Autores
María Enriqueta Núñez Núñez
Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”, Jalisco, México
Alejandro Barrón Balderas
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Jalisco, México
Contacto: alejandro.barron9295@academicos.udg.mx
Mireya Robledo Aceves
Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”, Jalisco, México
El asma en los niños es una enfermedad que afecta a muchas familias y que puede causar dificultad para respirar, tos y sensación de opresión en el pecho. Aunque es muy común, todavía existen muchas ideas equivocadas sobre qué es realmente el asma y cómo se debe manejar. Estos malentendidos pueden causar preocupación innecesaria o incluso hacer que los niños no reciban el cuidado adecuado cuando lo necesitan.
Es muy importante que los padres y cuidadores conozcan cuáles son los síntomas verdaderos del asma, qué cosas pueden provocarla y qué hacer en caso de una crisis, es decir, cuando el niño tiene problemas para respirar. También, para quienes estudian ciencias de la salud, entender bien esta enfermedad ayuda a cuidar mejor a los niños y a explicar a las familias cómo enfrentarla [1,2].
Análisis
En este texto, vamos a aclarar los mitos más comunes sobre el asma infantil, compartir las verdades que todos deben saber y dar consejos útiles para cuidar a los niños con esta condición.
El asma es una enfermedad que provoca inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias, lo que dificulta la entrada y salida del aire en los pulmones. En los niños, los síntomas más comunes incluyen tos persistente, especialmente durante la noche o al hacer ejercicio; sonidos como silbidos o “pitidos” al respirar; dificultad para respirar o sensación de falta de aire; así como opresión o dolor en el pecho. Sin embargo, estos signos a veces se confunden con otras enfermedades o se consideran normales, lo que puede retrasar un diagnóstico adecuado [1,3].
Existen varios factores que pueden desencadenar un ataque de asma. Entre los más frecuentes están el polvo, el polen y otros alérgenos que irritan las vías respiratorias. También los cambios bruscos de clima o el aire frío pueden provocar crisis. Las infecciones respiratorias como resfriados o gripe suelen empeorar los síntomas, al igual que el ejercicio intenso.
Además, la exposición al humo de cigarro o a la contaminación ambiental puede ser un disparador importante para muchos niños [1,4].
Cuando un niño presenta una crisis asmática, es fundamental actuar con rapidez y tranquilidad. Lo primero es ayudar al niño a sentarse en una posición cómoda para facilitar la respiración. Luego, se debe administrar el inhalador o medicamento de rescate que el médico haya recetado. Si después de unos minutos no hay mejoría, o si los síntomas empeoran —por ejemplo, dificultad para hablar, labios con color azulado o mucho esfuerzo para respirar— es necesario acudir de inmediato a un servicio de urgencias para recibir atención especializada [1,2].
Mito 1: Cuando el niño está bien, ya no necesita aplicarse sus medicamentos.
Realidad: Aunque el niño se sienta bien y no tenga síntomas, es importante que siga aplicándose sus medicamentos según lo indicado por el médico. Muchos medicamentos para el asma funcionan como preventivos y ayudan a mantener las vías respiratorias limpias y sin inflamación. Suspenderlos sin autorización médica puede provocar una crisis inesperada [1,4].
Mito 2: Los esteroides inhalados provocan inmunosupresión y bajan las defensas del niño.
Realidad: Los esteroides inhalados usados en dosis adecuadas son seguros y no causan inmunosupresión significativa. De hecho, ayudan a controlar la inflamación en las vías respiratorias sin afectar el sistema inmunológico como lo hacen los esteroides orales en dosis altas. Su uso bajo supervisión médica es fundamental para prevenir crisis asmáticas [1,4].
Mito 3: El uso crónico de esteroides inhalados impide el crecimiento normal del niño.
Realidad: En algunos casos, los esteroides inhalados pueden causar un pequeño retraso en el crecimiento, pero este efecto es generalmente leve y temporal. Los beneficios de controlar el asma superan ampliamente este riesgo. El crecimiento normal suele continuar una vez que el tratamiento está bien manejado [1,5].
Mito 4: La homeopatía puede curar el asma infantil.
Realidad: Aunque algunos padres confían en la homeopatía para tratar el asma, no existe evidencia científica que demuestre que cure esta enfermedad. Muchas veces, la aparente mejoría que se observa se debe al proceso natural de crecimiento y maduración pulmonar que ocurre entre los 4 y 6 años, cuando los pulmones se desarrollan y pueden mejorar los síntomas. Además, los medicamentos inhalados y vacunas inmunológicas pueden estar comenzando a hacer efecto en ese periodo. Otro momento importante es la adolescencia, cuando los cambios hormonales pueden influir en el control del asma, ya sea mejorando o empeorando los síntomas, fenómeno similar al que se observa en enfermedades autoinmunes o durante el embarazo. Por eso, es fundamental seguir el tratamiento médico y no depender únicamente de terapias alternativas sin respaldo científico [1,5].
Mito 5: El asma solo se manifiesta con ataques fuertes y visibles.
Realidad: El asma también puede presentarse con síntomas leves o intermitentes, como tos frecuente, especialmente por la noche o al hacer ejercicio. Estos signos pueden pasar desapercibidos pero indican que el asma está activa y necesita tratamiento para evitar que empeore [2,3].
