Todo lo que necesitas saber para comprender el cáncer de mama

Todo lo que necesitas saber para comprender el cáncer de mama

Autores

Raquel Alejandra Albarrán-Méndez

Licenciatura en Médico Cirujano y Partero, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG), Guadalajara, México

Jazz Alan Corona-Ángeles

Doctorado en Ciencias Biomédicas, CUCS, UdeG, Guadalajara, México

Edith Oregon-Romero

Instituto de Investigación en Ciencias Biomédicas, CUCS, UdeG, Guadalajara, México

Contacto: edith.oregon@academicos.udg.mx


El cáncer es una enfermedad que ocurre cuando nuestras células sufren daños físicos, químicos o alteraciones en moléculas importantes, como pueden ser su ADN, sus proteínas —ya sea aquellas que las mantienen vivas o las que regulan el proceso de división celular—. Estos daños generan que las células comiencen a dividirse de manera descontrolada, afectando al resto de las células y la función del tejido donde se inicia este proceso. La división descontrolada de estas células es lo que denominamos tumor, y estos tumores pueden ser benignos —es decir, crecen mucho pero no se diseminan ni invaden otras partes del cuerpo— o malignos —los cuales sí invaden los tejidos cercanos a través de la sangre o el sistema linfático mediante un proceso que denominamos metástasis.

¿En dónde ocurre el cáncer de mama?

Como su nombre lo indica, el cáncer de mama aparece en las mamas (o pechos) tanto de hombres como de mujeres; sin embargo, la frecuencia de aparición en hombres es ínfima en comparación con la de las mujeres. El cáncer de mama ocurre cuando hay una división anormal de células en las mamas, pero no de cualquier tipo de células. Las mamas cumplen una función importante en los mamíferos como nosotros: la producción de leche para los bebés. Analizando este proceso más a fondo, encontramos que dentro de la mama existen lóbulos mamarios que, a su vez, están formados por lobulillos con las células productoras de leche. Cada lóbulo mamario tiene un conducto que termina en el pezón. Hay varios tipos de cáncer de mama. Cuando la división anormal de células ocurre en los conductos por donde sale la leche, se denomina ductal. Otros pueden ocurrir en los lóbulos, específicamente en la zona de los conductos lobulillares. En ocasiones, puede aparecer en el tejido que rodea los conductos y se denomina sarcoma, o a veces afecta a la piel del pezón y la areola, lo cual se conoce como Enfermedad de Paget [1].

Factores de riesgo del cáncer de mama

El cáncer de mama está asociado con varios factores de riesgo. Las mujeres de mayor edad tienen más riesgo de desarrollarlo que las más jóvenes, siendo este uno de los factores más importantes. Los antecedentes familiares también son relevantes; tener familiares con cáncer de mama es significativo, especialmente si se trata de un familiar directo como la madre o la abuela. Retomando el tema que previamente mencionamos sobre los daños en el ADN, uno de estos son las mutaciones, cambios en nuestro material genético que pueden generar la aparición del cáncer. Hay dos genes denominados BRCA1 y BRCA2 que, si presentan mutaciones, se asocian con el desarrollo de este tipo de cáncer. Otros factores incluyen la menopausia tardía, no haber tenido hijos, no haber amamantado, la terapia hormonal sustitutiva, la obesidad y el consumo de alcohol. Estos factores pueden influir en el desarrollo de la enfermedad al afectar el equilibrio hormonal y los procesos de división y supervivencia celular [2] [3].

Manifestaciones clínicas

Inicialmente, las manifestaciones del cáncer de mama pueden variar entre las pacientes, pero, en general, si el tumor es maligno, suele sentirse una «bola» bien formada, la cual suele ser dura, fija y con bordes irregulares. Otros síntomas incluyen cambios en el tamaño de la mama, dolor en el pecho, cambios en la piel —como hundimientos o incluso úlceras—, irritación (enrojecimiento), descamación del pezón y secreción del mismo. El cáncer de mama inflamatorio es una forma agresiva de la enfermedad que se presenta con enrojecimiento, hinchazón y calor en la mama. En un estado avanzado de la enfermedad, comienzan a aparecer los síntomas metastásicos, que pueden incluir dolor óseo, dolor abdominal y sensación de falta de aire, lo cual suele indicar la diseminación de la enfermedad a otros órganos [2].

Diagnóstico

El diagnóstico del cáncer de mama se realiza mediante técnicas de imagen, principalmente la mastografía y el ultrasonido. La mastografía es una técnica que utiliza dosis bajas de radiación para detectar tumores; sin embargo, las mujeres con mamas densas (es decir, con muy poca grasa) pueden requerir técnicas adicionales de imagen, como la resonancia magnética. El ultrasonido se utiliza como complemento de la mastografía, especialmente en mujeres jóvenes con mamas densas. De manera más específica, estos estudios pueden complementarse con una biopsia de las células de la mama para determinar si el tumor es benigno o maligno [2].

