Nuestro escudo biológico contra el cáncer: la lucha constante del sistema inmune

Nuestro escudo biológico contra el cáncer: la lucha constante del sistema inmune

Autores

Marcela Sofia Güitrón Aviña

Doctorado en Ciencias Biomédicas, Centro Universitario de Ciencias de la Salud,Universidad de Guadalajara.

Centro de Investigación Biomédicas del Occidente, IMSS.

Contacto: marcela.guitron@alumnos.udg.mx

Fabiola Solorzano Ibarra

Doctorado en Ciencias Biomédicas, Centro Universitario de Ciencias de la Salud,Universidad de Guadalajara.


Todos sabemos que nuestras «defensas» —o sistema inmune— están conformadas por células y moléculas que protegen nuestro cuerpo de agentes dañinos como ciertas bacterias, virus, hongos y otros parásitos. Sin embargo, ¿has escuchado sobre su importantísima capacidad para detectar y eliminar células que se transforman en cáncer? El sistema inmunológico no solo combate infecciones, sino que también actúa como un vigilante constante frente a procesos anormales. A pesar de su eficacia, no siempre logra evitar el desarrollo de tumores, especialmente cuando el cáncer «aprende» a evadir sus herramientas de ataque. Este artículo explica los aspectos más relevantes de la lucha entre nuestro sistema inmune y las células tumorales, y qué podemos hacer para fortalecer nuestras defensas y apoyar esta batalla silenciosa.

¿Cómo se genera el cáncer?

Nuestras células tienen un período de vida establecido. A partir de una célula madre (precursora), se generan dos células nuevas (hijas) que cumplirán funciones particulares según su tipo (por ejemplo, los glóbulos rojos transportan oxígeno) y, posteriormente, sufrirán una «muerte programada» (en términos científicos, apoptosis). Sin embargo, si por alguna razón se pierde el control del ciclo de vida de una célula, se generan células inmortales que proliferan sin límite, acumulan daño en sus genes y dan lugar a una descendencia de células cada vez más transformadas. Estas pierden sus funciones normales y forman masas visibles conocidas como tumores. Las células tumorales son tan resistentes que incluso pueden desprenderse del tejido donde se originaron y viajar a órganos vecinos, un proceso llamado metástasis (1).

Para que una célula sufra una transformación maligna, intervienen diversos factores. Algunos están relacionados con nuestros genes (hereditarios) y no pueden modificarse, mientras que otros dependen del estilo de vida y el ambiente al que estamos expuestos (alimentación, actividad física, exposición a agentes tóxicos). Estos últimos son modificables: un estilo de vida saludable y el uso de equipo de protección adecuado según el tipo de trabajo pueden reducir el riesgo de desarrollar cáncer. Otro factor clave es una respuesta inmune «fuerte», capaz de actuar de manera eficaz, ya que una respuesta deficiente facilita el crecimiento de células tumorales.

¿Por qué el sistema inmune puede evitar el desarrollo del cáncer?

Una persona sana con un sistema inmune competente posee componentes celulares capaces de identificar células en proceso de transformación. Las células inmunitarias actúan como policías, vigilando constantemente para detectar señales de que algo malo está ocurriendo. Así, el sistema inmune puede reconocer agentes dañinos (bacterias, virus, patógenos), células infectadas o células tumorales.

Todas las células del cuerpo pueden emitir señales de alerta, las cuales son detectadas por el sistema inmune a través de patrones moleculares asociados a patógenos (PAMPs) o a daño (DAMPs). Una vez identificadas las células transformadas, los «policías inmunes» proceden a destruirlas, evitando que el tumor crezca y previniendo así el desarrollo del cáncer (2).

¿Cómo nuestro sistema inmune elimina las células transformadas que forman tumores malignos?

Cuando una célula inmunitaria detecta una señal liberada por una célula en proceso de transformación, entra en acción para atacar. Primero, libera quimiocinas y citocinas (moléculas solubles que facilitan la comunicación y activación celular) para alertar a otras células. El ataque puede darse de diversas formas, ya que nuestras defensas están compuestas por distintos tipos de células y moléculas especializadas que trabajan en conjunto para eliminar el cáncer (3, 4).

