Antídotos de cartón: impacto de los juegos de mesa en el bienestar mental

Antídotos de cartón: impacto de los juegos de mesa en el bienestar mental

Autores

Ulises Cruz Molina

Egresado de la Licenciatura en Ingeniería de Software, Universidad Veracruzana, Coatzacoalcos-Minatitlán

Cecilia Luz Balderas-Vazquez

Coordinadora Académica de Ingeniería Biomédica, Universidad Anáhuac Veracruz, Campus Córdoba-Orizaba

Contacto: cecilia.balderas@anahuac.mx


En una sociedad donde las interacciones virtuales predominan sobre los encuentros cara a cara, surgen nuevas preocupaciones relacionadas con el aislamiento social, el estrés crónico y la sobrecarga cognitiva, es decir, ese bloqueo mental, fatiga, frustración y reducción en la productividad, cuando se ha superado nuestra capacidad para gestionar adecuadamente las demandas cotidianas.

Curiosamente, aunque nunca habíamos estado tan conectados tecnológicamente, muchos estudios evidencian que actualmente hay incremento en los niveles de ansiedad, depresión y deterioro de habilidades socioemocionales, especialmente en jóvenes y adultos jóvenes. En este contexto, y lejos de ser una actividad trivial, el juego, particularmente los juegos de mesa, surgen no sólo como una actividad recreativa, sino como un instrumento para el bienestar integral [1]. 

El juego ¿una necesidad biológica?

Así como el organismo requiere micronutrientes para su desarrollo físico, los juegos podrían ayudar a nuestro cerebro para su arquitectura funcional. Al jugar, nuestras neuronas se comunican mediante mensajeros químicos (neurotransmisores) que transforman impulsos eléctricos en conexiones duraderas.

Desde una perspectiva evolutiva, el juego ha sido esencial para el desarrollo de habilidades intelectuales y sociales. El juego estimula circuitos neuronales particularmente en regiones como la corteza prefrontal, responsable de funciones ejecutivas como la planificación, la memoria de trabajo y la capacidad mental de frenar impulsos, ignorar distracciones y pensar antes de actuar, denominada control inhibitorio [2].

Cuando jugamos, se activan coordinadamente otras áreas del cerebro, para crear la experiencia que asociamos con la diversión, el desafío y la exploración. Un área clave es el sistema de recompensa, que incluye el área tegmental ventral y el núcleo accumbens. Este sistema está influenciado por la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con la motivación, el placer y el refuerzo [2,3]. Sentirnos bien al jugar, sonreír y querer repetir la actividad o buscar nuevas formas de juego está directamente ligado a la activación de este circuito.

La dinámica de interacción que ofrecen los juegos de mesa, incluye reglas, objetivos y una retroalimentación inmediata, lo que favorece el aprendizaje adaptativo. Esto es muy importante porque la diversidad de los juegos de mesa es extensa, ajustando dinámicamente su dificultad según la experiencia del jugador y, a diferencia del consumo pasivo del contenido digital, las dinámicas físicas requieren participación activa, toma de decisiones y resolución de retos.

Gimnasia cerebral sobre cartón

Tarjeta tras tarjeta y ficha tras ficha, los juegos de mesa implican una compleja interacción de procesos cognitivos, por ejemplo, juegos estratégicos como el ajedrez o los juegos temáticos, requieren anticipación, flexibilidad de razonamiento y evaluación de riesgos. Estas actividades fortalecen la conectividad funcional del cerebro denominada neuroplasticidad o plasticidad cerebral.

La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para reorganizar sus conexiones en respuesta a nuevos estímulos y desafíos. Esta habilidad es fundamental para el desarrollo intelectual y la adaptación a cambios, especialmente en niños, adultos mayores y personas con discapacidades. Los juegos de mesa, al requerir habilidades como la memoria, la resolución de problemas y la planificación, se convierten en aliados eficaces para estimular la plasticidad cerebral, el aprendizaje y mantener así nuestro cerebro en forma [3].

Menos cortisol, más estrategia y diversión

Los juegos de mesa también tienen un impacto significativo en la regulación emocional, ya que contribuyen a disminuir el cortisol, hormona relacionada con el estrés, además inducen estados caracterizados por una concentración profunda y una sensación de disfrute genuino. A su vez, esto se asocia con la liberación de mensajeros químicos como la dopamina y la serotonina que contribuyen a la regulación del estado de ánimo (Tabla 1). Es así, que las intervenciones basadas en juegos de mesa pueden reducir significativamente los niveles de ansiedad y estrés en adultos, especialmente cuando se realiza en contextos sociales [2-,4].

Tabla 1. Beneficios de los juegos de mesa en diferentes ámbitos de salud
BiológicoCognitivoSocioemocional
Estimula la liberación de dopamina y endorfinas, ligadas al placer y la calma. Regula la serotonina mejorando el estado afectivo.Mejora la atención, la memoria, la velocidad de procesamiento, la toma de decisiones.Fomenta la cooperación, la empatía, la tolerancia a la frustración, el sentido de pertenencia y cohesión social.

