Autores
Mireya Robledo Aceves
Hospital Civil de Guadalajara, “Dr. Juan I. Menchaca”, Jalisco, México
Contacto: myreace@yahoo.es
Alejandro Barrón Balderas
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
Ruth Yesica Ramos Gutiérrez
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
En una situación de emergencia como un incendio, aproximadamente el 80% de las muertes se deben a la inhalación de humo y a las lesiones en las vías respiratorias causadas por el aire caliente, más que por las quemaduras en el cuerpo (1). El triángulo del fuego está compuesto por tres elementos:
- El combustible, que incluye materiales inflamables (muebles, telas, metales, electrodomésticos);
- El calor, que proviene de una fuente de ignición, como una descarga eléctrica, velas o una llama directa;
- El oxígeno, presente en el aire, que permite que la combustión continúe.
Si uno de estos tres elementos falta, el fuego no puede iniciarse o se extingue (2). Un ejemplo sencillo es cuando se apaga una vela al colocar un vaso encima (Figura 1): el vaso bloquea el acceso al oxígeno y, al eliminar ese componente del triángulo, la llama se apaga.

Figura 1. Al colocar un vaso sobre la vela se rompe el triángulo del fuego.
La asfixia en las víctimas de incendio no se produce únicamente por la disminución del oxígeno durante la deflagración, sino también por la inhalación de humo y gases que contienen diversas sustancias tóxicas, como monóxido de carbono, cianuro, ácido cianhídrico, acroleína, formaldehído y aldehídos, amoniaco, benceno, óxidos nitrosos, fosgeno, dióxido de carbono, hollín y partículas metálicas. Todos estos compuestos químicos se liberan debido a la descomposición térmica de los materiales que se están quemando. Estas sustancias pueden provocar diferentes síntomas, cuya gravedad varía según el tiempo de exposición, ya sea de forma continua, como en el incendio de una casa, o de forma intermitente, como ocurre en el caso de bomberos y rescatistas, que se exponen continuamente a estos gases como parte de su trabajo.
A corto plazo, las personas que inhalan estos gases presentan síntomas desde el primer minuto. Estos pueden incluir mareos, náuseas, dolor de cabeza, vómitos, irritación ocular, dolor de garganta, tos y exceso de moco. Si la inhalación del humo continúa, se produce un aumento de la frecuencia respiratoria, disminución de la presión arterial, pérdida del conocimiento, convulsiones, arritmia cardíaca y muerte. Por esta razón, las víctimas de incendio sufren un síndrome conocido como «asfixia por gases» (1,3).
Es evidente que lo más importante en la atención de una víctima de incendio es un rescate lo más pronto posible, no solo para evitar quemaduras en la piel por fuego directo o por radiación, sino para prevenir el síndrome de asfixia por gases.
El mejor tratamiento para una persona que ha inhalado gases durante un incendio es administrarle oxígeno, desde el que respiramos normalmente (21% en el aire) hasta oxígeno puro al 100% mediante una mascarilla. Para ayudar a los médicos y enfermeras a atender mejor a los afectados, los pacientes se dividen en cuatro grupos según la gravedad de su exposición:
- Estadio 1: Exposición escasa a los gases, con síntomas respiratorios leves. Se tratan con oxígeno al 100% mientras son evaluados, generalmente en una ambulancia.
- Estadio 2: Presentan dificultad respiratoria y alteraciones neurológicas, como mareos, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Estos pacientes deben ser trasladados a una unidad de urgencias, tratados con oxígeno al 100% y mantenidos en observación durante un mínimo de 6 horas.
- Estadio 3: Son personas que han estado expuestas durante mucho tiempo a estos gases, lo que provoca dificultad para respirar, confusión, nerviosismo o irritabilidad, y en algunos casos convulsiones o desmayos. Se hospitalizan en urgencias y se inicia la administración de antídotos, como hidroxicobalamina para el cianuro, o incluso se les coloca en una cámara hiperbárica por intoxicación con monóxido de carbono. Este paciente es el más difícil de evaluar, ya que puede aparentar no estar grave, pero las sustancias que inhaló, conocidas como asfixiantes químicos, continúan circulando en su cuerpo, alterando la bioquímica de sus células. Si no reciben antídotos, pueden ser dados de alta y fallecer tiempo después en sus hogares.
- Estadio 4: Son víctimas de incendio que se encuentran inconscientes, con alteración de los signos vitales, es decir, inestables. Se ingresan a cuidados intensivos para recibir soporte vital (1).
La exposición crónica a los asfixiantes químicos es frecuente en bomberos y rescatistas. Se caracteriza por enfermedades respiratorias como EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), asma, fibrosis pulmonar y mayor riesgo de cáncer de pulmón. Las alteraciones neurológicas por la exposición a estos gases incluyen pérdida de memoria y neuropatía periférica, que se manifiesta con entumecimiento y ardor en las extremidades inferiores, debilidad muscular e incluso pérdida de equilibrio (1,3).
Conclusiones
En un incendio, no solo existe el riesgo de quemaduras, sino también una intoxicación por gases, llamados asfixiantes químicos. Esta intoxicación es poco identificada por la población, pero es la principal causa de muerte en este tipo de emergencias.
Referencias
[1] Lee JA, Matulis C. Cyanide poisoning and lactate in smoke inhalation. R I Med J. 2023 Jan;106(1):14-16.
[2] Normatex. Triangulo de fuego [Internet]. 2024 [citado el 22 mayo 2025]. Disponible en: https://normatex.com/triangulo-de-fuego-que-es/
[3] Doman G, Aoun J, Truscinski M, Aouthmany S. Cyanide poisoning. J Educ Teach Emerg Med. 2022 Jul;7(3):1-25.



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