¿Persona altamente sensible…? ¿yo?

¿Persona altamente sensible…? ¿yo?

Autores

Margarita López Martínez

Departamento de Fisiología y Desarrollo Celular, Instituto Nacional de Perinatología

Contacto: mlopez_doc@yahoo.com.mx

Laura Jiménez Aquino

Departamento de Neurociencias, Instituto Nacional de Perinatología

Valeria Sánchez Plascencia

Departamento de Neurociencias, Instituto Nacional de Perinatología


¿Alguna vez has sentido que exageras tus emociones o que los demás te han hecho creer que lo haces? ¿Has pensado que tus reacciones son demasiado intensas?

Esto no es algo que puedas controlar con facilidad. Sin embargo, a lo largo de tu vida, quizás te hayan hecho sentir que dramatizas o que solo buscas llamar la atención. En el fondo, puede que no entiendas por qué te sientes diferente… pero tal vez yo tenga la respuesta: es muy probable que seas una Persona Altamente Sensible (PAS). Déjame explicarte.

Las Personas Altamente Sensibles (PAS) tienen una capacidad innata para percibir y procesar los estímulos de manera más profunda que la mayoría. Y no, no es tu imaginación, ni una exageración, y mucho menos una enfermedad. ¡La buena noticia! Es simplemente una forma distinta y valiosa de experimentar el mundo.

El término «Persona Altamente Sensible» (PAS) fue descrito por primera vez en la década de 1990 por la doctora en psicología clínica Elaine Aron. También se conoce como Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS), un rasgo de personalidad de base biológica que implica una mayor percepción y capacidad de respuesta a los estímulos ambientales y sociales. Las personas con alta SPS o PAS suelen verse más afectadas por su entorno, lo que puede llevar a una sobreactivación, agotamiento cognitivo y fatiga [1].

Cuando escuchamos la palabra sensibilidad, a menudo la asociamos con vulnerabilidad, debilidad, inestabilidad emocional o incluso baja autoestima. Sin embargo, esta idea es errónea y está lejos de la realidad.

Las personas altamente sensibles tienen una capacidad única para percibir, recibir, sentir, analizar, integrar y responder a los estímulos (tanto externos como internos) de manera más profunda. Esto se debe a que poseen un sistema nervioso más receptivo que el de la mayoría de las personas. Este rasgo de personalidad está presente en aproximadamente el 20% de la población mundial, sin distinción entre hombres y mujeres. Los PAS comparten ciertas características que los distinguen del resto de la población [2], las cuales te describo a continuación:

Los cuatro pilares del rasgo PAS

Primero: procesamiento profundo de la información

Nuestro cerebro recibe información constantemente a través de los sentidos (vista, oído, tacto, olfato y gusto). Esta información es procesada (interpretada y organizada) para generar una respuesta si es necesario. A este proceso se le conoce como procesamiento sensorial.

Para entenderlo mejor, imagina que existen dos tipos de «filtros» que representan distintas formas de procesamiento sensorial. El filtro 1 tiene orificios muy pequeños, lo que dificulta el paso de la mayoría de la información. El filtro 2 tiene orificios grandes, que permiten el paso de una mayor cantidad de información.

Las personas no PAS funcionan como el primer «filtro»: solo una parte de los estímulos que reciben logra pasar, por lo que su sistema nervioso no se ve abrumado fácilmente. En cambio, los PAS funcionan como el segundo «filtro»: dejan entrar una gran cantidad de información sensorial y procesan muchos más detalles de su entorno.

Debido a esta alta sensibilidad, los PAS necesitan más tiempo para procesar la información. Su mente analiza cada estímulo en profundidad, descomponiéndolo en partes más pequeñas para comprenderlo mejor. Por esta razón, suelen ser grandes rumiantes mentales, ya que revisan y reflexionan sobre lo que perciben antes de dar una respuesta.

Segundo: tendencia a la sobreestimulación

Sigamos con el ejemplo de los «filtros». Si dejamos caer polvo sobre un filtro con poros grandes, este pasará rápidamente y llenará el recipiente de abajo en poco tiempo. En cambio, si el polvo atraviesa un filtro con orificios pequeños, lo hará de forma mucho más lenta.

En esta analogía, el polvo representa la información sensorial que recibimos del exterior. Los PAS, al tener un «filtro» más abierto, procesan una gran cantidad de estímulos a la vez, lo que puede llevarlos a experimentar sobrecarga sensorial. Por ello, es fundamental que cuenten con herramientas y espacios que les ayuden a gestionar esta sobreestimulación, evitando así que derive en problemas como estrés, ansiedad o incluso depresión.