Es importante resaltar que el juego proporciona un espacio seguro para experimentar emociones como la frustración, la competitividad y la cooperación. A través de estos entornos, los individuos desarrollan habilidades de regulación emocional, aprendiendo a tolerar la incertidumbre y a manejar el fracaso de manera constructiva, por ejemplo, cuando las partidas no favorecen nuestro marcador.

Tableros que unen: reconstrucción de vínculos sociales

Participar en una partida de juego implica leer las señales físicas y emocionales de los demás, es parte de la estrategia que incluye anticipar, cooperar, competir de manera amistosa y resolver conflictos, elementos esenciales para la cohesión social (Figura 1). Cuando interactuamos en este ámbito, nuestro cerebro refina las áreas encargadas de la empatía, la comunicación y la teoría de la mente (reconocer estados mentales en otros); moldeándose esencialmente al compartir juegos y experiencias con otros [4,5].

Figura 1. Los juegos de mesa como espacio seguro para convivir, competir y cooperar en la resolución de problemas (Microsoft Copilot, 2024).

Además, los juegos de mesa pueden actuar como aceleradores de interacción en contextos diversos, desde lo familiar hasta entornos educativos y laborales.  Al compartir una experiencia lúdica, los participantes construyen narrativas comunes que fortalecen los vínculos afectivos.

La evidencia sugiere que los juegos mejoran la percepción del apoyo social y reducen los sentimientos de soledad, factores clave en la prevención de trastornos mentales y socioafectivos [2,5].

Juegos de mesa en la era digital: ¿antídoto o complemento?

Aunque los videojuegos y las plataformas digitales también ofrecen beneficios cognitivos, su uso excesivo se ha asociado con problemas como la adicción, el aislamiento y la disminución de la actividad física. Sin embargo, no se trata de establecer una separación entre lo digital y lo analógico, si no de encontrar un equilibrio que combine ambas formas de juego, ampliando las posibilidades de aprendizaje y socialización.

Los Meeples no se quedan solos: comunidades de juegos de mesa

Más allá del entretenimiento, hemos destacado que los juegos representan una forma de reconectar con lo esencial: pensar, sentir y compartir. La pregunta a responder ahora no es si deberíamos jugar más, sino ¿cómo podemos integrar el juego de manera significativa a nuestra vida cotidiana? La respuesta es sencilla y muy cercana a nosotros; si aún somos nuevos en este fascinante mundo lúdico, podemos organizar o unirnos a comunidades de juegos de mesa, los cuales son grupos que facilitan el aprendizaje y partidas de juegos modernos o clásicos en lugares acogedores. Un ejemplo es “Juegalajara”, grupo sin fines de lucro, que de una forma sana y divertida reúne a personas con el gusto por los juegos de mesa en la ciudad de Guadalajara y sus alrededores.

Es importante resaltar que no necesitamos conocernos para jugar, el juego es, precisamente, ese punto de unión para convivir, divertirnos y perder el temor a entablar conversaciones complejas en un entorno novedoso.

Conclusiones

Explorar el potencial de los juegos de mesa no sólo enriquecerá nuestra comprensión del cerebro humano, sino que también abrirá nuevas vías para promover la salud mental. Jugar no es un lujo ni una actividad secundaria; es una necesidad biológica arraigada a nuestra evolución como humanos. En un mundo cada vez más digitalizado, los juegos de mesa se convierten en una herramienta para fortalecer nuestras capacidades cognitivas, regular nuestras emociones y reconstruir lazos sociales que sostienen nuestro bienestar mental.

Referencias

[1] Alweis E, Alweis R. A narrative review of the benefits of board games in health. Cureus. 2025;17(9):e92484. doi:10.7759/cureus.92484

[2] Cès P, Duflos M, Tricard E, Jhean-Larose S, Giraudeau C. Playing board games to increase emotional competencies in school-age children and older people: a systematic review. Leisure Sciences. 2024. doi:10.1080/01490400.2024.2373415

[3] de Noreña D, Latorre G, Ezpeleta D. El juego como terapia. Parte II: uso de juegos de mesa en neurología clínica. Kranion. 2024; 19:58-65

[4] Weziak-Bialowolska D, Bialowolski P, Sacco PL. Mind-stimulating leisure activities: prospective associations with health, wellbeing, and longevity. Front Public Health. 2023; 11:1117822. doi:10.3389/fpubh.2023.1117822

[5] Maliske L, Kanske P. The social connectome: moving toward complexity in the study of brain networks and their interactions in social cognitive and affective neuroscience. Front Psychiatry. 2022; 13:845492. doi:10.3389/fpsyt.2022.845492

Comentarios

Una respuesta a «Antídotos de cartón: impacto de los juegos de mesa en el bienestar mental»

  1. Avatar de Raúl Dolores Linares
    Raúl Dolores Linares

    Excelente investigación, los beneficios del juego en diferentes ámbitos de la salud iluminarán la mente de las personas para concientizar de que es algo positivo en la vida de las personas.

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