Autora
Miriam Andrea Martin Alvarado
Egresada de la Licenciatura en Nutrición, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
Contacto: miriam.martin8348@alumnos.udg.mx

Colaboradora / Miriam Martin
Mi nombre es Miriam Martin, soy Nutrióloga egresada del CUCS. Me apasionan las ciencias de los alimentos y soy junior research gracias a mi participación en el programa FITeP. He colaborado en la realización de notas periodísticas por parte del programa “Corresponsal Gaceta”. En cuanto a mi formación, he tenido intercambios culturales formativos en la University of Eastern Finland, Kuopio; Frost Valley YMCA, New York; y la Universidad de Chile, en Santiago de Chile. Me gusta mucho la manera de transmitir ciencia de forma interactiva a través de las palabras. En mis tiempos libres, disfruto practicar danza aérea y crear alimentos funcionales.
El consumo de frutas y verduras es fundamental para mantener una alimentación saludable. Sin duda alguna, nos brindan innumerables beneficios que mejoran nuestra calidad de vida; sin embargo, no siempre se considera la importancia de elegir productos de temporada. Esta decisión influye no solo en la calidad y el sabor de los alimentos, sino también en aspectos económicos, ambientales y sociales. Optar por productos frescos y estacionales puede ser una estrategia sencilla pero poderosa para mejorar la salud personal y, al mismo tiempo, contribuir al bienestar de nuestro entorno medioambiental.
Mayor valor nutricional y frescura
Las frutas y verduras de temporada suelen recolectarse en su punto óptimo de maduración, lo que significa que han tenido el tiempo necesario para desarrollar plenamente su valor nutricional y su sabor. En contraste, los productos fuera de temporada suelen cosecharse antes de alcanzar su madurez natural, con el fin de soportar largos trayectos o periodos prolongados de almacenamiento, lo que puede disminuir su contenido de vitaminas, antioxidantes y minerales esenciales.
Por ejemplo, se ha demostrado que los niveles de vitamina C son más altos en frutas recién cosechadas que en aquellas que han sido almacenadas durante semanas o transportadas a largas distancias (1). Además, las frutas de temporada —como las fresas en primavera o las naranjas en invierno— ofrecen una experiencia sensorial mucho más auténtica, lo que puede incentivar un mayor consumo de estos alimentos saludables.
Bienestar medioambiental
Consumir productos de temporada también reduce la huella ecológica de nuestra dieta. Al elegir frutas y verduras cultivadas localmente y en su temporada natural, se disminuye la necesidad de transporte aéreo o marítimo, de almacenamiento en frío y del uso intensivo de energía para su cultivo en invernaderos artificiales.
El transporte de alimentos representa una porción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la cadena alimentaria global. Un estudio publicado en Environmental Science & Technology estimó que el transporte contribuye hasta con el 11 % de las emisiones totales del sistema alimentario, y que estas aumentan drásticamente cuando los productos se importan fuera de temporada (2). Elegir productos locales y de temporada contribuye así a una alimentación más sostenible.
Aspectos socioeconómicos
Desde el punto de vista económico, las frutas y verduras de temporada suelen tener un precio más bajo y estable. Esto se debe a que, cuando un producto está en su temporada, la mayor oferta disponible reduce su costo en el mercado. En cambio, los productos fuera de temporada requieren inversiones adicionales en transporte, conservación y producción artificial, lo cual incrementa su precio final.
Un análisis realizado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) indicó que los precios de frutas como el melón o las uvas bajan significativamente durante su temporada pico de producción (3). Esto representa una oportunidad para que las familias accedan a productos frescos y saludables sin comprometer su presupuesto.
Apoyo a la agricultura local
Al optar por productos de temporada, muchas veces también se eligen alimentos producidos localmente. Esto beneficia directamente a los pequeños agricultores, fomenta la economía regional y promueve sistemas alimentarios más justos y resilientes. Comprar en mercados locales o ferias de productores es una forma de conectar al consumidor con el origen de sus alimentos, promoviendo la transparencia en su producción.
El modelo de agricultura a pequeña escala, frecuentemente ligado a la producción estacional, suele aplicar prácticas más respetuosas con el medio ambiente y enfocadas en la biodiversidad. Además, favorece la economía circular al generar empleo local y reinvertir en las comunidades rurales. Esto también promueve la confianza en consumir de una manera mucho más local (4).
Educación alimentaria
Consumir frutas y verduras de temporada permite reconectarse con la temporalidad y el origen de los alimentos. Esta conexión puede fortalecer la conciencia ecológica y nutricional, especialmente en niños y jóvenes. Incorporar esta práctica en la vida cotidiana es una forma simple pero efectiva de promover una alimentación consciente y sostenible.
Además, la educación en torno a los alimentos de temporada puede influir positivamente en la planificación de las comidas, fomentando la creatividad culinaria y una dieta variada a lo largo del año. La variedad estacional también ayuda a evitar la monotonía alimentaria, lo cual es clave para obtener todos los nutrientes esenciales (5).
Ejemplos de frutas y verduras de temporada:
| Estación | Frutas | Verduras |
| Primavera (marzo – mayo) | Fresa Guayaba | Espárrago Calabacita |
| Verano (junio – agosto) | Mango Sandía | Chile poblano Jitomate |
| Otoño (septiembre – noviembre) | Granada Tuna | Nopal Calabaza |
| Invierno (diciembre – febrero) | Naranja Mandarina | Acelga Coliflor |
Conclusiones
Elegir frutas y verduras de temporada no es solo una tendencia, sino una estrategia poderosa para mejorar la salud, cuidar el medio ambiente, apoyar la economía local y reconectarse con los ritmos naturales del planeta. Esta decisión, aparentemente simple, encierra múltiples beneficios interconectados que impactan tanto al individuo como a la sociedad.
Adoptar este enfoque en la alimentación cotidiana no requiere grandes cambios, pero sí una mayor atención a la oferta local y al calendario agrícola. En última instancia, se trata de una elección informada y consciente que beneficia a todos: al cuerpo, a la economía y al planeta.
Referencias
[1] Favell DJ. A comparison of the vitamin C content of fresh and frozen vegetables. Food Chem. 1998;62(1):59-64. doi:10.1016/S0308-8146(97)00165-9
[2] Weber CL, Matthews HS. Food-miles and the relative climate impacts of food choices in the United States. Environ Sci Technol. 2008;42(10):3508-13. doi:10.1021/es702969f
[3] United States Department of Agriculture (USDA). Fruit and Vegetable Prices. Economic Research Service. 2022. Disponible en: https://www.ers.usda.gov
[4] Altieri MA, Nicholls CI. Agroecology and the emergence of a post COVID-19 agriculture. Agric Human Values. 2020;37(3):525-6. doi:10.1007/s10460-020-10043-7
[5] Vasold KL, Mantinan K, Hofer R, Waddle M, Slechta A. Evaluation of a distribution model to increase access to affordable fruits and vegetables. Prev Chronic Dis. 2024;21:E01. doi:10.5888/pcd21.230206



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