Autores
Lucila Hernández Andrade
Departamento de Microbiología y Patología, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)
Contacto: lucila.hernandez@academicos.udg.mx
Elodia Guillermina Sosa Iglesias
Departamento de Microbiología y Patología, CUCS, UdeG
Topacio Olivier Andrade Romo
Departamento de Microbiología y Patología, CUCS, UdeG
El Cryptosporidium spp. (Cryptosporidium parvum y Cryptosporidium hominis) es un parásito que constituye una de las principales amenazas para la inocuidad del agua y los alimentos a nivel global, debido a la contaminación de agua y pastizales, favorecida por las lluvias y el cambio climático. La criptosporidiosis es una enfermedad desatendida e ignorada, vinculada con factores socioculturales y económicos, con impacto en la morbilidad de la población infantil menor y el deterioro de su desarrollo armónico; también se asocia con mortalidad en niños desnutridos y en individuos inmunocomprometidos. La criptosporidiosis es considerada una enfermedad emergente por sus consecuencias en la salud humana, la salud animal y la contaminación ambiental de suelos, alimentos y agua.
¿Cuál es el éxito y las características de Cryptosporidium?
Cryptosporidium spp. es un parásito intestinal y uno de los cuatro principales agentes patógenos de enfermedad diarreica en niños, personas desnutridas y personas inmunocomprometidas, e impacta de manera muy importante la salud humana y animal, el bienestar y la economía global. Como parásito es muy exitoso, ya que tiene un amplio rango de huéspedes y garantiza su transmisión por varias vías. La mayoría de los casos humanos de criptosporidiosis se deben a dos especies: Cryptosporidium hominis, que infecta principalmente a los humanos, y la especie zoonótica Cryptosporidium parvum, que también infecta a los animales domésticos. En el proceso infeccioso se libera una gran cantidad de ooquistes al medio ambiente y tiene una baja dosis infecciosa: la ingestión de 10 a 30 ooquistes puede producir infección en personas sanas. Los casos se presentan durante los meses del final del verano y el principio del otoño.
Los ooquistes, que son la forma infectiva, también tienen la ventaja de sobrevivir en el suelo húmedo o en el agua durante meses y en condiciones ambientales extremas, como calor o frío, por largos períodos. Por otra parte, el parásito es resistente a desinfectantes como el cloro y el yodo, por lo que puede transmitirse por el agua de las piscinas [1].
¿Qué síntomas puede provocar la criptosporidiosis?
En los seres humanos, la infección puede ser asintomática; no obstante, las personas sanas con frecuencia presentan diarrea que se cura espontáneamente en un par de semanas, dolor abdominal, flatulencia, náuseas y vómito. También puede haber pérdida de apetito, malestar general, en raras ocasiones fiebre, y puede causar enfermedades fuera del intestino, como afecciones del páncreas, las vías biliares, hepatitis y, de forma extraordinaria, infección de las vías respiratorias.
Por el contrario, los pacientes con deterioro del sistema inmunológico pueden presentar diarrea acuosa abundante, altamente mortal y difícil de tratar con los medicamentos disponibles. La infección crónica ha sido relacionada de manera importante con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida y con una alta incidencia de mortalidad en estos pacientes. En un estudio reciente realizado en Túnez, se evidencia la alta prevalencia de Cryptosporidium (13%) en una muestra de 39 pacientes con cáncer colorrectal, lo que sugiere que incluso se podría asociar con algunos tipos de cáncer [2].
¿Cómo se puede adquirir la criptosporidiosis?
La población en general puede infectarse por la ingestión de agua y alimentos contaminados con ooquistes infecciosos, ya que la transmisión es fecal-oral; es decir, las personas o animales portadores del parásito excretan los ooquistes con las heces fecales y estos contaminan el suelo, el agua y los alimentos, o bien por contacto directo con personas o animales infectados. Los casos se han reportado en guarderías, hospitales, hogares, personas que viajan a países con deficiencias sanitarias, o aquellos que realizan actividades de ocio en albercas o piscinas. Entre los alimentos que se asocian a esta infección se encuentran: frutas y verduras crudas, jugos, leche y productos lácteos no pasteurizados, carnes rojas crudas o poco cocinadas, mariscos crudos, entre otros [3].
Casos y brotes reportados a nivel global
La Unión Europea (UE) considera la criptosporidiosis como una infección subdiagnosticada y poco notificada, a pesar de ser uno de los patógenos que ha sido causa de varios brotes de diarrea a nivel mundial, principalmente en niños menores de 5 años y pacientes inmunocomprometidos. En algunos países como México, el uso de agua no tratada y residuales para el riego de cultivos conlleva un riesgo para la salud humana debido a la contaminación de parásitos como Cryptosporidium en los alimentos irrigados. Como resultado de un estudio multicéntrico en Asia y África con cuadros de diarrea, Cryptosporidium se identificó como una de las principales causas de diarrea severa en los 2 primeros años de vida.