Células «comelonas» que presentan a los malos

Los fagocitos (monocitos/macrófagos, células dendríticas, neutrófilos y mastocitos) son células que ingieren restos celulares o células moribundas para limpiar la zona de batalla e identificar enemigos. Reconocen las células transformadas, las fagocitan y las destruyen. Además, producen citocinas para reclutar más células inmunitarias y pueden presentar fragmentos procesados de las células tumorales a los linfocitos T, fundamentales en la eliminación del cáncer.

Células asesinas: los «ninjas» inmunes

En nuestro cuerpo existen células capaces de destruir células tumorales liberando «bombas» de moléculas que inducen la muerte programada de su objetivo. Entre ellas destacan los linfocitos innatos, como las células Natural Killer (asesinas naturales), y los linfocitos T citotóxicos de la inmunidad adaptativa. Ambas reconocen células transformadas como una llave a su cerradura y las eliminan.

Anticuerpos: las moléculas que marcan para destruir

Los linfocitos B producen anticuerpos, moléculas en forma de «Y» que identifican y marcan células tumorales o sus restos. Esta marca ayuda a las células Natural Killer a reconocer y destruir las células cancerosas mediante un proceso llamado citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos (ADCC).

¿Por qué, si nuestras defensas eliminan células transformadas, cada día más personas tienen cáncer?

A pesar de los esfuerzos del sistema inmune, las células tumorales desarrollan mecanismos para evadir la detección y sobrevivir. Esto favorece el crecimiento de tumores y empeora el pronóstico de los pacientes. Las células cancerosas adquieren «poderes» que las hacen más resistentes a los ataques inmunitarios (5).

¿Qué hacer para tener un sistema inmune fuerte contra el cáncer?

Nuestras defensas trabajan al máximo, pero su eficacia puede verse comprometida si no están fortalecidas. Para mantener un sistema inmune «feliz» y eficaz, es clave:

• Dieta balanceada: Consumir verduras, frutas, pescado, pollo y huevo, y reducir alimentos ultraprocesados y azúcares. Esto fortalece la flora intestinal y evita inflamaciones dañinas.

• Sueño adecuado: Dormir 8 horas diarias, ya que la falta de sueño perjudica la respuesta inmune.

• Ejercicio: Realizar al menos 30 minutos de actividad física cinco días a la semana para reducir el estrés y el sobrepeso.

• Evitar tóxicos: No consumir alcohol, tabaco u otras drogas, y protegerse de sustancias tóxicas en el ambiente (6).

Estos hábitos mantienen sanas a nuestras células guerreras y previenen enfermedades, incluido el cáncer.

Conclusiones

El sistema inmunológico es clave en la vigilancia y eliminación de células tumorales, actuando también como escudo contra patógenos. Sin embargo, su eficacia puede verse afectada por factores externos o internos, así como por la capacidad de evasión del cáncer. Fortalecer nuestras defensas con hábitos saludables es esencial para prevenir esta enfermedad.

Referencias

[1] Mittal D, Gubin MM, Schreiber RD, Smyth MJ. New insights into cancer immunoediting and its three component phases—elimination, equilibrium and escape. Curr Opin Immunol. 2014;27:16-25. doi:10.1016/j.coi.2014.01.004.

[2] Abbas AK, Lichtman AH, Pillai S. Inmunología celular y molecular. 9th ed. Elsevier; 2018.

[3] Cao LL, Kagan JC. Targeting innate immune pathways for cancer immunotherapy. Immunity. 2023;56(9):1775-1793. doi:10.1016/j.immuni.2023.07.018.

[4] Maiorino L, Daßler-Plenker J, Sun L, Egeblad M. Innate immunity and cancer pathophysiology. Annu Rev Pathol. 2022;17:425-457. doi:10.1146/annurev-pathmechdis-032221-115501.

[5] Hanahan D. Hallmarks of cancer: new dimensions. Cancer Discov. 2022;12(1):31-46. doi:10.1158/2159-8290.CD-21-1059.

[6] Weeden CE, Hill W, Lim EL, Grönroos E, Swanton C. Impact of risk factors on early cancer evolution. Cell. 2023;186(8):1541-1563. doi:10.1016/j.cell.2023.03.013.


Avatar de Con Evidencia Plus

About author

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *