Autores
Jennifer Valeria Ascencio García
Especialidad en Ortodoncia, Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)
Jacqueline Adelina Rodríguez Chávez
Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, CUCS, UdeG
Contacto: jacqueline.rchavez@academicos.udg.mx
Daniel Villanueva Betancourt
Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, CUCS, UdeG
¿Alguna vez has escuchado de alguien que haya utilizado brackets y, cuando se los quitaron, sus dientes se movieron nuevamente?
Esto tiene una explicación biológica relacionada con la memoria de los tejidos y la necesidad de estabilización postratamiento. Sin embargo, es importante entender primero qué es y cómo funciona el movimiento dental. La cavidad oral se caracteriza por tener infinidad de estructuras, entre las que podemos mencionar el hueso, la encía, los dientes, los labios, la lengua, etc. Cualquier anormalidad en la relación que existe entre ellas puede afectar su forma y función.
Pero, ¿cómo es que los dientes se encuentran sujetos al hueso y pueden moverse? Esta capacidad se logra gracias a los tejidos periodontales, en especial al ligamento periodontal, el cual es una red de fibras colágenas que van del hueso al diente en diferentes direcciones. Esto permite que el diente se encuentre anclado al alveolo (así se le llama a la cavidad en la que se alojan los dientes), pero también posibilita su movimiento al no estar fusionado al hueso. Los dientes están expuestos constantemente a estrés mecánico producido por las cargas masticatorias. Al mismo tiempo, el ligamento actúa como amortiguador para soportar dichas cargas y permite un movimiento dental controlado. Se considera que estas fibras poseen memoria de su forma y localización (1).
El movimiento dental se divide en distintas fases. Durante la primera, se requiere la aplicación de fuerzas ligeras que provocarán el desplazamiento del diente en el espacio periodontal, con el objetivo de generar una respuesta inflamatoria en los tejidos circundantes. Esta inflamación ocurre de manera biológica ante la presencia de distintas células inflamatorias, cuyo aumento o disminución afectará el movimiento dental. Conforme se aplican estas fuerzas, se puede modificar las fibras periodontales, ejerciendo presión o estirándolas, lo que llevará a la reabsorción y producción de hueso en las zonas involucradas.
La función de los brackets es mantener el control de las fuerzas aplicadas para permitir la alineación de los dientes desplazados, además de proporcionar estabilidad para que el proceso biológico de formación de hueso se lleve a cabo. Cuando se cumplen los objetivos del tratamiento ortodóntico y se retiran los brackets, los tejidos periodontales y óseos aún se están adaptando a la nueva posición dental. Por ello, es necesario implementar un dispositivo que mantenga los dientes en su lugar, evitando que las fuerzas masticatorias, la presión de la lengua y los labios provoquen movimientos no deseados, conocidos como recidiva ortodóntica.
Es por esto que, tras retirar los brackets, se indica el uso de un retenedor por un tiempo indefinido. Los retenedores son dispositivos diseñados para mantener los dientes en su nueva posición después del tratamiento de ortodoncia. Su función principal es prevenir la recidiva, permitiendo que los tejidos periodontales se adapten completamente a la nueva alineación dental (2).
Existen distintos tipos de retenedores, pero pueden dividirse en dos principales:
- Retenedores fijos: Son pequeños alambres adheridos en la parte posterior de los dientes, generalmente en la zona de los incisivos. Ofrecen una solución constante y no dependen de la disciplina del paciente. Sin embargo, es fundamental mantener una limpieza continua, ya que son una zona propensa a acumular residuos (3).
- Retenedores removibles: Son dispositivos que el paciente puede colocar y retirar (Figura 1). Su uso requiere mayor compromiso por parte del paciente para asegurar la estabilidad de los resultados (4).

Figura 1. Retenedor removible.
Conclusiones
El uso adecuado de los retenedores es crucial para mantener los resultados obtenidos y evitar movimientos dentales no deseados. No existe un tiempo exacto en el que se pueda indicar la suspensión de su uso, ya que se ha encontrado que, incluso años después del tratamiento, puede presentarse recidiva debido a las diversas cargas a las que están sometidos los dientes día tras día.
Referencias
[1] Brockhaus J, Craveiro RB, Azraq I, Niederau C, Schröder SK, Weiskirchen R, et al. In Vitro Compression Model for Orthodontic Tooth Movement Modulates Human Periodontal Ligament Fibroblast Proliferation, Apoptosis and Cell Cycle. Biomolecules. 2021;11(7):932. Disponible en: https://www.mdpi.com/2218-273X/11/7/932
[2] Knaup I, Schulte U, Bartz JR, Niederau C, Craveiro RB, Jäger A, et al. Post-treatment Stability in Orthodontic Retention with Twistflex Retainers—Do Patients Benefit from Additional Removable Retainers? Clin Oral Investig. 2022;26(8):5215–22. Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1007/s00784-022-04490-1
[3] Beitlitum I, Barzilay V, Rayyan F, Sebaoun A, Sarig R. Post-Orthodontic Lower Incisors Recessions: Combined Periodontic and Orthodontic Approach. Int J Environ Res Public Health. 2020;17(21):8060. Disponible en: https://www.mdpi.com/1660-4601/17/21/8060
[4] Klaus K, Xirouchaki F, Ruf S. 3D-analysis of unwanted tooth movements despite bonded orthodontic retainers: a pilot study. BMC Oral Health. 2020;20(1):308. Disponible en: https://bmcoralhealth.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12903-020-01304-2



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