En la UE, después del 2020, se reportaron menos casos, probablemente relacionado con la situación derivada de la pandemia de Covid-19, al haber menos actividades al aire libre y mejorar las medidas de higiene, como el lavado de manos, y al haber menos viajes internacionales. No obstante, en el año 2023 se presentó un aumento marcado de criptosporidiosis en varias regiones de España, los cuales fueron notificados a la Red Nacional de Vigilancia de ese país entre los meses de junio y octubre, siendo los niños de 1 a 4 años los de incidencia más alta; los casos se relacionaron con la exposición a piscinas y consumo de agua de la red [5]. En un estudio retrospectivo en Inglaterra y Gales hubo un aumento sin precedentes en agosto de 2023 de criptosporidiosis asociado al uso de piscinas, viajes al extranjero y nadar en ríos [4].
Con base en una revisión sistemática de la prevalencia de la infección por Cryptosporidium en la población mundial, la prevalencia más alta se registró en México (69.6%), Nigeria (34%) y Bangladesh (42.5%), y se asoció con personas de países de bajos ingresos, con síntomas gastrointestinales y menores de 5 años [1].
Una asignatura pendiente en México: Cryptosporidium es un parásito desatendido y la criptosporidiosis no siempre es diagnosticada.
En México existe legislación para regular los sistemas de abastecimiento de agua públicos y privados para preservar la calidad del agua que se entrega al consumidor. La Norma Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-2021 del «Agua para uso y consumo humano; límites permisibles de la calidad del agua» define las características físicas, químicas, microbiológicas y radiactivas que debe tener el agua para que sea adecuada; y la NOM-179-SSA1-2020, del «Agua para uso y consumo humano. Control de la calidad del agua distribuida por los sistemas de abastecimiento de agua» establece la frecuencia del monitoreo para asegurar la calidad del agua. Sin embargo, solo incluyen la determinación en muestras de agua de bacterias coliformes totales, E. coli y termotolerantes, y no existe regulación para parásitos como Cryptosporidium spp.
Aunque existen métodos de diagnóstico, en ocasiones es complicado aplicarlos en las fuentes de agua. Se puede diagnosticar en muestras clínicas de pacientes, animales y alimentos. Cryptosporidium se detecta en animales y personas por el hallazgo de los ooquistes, sus antígenos o el ADN en la materia fecal. Por ejemplo, la detección en el agua del Reino Unido establece que el agua de la red de distribución deberá contener menos de un ooquiste por cada 10 litros, y la inmunofluorescencia indirecta es el método designado en la norma ISO 18744:2016 para la detección de Cryptosporidium en vegetales y bayas, y se aplica en España y otros países. Por otra parte, la cantidad de ooquistes en alimentos o agua es menor que en heces, por lo que se requieren técnicas de concentración [3].
¿Qué acciones se pueden realizar para prevenir y controlar esta infección?
- Lavado correcto y frecuente de manos.
- Usar agua y materias primas seguras.
- Desinfectar superficies y utensilios de cocina.
- Lavar y desinfectar frutas y verduras.
- Evitar el consumo de leche y productos cárnicos crudos.
- Conservar los alimentos bajo temperaturas de refrigeración y congelación adecuadas.
- Evitar descongelar los alimentos a temperatura ambiente.
- Cocinar completamente los alimentos y mantenerlos calientes hasta su consumo.
Conclusiones
La presencia de Cryptosporidium spp. en el agua potable puede originar grandes brotes de diarrea y, pese a que la criptosporidiosis tiene una tasa de notificación baja a nivel global, se considera una enfermedad intestinal como un importante problema de salud pública que necesita ser monitoreada y controlada. Por lo tanto, sería necesario pactar y ampliar las pruebas para la detección y el diagnóstico correcto, y así poder tener un panorama claro de la magnitud del problema que representa para la salud. Esto reafirma la importancia de un buen abordaje de esta parasitosis desatendida, emergente y zoonótica. En virtud de que a nivel mundial la criptosporidiosis es una de las causas más comunes de mortalidad en niños menores de un año y puede estar asociada a importantes problemas de salud a largo plazo, se sugiere que la legislación en México sea ajustada para que incluya a Cryptosporidium parvum y Cryptosporidium hominis como parte del control y prevención del parásito para garantizar la calidad del agua.
Referencias
[1] Dong S, Yang Y, Wang Y, Li Y, Li T, Zhang S, et al. Prevalence of Cryptosporidium Infection in the Global Population: A Systematic Review and Meta-analysis. Acta Parasitol. 2020 Dec;65(4):882-9.
[2] Jelassi R, Chelbi H, Certad G, Ben Amro Uz-Vanne S, Farah F, Bouratbine A, et al. Prévalence élevée d’infection par Cryptosporidium chez des patients atteints de cancer colorectal en Tunisie. Med Trop Sante Int. 2024 Jul 10;4(3).
[3] Sone B, Ambe LA, Ampama MN, Ajohkoh C, Che D, Nguinkal JA, et al. Prevalence and Molecular Characterization of Cryptosporidium Species in Diarrheic Children in Cameroon. Pathogens. 2025 Mar;14(3):287.
[4] Williams SV, Matthews E, Inns T, Welfare W, Chalmers RM, Fox A, et al. Retrospective case-case study investigation of a significant increase in Cryptosporidium spp. in England and Wales, August to September 2023. Euro Surveill. 2025 Mar 6;30(9):2400493.
[5] Peñuelas M, Carmena D, Guzmán HBR, Sánchez-Thevenet P, Hurtado JA, Fuentes I, et al. Marked increase in cryptosporidiosis cases, Spain, 2023. Euro Surveill. 2024 Jul 18;29(28):2300733.



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