Mito 6: Los inhaladores causan efectos secundarios visibles como quedar chaparro, pelón o dientón.
Realidad: Los inhaladores no causan que los niños se queden chaparros, pelones o con dientes mal formados. Estos mitos carecen de evidencia científica y pueden impedir que los niños reciban el tratamiento que necesitan. Los efectos secundarios graves son muy raros cuando se usan correctamente [3,4].
Mito 7: Solo los niños con alergias pueden desarrollar asma.
Realidad: Aunque la alergia es un factor común, no todos los niños con asma tienen alergias.
El asma puede desencadenarse por infecciones respiratorias, ejercicio, irritantes ambientales y otros factores no alérgicos [1,3].
Mito 8: Darle un perro Chihuahua al niño cura el asma.
Realidad: Tener una mascota puede ofrecer compañía y apoyo emocional al niño, lo que ayuda en su bienestar general, pero no cura el asma. De hecho, los alérgenos de mascotas pueden ser un desencadenante en algunos niños. Además, quitarle la mascota puede causar estrés o tristeza, lo que podría afectar negativamente su salud, por lo que cualquier cambio debe manejarse con cuidado [3,5].
Mito 9: Los niños asmáticos no pueden hacer ejercicio físico.
Realidad: Muchos niños con asma pueden y deben hacer ejercicio físico. Con un buen control médico y el uso adecuado de medicamentos preventivos, pueden practicar deportes y actividades físicas sin problemas, lo que es beneficioso para su salud y desarrollo [1,2].
Mito 10: El asma siempre se detecta fácilmente y no se confunde con otras enfermedades.
Realidad: En muchos casos, el asma puede confundirse con otras enfermedades respiratorias o pasar desapercibida, especialmente si los síntomas son leves o intermitentes. Por eso, es importante consultar al médico cuando un niño presenta tos persistente, dificultad para respirar o sibilancias [1,4].
Consejos para padres y cuidadores
Es fundamental que los padres y cuidadores conozcan bien el asma para ayudar a sus hijos a manejarla de manera segura y efectiva. Primero, es importante seguir al pie de la letra el tratamiento indicado por el médico, incluso cuando el niño se sienta bien, para evitar crisis inesperadas. Conozcan bien los síntomas de alerta, como la dificultad para respirar, sibilancias o tos persistente, y actúen rápido si aparecen [1].
Eviten los desencadenantes que puedan empeorar el asma, como el humo de cigarro, polvo, cambios bruscos de temperatura o la exposición a alérgenos conocidos. Mantener el ambiente limpio y libre de irritantes ayuda mucho [1,4].
Incentiven al niño a llevar una vida activa y realizar ejercicio físico adaptado, ya que con un buen control, el ejercicio es seguro y beneficioso. Es importante también que el niño aprenda a usar correctamente su inhalador y que los padres supervisen su uso [2,3].
No duden en acudir al médico para revisiones regulares y en caso de cualquier duda o síntoma nuevo. Mantener una comunicación abierta con el equipo de salud es clave para un manejo exitoso [1].
Finalmente, apoyen emocionalmente al niño, ya que vivir con asma puede generar miedo o inseguridad, y el acompañamiento afectivo contribuye a su bienestar integral [3].
Conclusiones
El asma infantil es una enfermedad común que, aunque no tiene cura, puede ser controlada eficazmente con el tratamiento adecuado y la educación correcta de los padres y cuidadores. Desmontar los mitos y entender la realidad del asma ayuda a reducir temores infundados y a mejorar la calidad de vida de los niños afectados [1].
Es esencial reconocer los síntomas reales, evitar los desencadenantes y actuar con prontitud ante una crisis para prevenir complicaciones graves. La adherencia a los tratamientos médicos, junto con el apoyo emocional y un ambiente saludable, son pilares para que los niños asmáticos puedan crecer y desarrollarse plenamente [1,2].
Este conocimiento beneficia no solo a los padres sino también a estudiantes y profesionales de la salud, quienes deben estar preparados para brindar una atención basada en evidencia y sensibilidad hacia las necesidades de cada niño [3].
Referencias
[1] Global Initiative for Asthma. Global Strategy for Asthma Management and Prevention, 2024. Disponible en: https://ginasthma.org/wp-content/uploads/2024/05/GINA-2024-Strategy-Report-24_05_22_WMS.pdf
[2] Moral VP, Alobid I, Rodríguez CÁ, Aparicio MB, Ferreira J, García G, et al. GEMA 5.3. Spanish Guideline on the Management of Asthma. Open Respir Arch. 2023;5(4):100277. doi:10.1016/j.opresp.2023.100277
[3] Manti S, Licari A, Leonardi S, Marseglia GL. Management of asthma exacerbations in the paediatric population: a systematic review. Eur Respir Rev. 2021;30(161):200367. doi:10.1183/16000617.0367-2020
[4] Goldin J, Hashmi MF, Cataletto ME. Asthma. [Updated 2024 May 3]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2025 Jan-. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK430901/
[5] Marseglia GL, Licari A, Tosca MA, Ciprandi G. Biologics to Treat Severe Asthma in Children and Adolescents: A Practical Update. Pediatr Allergy Immunol Pulmonol. 2020 Dec;33(4):168-76. doi:10.1089/ped.2020.1212. PMID: 35921565; PMCID: PMC9353987.



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