Clasificación del cáncer de mama

La clasificación molecular establece cuatro tipos de cáncer de mama: luminal A, luminal B, enriquecido en HER2 y basal (también llamado triple negativo). Esta clasificación se realiza en función de unas pequeñas moléculas en la superficie de las células denominadas receptores, las cuales captan otras moléculas que le indican a la célula que siga dividiéndose, aumentando así el tamaño del tumor. En este sentido, la clase luminal A es positiva para receptores de estrógenos y prolactina. La luminal B también posee receptores de estrógeno, pero tiene menor cantidad de receptor de prolactina y puede o no tener receptor HER2 (el cual capta un factor de crecimiento epidérmico humano). El enriquecido en HER2 solo posee este receptor y, por último, el basal no posee ninguno de los receptores mencionados. La importancia de conocer el tipo de cáncer radica en orientar el tratamiento: los de mejor pronóstico son los cánceres luminales, mientras que el de peor pronóstico es el basal, debido a que este carece de un receptor que pueda ser bloqueado para inhibir el crecimiento del tumor [2] [3].

Tratamientos actuales y futuros

El tratamiento del cáncer de mama se basa en un enfoque múltiple, es decir, combina cirugía (para retirar las células cancerosas), radioterapia (que usa radiación para eliminar células cancerígenas remanentes) y terapias sistémicas, como la quimioterapia (disminuye la división celular), la terapia hormonal (bloquea la acción de los estrógenos en las mamas) y las terapias dirigidas (emplean moléculas que reconocen específicamente las células cancerosas y promueven su muerte). Respecto a la cirugía, se ha buscado avanzar hacia intervenciones menos agresivas y más conservadoras. La cirugía conservadora de la mama implica retirar la mayor cantidad posible de tumor con un margen de tejido sano, sin extirpar completamente el pecho. Esto la ha convertido en la opción preferida para muchas pacientes. Por otro lado, la mastectomía radical busca retirar la mama por completo, aunque ha sido reemplazada en gran medida por enfoques menos invasivos. La elección del tratamiento depende de las características específicas del tumor y del estado general de la paciente. En los últimos años, se ha prestado especial atención a la personalización del tratamiento, utilizando pruebas que detecten mutaciones en el ADN —por ejemplo, en BRCA1 y BRCA2— o que identifiquen de manera más rápida el tipo de cáncer, con el fin de seleccionar las mejores opciones terapéuticas para cada paciente [2] [4].

Prevención y detección temprana

La prevención del cáncer de mama incluye, en primer lugar, la identificación y, de ser posible, la corrección de algunos factores de riesgo. Es decir, si el paciente presenta obesidad o consume alcohol en exceso, se recomienda corregirlo mediante dieta, reducción del consumo de alcohol y realización de actividad física regular —al menos 30 minutos al día—. La detección temprana puede ser fundamental para mejorar los resultados del tratamiento. Explorar las mamas una vez al mes mediante autoexploración es recomendable para detectar «bolitas» que no necesariamente sean cáncer, pero que pueden motivar un análisis médico que detecte rápidamente la enfermedad y su tratamiento adecuado. Las campañas de concienciación y los programas de cribado mamográfico (mamografía) también han demostrado reducir la mortalidad por cáncer de mama [2].

Calidad de vida y soporte psicosocial

El diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama suele ser difícil de afrontar y tiene un impacto significativo en la vida de las pacientes. El apoyo psicosocial es muy importante para ayudar a afrontar el estrés emocional y físico de la enfermedad. Los grupos de apoyo, la consejería, las intervenciones psicológicas y el apoyo familiar pueden mejorar el bienestar emocional. Además, se puede complementar con rehabilitación física, incluida la fisioterapia en casos de intervenciones quirúrgicas, para mejorar la calidad de vida de las pacientes [2].

Conclusiones

El cáncer de mama sigue siendo un desafío significativo para la salud pública en todo el mundo. Los avances en la detección temprana, el tratamiento y la investigación están mejorando la supervivencia y la calidad de vida de las pacientes. Sin embargo, aún enfrentamos retos importantes, como el acceso a tratamientos adecuados y la necesidad de una atención integral que abarque no solo los aspectos médicos, sino también el soporte emocional y la rehabilitación física. La colaboración entre investigadores, médicos, pacientes y organizaciones de salud es fundamental para continuar avanzando en la lucha contra el cáncer de mama y mejorar los resultados para todas las personas afectadas por esta enfermedad.

Referencias

[1] Cáncer de mama [Internet]. Mayo Clinic; [citado 2024 Sep 28]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/breast-cancer/symptoms-causes/syc-20352470

[2] Cárdenas Sánchez J, Bargalló Rocha JE, Cervantes Sánchez G. Consenso Nacional Sobre Diagnóstico y Tratamiento de Cáncer Mamario. Colima; 2022. p. 39-40.

[3] Arceo-Martínez MT, López-Meza JE, Ochoa-Zarzosa A, Palomera-Sanchez Z. Estado actual del cáncer de mama en México: principales tipos y factores de riesgo. Gac Mex Oncol. 2021;20(3):101-10. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2565-005X2021000300101&lng=es

[4] Palmero Picazo J, Lassard Rosenthal J, Juárez Aguilar LA, Medina Núñez CA. Cáncer de mama: una visión general. Acta Med Grupo Ángeles. 2021;19(3):354-60. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-72032021000300354&lng=es


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