Autores
Edya Alejandra Vázquez Lozano
Residente de segundo año de Pediatría, Hospital General ISSSTE, San Luis Potosí, México
Mónica Beatriz Araujo Castañeda
Residente de tercer año de Pediatría, Hospital Materno Infantil “Juan Pablo II”, Mixco, Guatemala
Alejandro Barrón Balderas
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Jalisco, México
Hospital Civil de Guadalajara, “Dr. Juan I. Menchaca”, Jalisco, México
Contacto: alejandro.barron9295@academicos.udg.mx
¿Qué es la bronquiolitis?
La bronquiolitis es una enfermedad respiratoria que afecta principalmente a bebés y niños pequeños, especialmente a los menores de 2 años. Es una de las principales razones por las que los padres llevan a sus hijos al médico o al hospital. Esta enfermedad afecta los pulmones, específicamente los bronquios y bronquiolos, que son las vías respiratorias pequeñas. Aunque comienza como un resfriado común, puede empeorar rápidamente y dificultar la respiración del bebé o niño. La bronquiolitis suele aparecer con mayor frecuencia en los meses fríos del año, cuando circulan virus respiratorios. El virus respiratorio sincitial (VRS) es el principal causante, pero otros virus, como el rinovirus y el metapneumovirus, también pueden provocarla. El VRS se propaga fácilmente a través de gotitas liberadas al toser o estornudar, y es común en lugares con aglomeraciones, como guarderías o el hogar (1).
¿Por qué debo saber sobre esta enfermedad?
Es fundamental que los padres reconozcan los síntomas de la bronquiolitis, ya que, aunque muchos niños sanos se recuperan sin complicaciones, los bebés con factores de riesgo pueden enfrentar problemas más graves. La bronquiolitis representa el 60% de las consultas médicas por infecciones respiratorias en niños menores de 2 años. Los bebés prematuros, aquellos con enfermedades cardíacas o pulmonares, y los que tienen un sistema inmunológico debilitado son especialmente vulnerables y pueden requerir hospitalización (1).
¿Qué causa la bronquiolitis?
La bronquiolitis es causada por varios virus, pero el más común es el virus respiratorio sincitial (VRS). Otros virus, como el rinovirus, el metapneumovirus y el COVID-19, también pueden ser responsables. El VRS infecta las células de las vías respiratorias pequeñas, causando inflamación, producción de moco y obstrucción de las vías respiratorias. Esto dificulta la respiración y puede provocar síntomas graves como fiebre, tos y dificultad para respirar (2).
¿Cómo sé si mi bebé tiene riesgo de enfermedad grave?
Aunque muchos niños pueden contraer bronquiolitis, algunos tienen un mayor riesgo de complicaciones graves. Los bebés prematuros (nacidos antes de las 37 semanas), los que nacen con bajo peso, aquellos con problemas pulmonares o cardíacos, los que tienen un sistema inmunológico débil o defectos en las vías respiratorias pueden estar más vulnerables. Es importante estar atento a los síntomas, especialmente en bebés con estas condiciones. Si los síntomas no mejoran o empeoran, se debe buscar atención médica de inmediato (1, 2).
¿Cómo se transmite la bronquiolitis?
El VRS y otros virus se propagan a través de gotitas respiratorias liberadas al toser o estornudar. Estas gotitas pueden depositarse en superficies y manos, y al tocarlas, la infección puede transmitirse a los niños si se llevan las manos a la cara. Además, el contacto cercano con personas infectadas, como en guarderías o en el hogar, aumenta el riesgo de transmisión (2, 3).
¿Cómo identifico si mi bebé tiene esta enfermedad?
La bronquiolitis comienza con síntomas similares a un resfriado: congestión nasal y secreción de moco. Sin embargo, los síntomas pueden empeorar, y el bebé puede presentar sibilancias (silbido al respirar), tos intensa que puede durar semanas, dificultad para respirar, respiración rápida, esfuerzo al respirar, fiebre mayor a 38°C y pérdida de apetito o dificultad para alimentarse. Si el bebé tiene dificultad para respirar o muestra fatiga extrema, es crucial acudir al médico de inmediato (2).
¿Qué complicaciones puede tener mi bebé si no se atiende oportunamente?