Los PAS tienen una capacidad sensorial altamente desarrollada. No solo perciben entre ocho y diez veces más información que una persona no PAS, sino que también la procesan con mayor profundidad y detalle. Como resultado, el exceso de estímulos del entorno puede ser agotador para ellos. Después de un día en el que han recibido una gran cantidad de información (ya sea agradable o desagradable), un PAS necesitará más descanso y sueño que alguien que no lo es, ya que su cerebro requiere más tiempo para procesar y recuperar energía.

Tercero: intensa emocionalidad y empatía

Los PAS tienen una gran capacidad para ponerse en el lugar de los demás. Son excelentes confidentes, ya que poseen una habilidad innata para abordar temas íntimos y brindar apoyo emocional [3]. Sin embargo, esta empatía profunda puede volverse en su contra si no aprenden a gestionarla adecuadamente.

Uno de sus mayores desafíos es la dificultad para establecer límites, ya que tienden a asumir el papel de salvadores. Se involucran tanto en las situaciones de los demás que buscan evitarles cualquier sufrimiento, incluso a costa de su propio bienestar. Como resultado, pueden quedar atrapados en problemas ajenos y terminar emocionalmente agotados.

Este rasgo, aunque es una de sus mayores virtudes, también representa un desafío, convirtiéndose en uno de los aspectos más agridulces de ser una persona altamente sensible.

Cuarto: sentidos más sensibles o desarrollados

Los PAS tienen una capacidad excepcional para percibir cambios físicos y emocionales en quienes los rodean. Son expertos en interpretar el lenguaje no verbal y pueden notar de inmediato si alguien se alegra o no con su presencia. En otras palabras, poseen una sensibilidad especial para detectar incluso las diferencias más sutiles en su entorno.

Evidencia científica

Los PAS presentan formas de funcionamiento del cerebro únicas que influyen en su forma de percibir y procesar la información. Su cerebro muestra una mayor actividad en el sistema de neuronas espejo (clave en la empatía) y en áreas relacionadas con la percepción social y la regulación emocional, como la ínsula, el giro del cíngulo y la corteza prefrontal.

Además, experimentan una activación intensificada en las zonas responsables de la atención visual y el procesamiento ocular, lo que contribuye a su gran capacidad de observación y análisis. Sin embargo, esta hiperactividad cerebral también los hace más propensos a la sobrecarga sensorial y la fatiga mental, especialmente en entornos con alta demanda emocional.

Por otro lado, su amígdala, encargada de procesar el miedo y el estrés, muestra una mayor reactividad. Esto significa que responden con mayor rapidez e intensidad a los estímulos percibidos como amenazantes, lo que puede aumentar el riesgo de ansiedad y depresión si no aprenden a gestionar adecuadamente su sensibilidad [4]. Es relevante destacar que este rasgo tiene bases biológicas, genéticas y ambientales, por lo que diversos estudios lo consideran una ventaja evolutiva que aumenta la alerta ante posibles peligros.

Conclusiones

Reconocer a las personas altamente sensibles (PAS) fomenta una mayor comprensión y aceptación de las distintas formas en que cada individuo percibe el mundo, sin prejuicios. Conocer este rasgo ayuda tanto a niños como a adultos a valorar la diversidad y brindar apoyo a quienes lo poseen.

Comprender mejor esta sensibilidad permite desarrollar estrategias para mejorar su bienestar, como la práctica de la meditación, una mejor organización del tiempo y la creación de entornos tranquilos, herramientas que les ayudan a gestionar la sobrecarga emocional sin sentirse abrumados.

Las PAS perciben su entorno con más detalle y sin dejarse llevar por normas o expectativas impuestas, lo que les permite ser menos influenciadas por estereotipos y prejuicios.

Aceptar y entender este rasgo de personalidad no solo facilita su manejo, sino que también ayuda a reconocerlo como una fortaleza en lugar de una limitación.

Referencias

[1] Meinertsen-Schmidt N, Walter N, Kulla P, Loew T, Hinterberger T, Kruse J. Neurophysiological signatures of sensory-processing sensitivity. Front Neurosci. 2023;17:1200962. https://doi.org/10.3389/fnins.2023.1200962

[2] Pérez-Chacón M, Chacón A, De la Serna JM. Eres altamente sensible: descubre todas las claves. Barcelona, España: Tektime; 2021.

[3] Acevedo BP, Santander T, Marhenke R, Aron A, Aron E. Sensory Processing Sensitivity Predicts Individual Differences in Resting-State Functional Connectivity Associated with Depth of Processing. Neuropsychobiology. 2021;80(2):185-99. https://doi.org/10.1159/000513527

[4] Dosari M, AlDayel SK, Alduraibi KM, AlTurki AA, Aljehaiman F, Alamri S, et al. Prevalence of Highly Sensitive Personality and Its Relationship With Depression, and Anxiety in the Saudi General Population. Cureus. 2023 Dec 5;15(12):e49834. https://doi.org/10.7759/cureus.49834

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