Ejercicio, el gran aliado en el tratamiento del cáncer

Ejercicio, el gran aliado en el tratamiento del cáncer

Autores

Sthefany Veronika Maldonado Carreón

Estudiante del Doctorado en Ciencias Biomédicas, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara.

María Guadalupe Guerrero Muro

Estudiante del Doctorado en Ciencias Biomédicas, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara.

Contacto: maria.guerrero9373@alumnos.udg.mx


Cuando escuchamos la palabra «cáncer», pensamos inmediatamente en tratamientos agresivos, hospitales y una lucha difícil. Sin embargo, pocas veces se habla del impacto silencioso que tiene esta enfermedad en la vida diaria de quienes la enfrentan. Uno de los síntomas más comunes y, a menudo, menos comprendidos es la fatiga, que no se trata solo de estar cansado, sino de una sensación profunda de agotamiento que no desaparece con el descanso y que afecta el cuerpo, las emociones y la mente.

El ejercicio, lejos de estar contraindicado en los pacientes con cáncer —como muchas veces se piensa—, puede ser una herramienta clave para mejorar su calidad de vida. Y lejos de ser solo una recomendación general, hoy sabemos que ciertas rutinas de ejercicio, debidamente prescritas, pueden ayudar a combatir esa fatiga, fortalecer el cuerpo y mejorar el estado de ánimo. En este artículo, exploraremos cómo el movimiento puede ser parte del tratamiento y porque el fisioterapeuta especializado es un gran aliado en este proceso.

¿Qué es el cáncer?

El cáncer es una enfermedad que se caracteriza por el crecimiento y división anormal de las células, con la capacidad de diseminarse a diferentes órganos y tejidos y, como resultado, causar su disfunción. Su origen se debe a factores genéticos, epigenéticos y ambientales (exposición al sol, sedentarismo, obesidad, infecciones, alcohol, etc.), que alteran los mecanismos normales de división y muerte celular (1). Los pacientes con cáncer experimentan una gran variedad de síntomas, como fiebre, náuseas, vómitos, fatiga, debilidad, entre otros. El cáncer se considera una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en todos los grupos de edad, y afecta tanto a economías desarrolladas como a aquellas en transición.

Epidemiología del cáncer

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020 se diagnosticaron 19.3 millones de nuevos casos de cáncer. Entre estos, los más comunes fueron: cáncer de mama (2.26 millones), pulmón (2.21 millones) y colon/recto (1.93 millones). Se estima que para 2040 la incidencia aumentará un 47%, llegando a 28.4 millones de casos anuales, como consecuencia del envejecimiento poblacional y de factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo (2).

¿Qué síntomas pueden presentar las personas con cáncer?

Uno de los síntomas recurrentes en los pacientes con cáncer es la sensación de fatiga, la cual se puede definir como «una sensación angustiosa, persistente y subjetiva de cansancio o agotamiento físico, emocional y/o cognitivo relacionado con el cáncer o su tratamiento, que no es proporcional a la actividad reciente e interfiere con el funcionamiento habitual» (3).

Derivado de los tratamientos actuales para combatir esta enfermedad, sumados a los cambios en el estilo de vida, la alimentación y el estado de ánimo, los pacientes tienden a perder peso y, más allá de eso, a perder masa muscular, lo que reduce su nivel de actividad física y empeora los síntomas. Esta sensación impacta negativamente en su calidad de vida, alterando sus actividades diarias, relaciones sociales, estado anímico y bienestar psicoemocional, e impidiendo su reintegración a la vida cotidiana durante e incluso después del tratamiento.

Es bien sabido que el cáncer está estrechamente relacionado con la inflamación crónica y la patogénesis de procesos tumorales. De igual manera, el desarrollo de la fatiga en estos pacientes tiene relación con las citocinas proinflamatorias (4). Ante esto, el ejercicio puede ayudar a mediar los efectos de la inflamación crónica, ya que reduce marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR), el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y varios tipos de interleucina (IL), incluida la IL-6, en personas con y sin cáncer (4).

Revisiones recientes han encontrado que el ejercicio beneficia a los pacientes con cáncer al incrementar la masa muscular, lo que aumenta la fuerza y la función tanto muscular como articular. Esto se traduce en una mejora en su calidad de vida y en la sensación de fatiga (3, 4).

Algunos estudios reportan que ciertos tipos de ejercicio tienen mayores efectos benéficos. Por ejemplo, Zhou (5) señala que, en pacientes con cáncer de mama, la práctica de yoga mejoró la sensación de fatiga, especialmente en quienes lo practicaron por más de seis meses. Por otro lado, Dennett (4) y Meneses-Echávez (3) reportaron que el ejercicio de fuerza y resistencia, combinado con ejercicio aeróbico, mejora considerablemente la sintomatología en comparación con la práctica exclusiva de ejercicio aeróbico.

Conclusiones

Toda práctica de ejercicio físico es beneficiosa, pero es fundamental que la prescripción de rutinas para pacientes con cáncer sea realizada por un profesional de la salud debidamente capacitado, que conozca el tipo, la cantidad y la intensidad adecuados para cada persona, personalizando el enfoque según sus necesidades específicas. Para ello, el profesional indicado es el fisioterapeuta, quien posee el conocimiento sobre la enfermedad, sus signos y síntomas, así como el manejo terapéutico adecuado, ya que su especialidad es la dosificación y aplicación del ejercicio. Sin embargo, es crucial buscar un fisioterapeuta especializado en cáncer para garantizar la mejor opción terapéutica.

Referencias

[1] Hanahan D, Weinberg RA. Hallmarks of cancer: the next generation. Cell. 2011 Mar 4;144(5):646-74.

[2] Sung H, Ferlay J, Siegel RL, Laversanne M, Soerjomataram I, Jemal A, et al. Global Cancer Statistics 2020: GLOBOCAN Estimates of Incidence and Mortality Worldwide for 36 Cancers in 185 Countries. CA Cancer J Clin. 2021 May;71(3):209-49.

[3] Meneses-Echávez JF, González-Jiménez E, Ramírez-Vélez R. Supervised exercise reduces cancer-related fatigue: a systematic review. J Physiother. 2015 Jan;61(1):3-9.

[4] Dennett AM, Peiris CL, Shields N, Prendergast LA, Taylor NF. Moderate-intensity exercise reduces fatigue and improves mobility in cancer survivors: a systematic review and meta-regression. J Physiother. 2016 Apr;62(2):68-82.

[5] Zhou HJ, Wang T, Xu YZ, Chen YN, Deng LJ, Wang C, et al. Effects of exercise interventions on cancer-related fatigue in breast cancer patients: an overview of systematic reviews. Support Care Cancer. 2022 Dec;30(12):10421-40.


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