La bronquiolitis puede causar complicaciones graves, como apnea (pausas en la respiración), especialmente en bebés prematuros. También puede provocar deshidratación debido a la fiebre, la dificultad para comer y el aumento de la frecuencia respiratoria. En casos más graves, puede llevar a insuficiencia respiratoria, lo que requeriría oxígeno o incluso ventilación mecánica (Figura 1) (2, 3).

Figura 1. Radiografía anteroposterior de tórax en bronquiolitis aguda. Hallazgos típicos: Hiperinsuflación pulmonar (aplanamiento diafragmático, aumento del espacio intercostal). Atrapamiento aéreo (retroesternal en lateral). Engrosamiento peribronquial (patrón de «manguito»). Ausencia de consolidaciones (descarta neumonía bacteriana concomitante). La imagen ilustra los cambios obstructivos característicos de la inflamación de vías respiratorias pequeñas en infección por virus respiratorio sincitial (VRS) u otros patógenos virales.
¿Cómo se trata la bronquiolitis?
El tratamiento de la bronquiolitis depende de la gravedad de la enfermedad. En la mayoría de los casos, el tratamiento es sintomático, es decir, se enfoca en aliviar los síntomas. Los padres pueden utilizar gotas nasales salinas para la congestión nasal y asegurar que el bebé esté bien hidratado. En casos más graves, el bebé puede necesitar oxígeno o líquidos intravenosos en un hospital (1, 4).
¿Cómo puedo cuidar a mi bebé en casa?
El cuidado en casa incluye mantener al bebé hidratado y ofrecerle líquidos con regularidad. Es útil utilizar gotas nasales salinas para aliviar la congestión y asegurar que el bebé esté cómodo. Los padres deben monitorear al bebé para detectar signos de empeoramiento, como dificultad para respirar o fatiga extrema. También se recomienda evitar la exposición al humo del cigarrillo y otras sustancias irritantes (1).
Mitos y realidades sobre la bronquiolitis
Mito 1: La bronquiolitis solo afecta a bebés prematuros.
Realidad: Aunque los bebés prematuros tienen mayor riesgo, cualquier bebé o niño pequeño puede contraer bronquiolitis, incluso sin otras condiciones de salud (2).
Mito 2: La bronquiolitis se trata con antibióticos.
Realidad: La bronquiolitis es causada por virus, no por bacterias, por lo que los antibióticos no son efectivos. El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas y, en casos graves, brindar apoyo respiratorio (1).
Mito 3: Los nebulizadores son siempre necesarios para tratar la bronquiolitis.
Realidad: Aunque antes se usaban con frecuencia, los nebulizadores no siempre son la mejor opción. El tratamiento prioritario es garantizar oxígeno y líquidos adecuados; el uso de nebulizadores es ocasional (1).
Mito 4: La bronquiolitis es solo un resfriado grave.
Realidad: Aunque comienza como un resfriado, la bronquiolitis puede progresar rápidamente y afectar la respiración. Sin tratamiento oportuno, puede convertirse en una enfermedad grave (2, 4).
Consejos para padres y cuidadores
Aunque no existe una vacuna específica para prevenir la bronquiolitis, hay medidas para reducir el riesgo de contagio. Evita la exposición a personas con síntomas respiratorios, lava tus manos frecuentemente antes de tocar al bebé y usa cubrebocas en lugares públicos o cerrados si hay personas enfermas cerca. Mantener el esquema de vacunación al día también es fundamental para proteger al niño de otras infecciones que podrían debilitar su sistema inmunológico (1, 4).
Referencias
[1] De Rose DU, Maddaloni C, Martini L, et al. Comparison of three clinical scoring tools for bronchiolitis to predict the need for respiratory support and length of stay in neonates and infants up to three months of age. Front Pediatr. 2023;11:1040354.
[2] Schroeder AR, Destino LA, Ip W, et al. Day of Illness and Outcomes in Bronchiolitis Hospitalizations. Pediatrics. 2020;146.
[3] Schuh S, Coates AL, Sweeney J, et al. Nasal Suctioning Therapy Among Infants With Bronchiolitis Discharged Home From the Emergency Department: A Randomized Clinical Trial. JAMA Netw Open. 2023;6:e2337810.
[4] Coon ER, Destino LA, Greene TH, et al. Comparison of As-Needed and Scheduled Posthospitalization Follow-up for Children Hospitalized for Bronchiolitis: The Bronchiolitis Follow-up Intervention Trial (BeneFIT) Randomized Clinical Trial. JAMA Pediatr. 2020;174:e201937.



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