Autores
Edson Fabrizzio Castro Velázquez
Licenciatura en Médico Cirujano y Partero, Centro Universitario de Tonalá (CUT), Universidad de Guadalajara (UdeG)
Diana Itzel Guerra Jiménez
Licenciatura en Médico Cirujano y Partero, CUT, UdeG
Brandon de Jesús Morales López
Departamento de Ciencias Biomédicas, CUT, UdeG
Contacto: brandon.morales@cutonala.udg.mx
La inteligencia artificial (IA) ha demostrado tener el potencial de transformar la educación universitaria, proporcionando una ventaja para estudiantes y maestros. Desde la facilidad para obtener respuestas inmediatas a dudas simples, hasta la posibilidad de realizar investigaciones a fondo sobre un tema, la IA se ha vuelto cada vez más capaz de facilitar tareas que, idealmente, requerirían de inteligencia humana. Sin embargo, por esta misma razón, ha generado preocupación acerca del impacto que podría tener en la creación de conocimientos, en el desarrollo de habilidades y en el aprendizaje autónomo y permanente de los estudiantes [1].
Seguramente, la mayoría de las personas que leen este texto conocen o han utilizado en alguna ocasión ChatGPT, uno de los chatbots más reconocidos a nivel mundial. Este sistema utiliza procesamiento de lenguaje natural, lo que le permite generar respuestas similares a las humanas a partir de una indicación del usuario. Después de su lanzamiento, en solo dos meses, alcanzó los 100 millones de usuarios, convirtiéndose en la aplicación de consumo de más rápido crecimiento en la historia. En el ámbito educativo, esta y otras IA han generado cierta inquietud, ya que se ha comprobado que su potencial sigue en aumento, hasta el punto de ser capaz de aprobar exámenes complejos de derecho, medicina, comprensión de inglés y otras disciplinas. Asimismo, el plagio se ha señalado como otra preocupación relevante, dado que el estudiante podría dejar de esforzarse por comprender y analizar de manera crítica la información requerida [1, 2].
Para lograr un buen aprovechamiento de estas herramientas en el proceso de aprendizaje, es necesario considerar los valores y la ética implicados, con el fin de que la IA funcione únicamente como complemento y no como reemplazo del esfuerzo humano indispensable para el desarrollo y la transmisión del conocimiento [1].
La inteligencia artificial en la educación superior
En la actualidad, se ha prestado mucha atención a descubrir las ventajas y desventajas que la IA aporta en el ámbito de la educación superior. Desde la perspectiva del estudiante, la mayoría de las veces se valora positivamente su uso, ya que simplifica el proceso de aprendizaje y la resolución de dudas. No obstante, es cierto que en ocasiones preocupa la posibilidad de que la IA reduzca el esfuerzo activo y la participación en dicho proceso. Además, son frecuentes los errores y la falta de información por parte del sistema. En este contexto, es esencial una participación activa de los docentes con el objetivo de mantener los efectos positivos y disminuir los riesgos que puedan surgir [3].
Cabe señalar que las consecuencias del uso de la IA no serán las mismas en todos los ámbitos. No es igual utilizar ChatGPT para resolver una duda sobre la vida cotidiana, que un estudiante de medicina en una consulta pregunte al chatbot cuál sería el mejor tratamiento para administrar a un paciente en ese momento. En el primer caso, lo más probable es que la respuesta sea acertada, ya que se trata de una cuestión simple sin mayores implicaciones. En el segundo caso, las consecuencias podrían ser graves, debido a que el chatbot no cuenta con el contexto individualizado ni con los componentes de una historia clínica completa del paciente, pudiendo proporcionar información errónea u obsoleta sobre el tratamiento, lo que pondría en riesgo la salud del paciente.
Principales estrategias para el uso responsable y eficaz de la IA
A nivel mundial, la investigación sobre IA en la educación superior avanza constantemente, con el objetivo de ofrecer alternativas de uso que potencien la enseñanza y el aprendizaje tanto de estudiantes como de docentes. Algunas de las estrategias recomendadas son las siguientes:
- La IA para obtener contenido personalizado
Se ha demostrado que los estudiantes que utilizan estas herramientas con contenido personalizado mejoran su aprendizaje y sus resultados académicos, además de incrementar su motivación, interés y compromiso [2]. Un buen ejemplo es solicitar a las herramientas que adapten su lenguaje al nivel académico del usuario, lo que permite una interacción más clara y acorde con sus necesidades.
- La IA como un tutor fuera del aula
Existe evidencia del impacto positivo que tiene en el aprendizaje de los estudiantes usar la IA como tutor, con el fin de reforzar lo aprendido en el aula, recibir explicaciones a distintos niveles de complejidad sobre un mismo tema, o generar retroalimentación inmediata que permita al alumno tener una idea clara de su avance [4]. Emplear la IA como asistente educativo puede ayudar a reducir las barreras de aprendizaje, reforzar el aprendizaje individualizado y favorecer el aprendizaje remoto cuando no es posible acceder a otros tipos de educación [5].
- La IA para presentar la información desde diferentes perspectivas
Una de las ventajas de la IA es su capacidad no solo para analizar y sintetizar información, sino también para facilitar la comprensión de los temas presentándolos de diversas maneras, como la generación de conceptos clave, analogías, tarjetas didácticas o flashcards, además de ampliar o profundizar en la información. Esto resulta especialmente útil en el área de la salud, en temas considerados complejos, ya que al explicarlos de manera sencilla y permitir resolver dudas en tiempo real, se favorece la consolidación del aprendizaje [5].
- La IA como un asistente para los docentes
El uso responsable y eficaz de la IA no solo involucra a los estudiantes, sino también a los docentes, ofreciendo una herramienta capaz de automatizar tareas que normalmente consumen mucho tiempo extra-aula, como el análisis del desempeño estudiantil, la generación de material didáctico, la adaptación del nivel de dificultad de las actividades o la síntesis y reformulación de contenido existente. Esto permite disponer de más tiempo para las actividades pedagógicas y ofrecer una educación de alta calidad [5].
Predicciones futuras sobre la inteligencia artificial en la educación superior
Si bien existe la creencia de que el desarrollo de la IA continúa en aumento, y que la calidad y precisión de sus resultados mejoran, algunas investigaciones han demostrado que sistemas como ChatGPT presentan una «desviación» que sugiere que los intentos por mejorar ciertos aspectos complejos provocan el deterioro del rendimiento en otras partes [2].
Por esta razón, es fundamental analizar y validar la información proporcionada por la IA con fuentes confiables, especialmente en la educación superior, donde la precisión y veracidad pueden tener un gran impacto a nivel social. Por otro lado, es necesario continuar con la capacitación de docentes y estudiantes para que conozcan ampliamente las ventajas y desventajas de su implementación en la formación académica y la práctica profesional.
Referencias
[1] Loján MDC, Romero JA, Aguilera DS, Romero AY. Consecuencias de la dependencia de la inteligencia artificial en habilidades críticas y aprendizaje autónomo en los estudiantes. Cienc Lat. 2024 Mar;8(2):2368-82.
[2] Lee D, Arnold M, Srivastava A, Plastow K, Strelan P, Ploeckl F, et al. The impact of generative AI on higher education learning and teaching: A study of educators’ perspectives. Comput Educ Artif Intell. 2024 Jun;6:100225.
[3] Saúde S, Barros JP, Almeida I. Impacts of Generative Artificial Intelligence in Higher Education: Research Trends and Students’ Perceptions. Soc Sci. 2024 Aug;13(8):410.
[4] Lehmann M, Cornelius P, Sting F. AI Meets the Classroom: When Does ChatGPT Harm Learning? [Internet]. Cornell University; 2024 Oct [citado el Año Mes Día]. Disponible en: https://ssrn.com/abstract=4941259
[5] Chan CKY, Lee KKW. The AI generation gap: Are Gen Z students more interested in adopting generative AI such as ChatGPT in teaching and learning than their Gen X and millennial generation teachers? Smart Learn Environ. 2023 Nov 15;10(1):60.



Deja una respuesta