzar a presentarse sin razón aparente o relacionarse con la genética del paciente y el estrés [4].
La migraña y los trastornos temporomandibulares podrían desencadenarse mutuamente pues tanto la mandíbula como la cabeza se encuentran conectadas por el mismo nervio: el trigémino. Cuando se presenta un dolor por migraña o por la articulación, las ramas del nervio pueden contagiarse entre sí, es decir, una molestia activa la otra y viceversa, esta conexión nerviosa permite comprender por qué en ambos padecimientos el dolor se presenta en la misma zona [5].
Conclusiones
Las enfermedades bucales pueden tener un alto impacto en la salud sistémica de una persona, explorar sobre sus asociaciones con otros padecimientos permite obtener un panorama más amplio para su tratamiento y nos recuerda que tan importante es el mantenimiento de una buena higiene oral.
Referencias
[1] Camps‐Plomer GB, Márquez‐Arrico CF, Iranzo‐Cortés JE. Association Between Migraine and Periodontitis: A Systematic Review and Meta‐Analysis. European Journal Of Neurology [Internet]. 1 de octubre de 2025;32(10):e70391. DOI: 10.1111/ene.70391
[2] Benoliel R, May A. Orofacial Migraine-A Narrative Review. J Clin Med. 2024;13(19):5745. DOI: 10.3390/jcm13195745
[3] Mohammed MMA, Almayeef D, Abbas D, Ali M, Haissam M, Mabrook R, et al. The Association Between Periodontal Disease and Chronic Migraine: A Systematic Review. Int Dent J. 2023;73(4):481-488. DOI:10.1016/j.identj.2023.04.007
[4] National Institute of Dental and Craniofacial Research (NIDCR). Los trastornos temporomandibulares [Internet]. Bethesda: National Institutes of Health; 2025 [citado 17 de julio de 2026]. Disponible en: https://www.nidcr.nih.gov/espanol/temas-de-salud/los-trastornos-temporomandibulares
[5] Yakkaphan P, Elias LA, Ravindranath PT, Renton T. Is painful temporomandibular disorder a real headache for many patients?. Br Dent J. 2024;236(6):475-482. DOI: 10.1038/s41415-024-7178-1



Deja una respuesta