Canino retenido: ¿Y si tú tienes uno y no lo sabes?

Canino retenido: ¿Y si tú tienes uno y no lo sabes?

Autores

Juan Ramón Gómez Sandoval

Intituto de Investigación en Odontología, Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara

Contacto: juan.ramongom@academicos.udg.mx

Dora María Rubio Castillón

Especialidad en Ortodoncia, Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara

Jennifer Itzel Jiménez Fajardo

Cirujana Dentista, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara


¿Por qué un diente puede quedarse “atrapado”?

Los dientes no salen al azar. Existe un orden y una edad aproximada en la que cada uno debería aparecer en la boca. Cuando esto no ocurre, es importante investigar la causa. El canino retenido es un diente permanente que no logra erupcionar (salir a la boca) en el momento esperado y permanece dentro del hueso o debajo de la encía [1]. Después de las muelas del juicio, es el diente que con mayor frecuencia presenta este problema. Se estima que puede presentarse en aproximadamente entre 1 % y 3 % de la población, con mayor frecuencia en mujeres y en el maxilar superior [1,2].

¿Por qué es tan importante el canino?

Los caninos cumplen funciones clave en la cavidad oral, ya que guían la mordida y protegen a los demás dientes durante la masticación, ayudan a cortar y desgarrar los alimentos, brindan soporte a los labios y las mejillas, e influyen de manera importante en la armonía de la sonrisa. En particular, el canino superior presenta un recorrido eruptivo largo y complejo antes de ocupar su posición definitiva en el arco dental, lo que incrementa la posibilidad de que pueda quedar fuera de posición o permanecer retenido [2].

¿Cuáles son las causas de que el canino se quede atrapado?

No existe una sola causa. Se reconocen factores generales y locales.

Factores generals:

  • Tendencia familiar (herencia genética).
  • Alteraciones hormonales.
  • En casos poco frecuentes, tratamientos como radioterapia durante la infancia [1].

Factores locales:

  • Falta de espacio en la arcada dental.
  • Dientes adicionales que bloquean su salida.
  • Pérdida temprana del diente temporal.
  • Alteraciones en la dirección de erupción.
  • Quistes o traumatismos previos [2,3].

¿Cómo saber si lo tienes?

La mayoría de las veces no hay dolor ni molestias evidentes. Por eso, muchas personas pueden vivir años sin saber que tienen un canino retenido.

La única forma segura de detectarlo es mediante una revisión dental. El especialista puede identificarlo a través de:

  • Exploración clínica (revisión directa en boca).
  • Radiografía panorámica, que permite observar todos los dientes en una sola imagen (Figura 1).
  • En algunos casos, tomografía tridimensional, un estudio más detallado que muestra la posición exacta del diente dentro del hueso [3].
Figura 1. Radiografía panorámica donde se observa canino retenido en el maxilar superior y en la mandíbula dentro del hueso.

¿Qué puede pasar si no se detecta?

Aunque al inicio no cause molestias evidentes, un canino retenido no es un hallazgo que deba ignorarse. Con el paso del tiempo, su presencia dentro del hueso puede alterar el equilibrio natural de la boca. Uno de los problemas más frecuentes es el desplazamiento o la inclinación de los dientes vecinos. Al intentar ocupar espacio, el canino retenido puede ejercer presión constante sobre las raíces de otros dientes. Esta presión puede ocasionar reabsorción radicular (un desgaste o daño progresivo en la raíz del diente afectado), comprometiendo su estabilidad a largo plazo. Además, alrededor del diente que no ha logrado erupcionar puede formarse un quiste, es decir, una lesión que contiene líquido y que puede crecer lentamente sin causar síntomas iniciales. Si no se detecta, esta lesión puede debilitar el hueso que rodea al diente. En algunos casos, el canino intenta salir parcialmente. Cuando esto ocurre, la encía puede inflamarse, acumular bacterias y desencadenar infección, dolor o inflamación recurrente [3,4].

Aunque estas complicaciones no siempre se presentan, el riesgo aumenta cuando el problema permanece sin diagnóstico durante años. Por ello, identificarlo de manera temprana permite planificar un tratamiento más sencillo, menos invasivo y con mejor pronóstico.

¿Existe tratamiento?

Sí, el manejo del canino retenido depende principalmente de la edad del paciente, del momento del diagnóstico y de la posición exacta en la que se encuentre el diente dentro del hueso. En muchos casos, el tratamiento requiere un abordaje combinado que incluye un procedimiento quirúrgico para exponer el diente y, posteriormente, un tratamiento de ortodoncia para guiarlo de manera progresiva hasta su posición correcta en el arco dental (Figura 2). Este enfoque interdisciplinario permite conservar el diente natural y restablecer la función y la estética. Actualmente, los avances en diagnóstico por imagen, especialmente mediante estudios tridimensionales como la tomografía volumétrica, facilitan una planificación más precisa del procedimiento, lo que mejora el pronóstico, optimiza los tiempos de tratamiento y reduce el riesgo de complicaciones en estructuras vecinas [4,5].

Figura 2. Tracción ortodóncica de un canino maxilar retenido mediante técnica quirúrgica y aparatología fija.

Conclusiones

Un canino retenido puede no causar dolor, pero eso no significa que no esté generando cambios silenciosos dentro de la boca. Con el tiempo, estos cambios pueden afectar otros dientes, el hueso e incluso la estabilidad de la mordida. La buena noticia es que detectarlo es sencillo si se acude a revisiones dentales periódicas. Una radiografía puede revelar lo que no se ve a simple vista.

No esperes a que aparezca el dolor para actuar. La prevención y el diagnóstico oportuno siguen siendo las mejores herramientas para evitar tratamientos más complejos y conservar tu salud bucal a largo plazo.

Referencias

[1] Jiménez-Silva A, Carnevali-Arellano R, Vivanco-Coke S, Tobar-Reyes J, Araya-Díaz P, y Palomino-Montenegro H. Métodos de predicción de la impactación canina maxilar: una revisión sistemática. Acta Odontológica Scandinavica. 2022;  80 (1), 51–64. doi: https://doi.org/10.1080/00016357.2021.1936163

[2] Alhammadi MS, Asiri HA, Almashraqi AA. Incidence, severity and orthodontic treatment difficulty index of impacted canines in Saudi population. J Clin Exp Dent. 2018;10(4):e327-34. doi: 10.4317/jced.54385

[3] Alfailany DT, Shaweesh AI, Hajeer MY, Brad B, Alhaffar JB. The diagnostic accuracy of cone-beam computed tomography and two-dimensional imaging methods in the 3D localization and assessment of maxillary impacted canines compared to the gold standard in-vivo readings: A cross-sectional study. Int Orthod. 2023 Sep;21(3):100780. doi: 10.1016/j.ortho.2023.100780. 

[4] Angel-Feria J, Tovío-Martínez E, Urbano-del-Valle S. Abordaje quirúrgico mediante técnica abierta y miniimplantes para tracción ortodóncica: reporte de casos. Salud Uninorte. 2024;40(1):315–329. doi: 10.14482/sun.40.01.791.685

[5] Selmani ME, Duci SB, Gashi NA y Bukleta MS. Tratamiento ortodóncico y quirúrgico de caninos maxilares impactados: Una revisión narrativa. Revista Europea de Odontología General. 2024; 13 (03), 177-182. doi: 10.1055/s-0044-1786550.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *