Autores
Regina Elizabeth Aranzazú Orozco
Escuela Politécnica «Ing. Jorge Matute Remus», Sistema de Educación Media Superior, Universidad de Guadalajara, Zapopan, México
Laboratorio de Inmunología, Departamento de Fisiología, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG), Guadalajara, México
Yadel Estefani Quintero Rodríguez
Licenciatura de Médico Cirujano y Partero, CUCS, UdeG, Guadalajara, México
Laboratorio de Inmunología, Departamento de Fisiología, CUCS, UdeG, Guadalajara, México
Antonio Quintero Ramos
Laboratorio de Inmunología, Departamento de Fisiología, CUCS, UdeG, Guadalajara, México
Unidad de Investigación Biomédica 02, Hospital de Especialidades, Unidad Médica de Alta Especialidad, Centro Médico Nacional de Occidente, Instituto Mexicano del Seguro Social, Guadalajara, México
Contacto: antonio.qramos@academicos.udg.mx
El conjunto de organismos microscópicos, como bacterias, virus, hongos y parásitos, que viven dentro del tracto intestinal conforman la microbiota humana. Este conjunto de microorganismos, junto con sus genes, las moléculas que producen y su interacción con el microambiente, forman el microbioma. El microbioma humano es el conjunto de instrucciones del ADN presente en los billones de microorganismos (microbiota). Dichas instrucciones en el ADN son como un manual de indicaciones que le dice a los microorganismos qué hacer y cómo funcionar, y está compuesto por una serie de moléculas químicas llamadas bases nitrogenadas, que son de cuatro tipos: adenina (A), timina (T), citosina (C) y guanina (G). La microbiota intestinal interactúa con nosotros, influyendo en nuestra salud, y se ha reportado que cambia de composición dependiendo de los alimentos que se ingieren; a su vez, la presencia del microbioma intestinal se ha asociado al desarrollo del asma [1].
Qué es el asma
El asma es la enfermedad crónica o de larga duración más frecuente y afecta al 5-10 % de niños y adultos en todo el mundo. Es considerada una enfermedad que causa inflamación de las vías aéreas y, aunque la etiología exacta del asma no está clara, las causas y probabilidades de que se presente y desarrolle esta enfermedad en una persona pueden depender de factores genéticos (herencia de un familiar a otro) y de factores relacionados con el ambiente, como la contaminación, el humo del tabaco, el polvo, los alérgenos en el ambiente, los pólenes y la presencia de clima frío, entre otros (Figura 1). Se la considera una enfermedad muy heterogénea, generalmente caracterizada por una inflamación crónica de las vías respiratorias, definida por la historia de síntomas respiratorios más destacados, como sibilancias o sonidos chillones que se producen al respirar o al exhalar, dificultad para respirar, molestia en el pecho ocasionada por una sensación de opresión, dificultad para respirar o sensación de falta de aire, y tos; los síntomas y la intensidad varían con el tiempo, junto con la limitación al flujo de aire espiratorio. Existen múltiples factores que confieren un riesgo o susceptibilidad para el asma [2].

Clasificación del asma
Se ha clasificado en 2 categorías:
- Asma atópica (alérgica): es el más común. Es producido por la intolerancia a un alérgeno (sustancia que provoca una reacción alérgica) ambiental inocuo, es decir, aquellas sustancias que provocan una respuesta alérgica en ciertas personas pero que no son dañinas o peligrosas para el resto de la población, como por ejemplo el polvo y el polen.
- Asma no atópica (no alérgica): este tipo de asma se puede dar más por condiciones genéticas, relacionadas con el ambiente o incluso por estrés. No es tan común; a diferencia del asma atópica, esta no se desarrolla por una sustancia alergénica como el polvo [2].
A su vez, de acuerdo con la gravedad, el asma se clasifica en:
- Intermitente: no se presentan síntomas que limiten la actividad y la función pulmonar.
- Persistente leve: comienza a haber limitación al realizar actividades, se empiezan a detectar la presencia de síntomas y molestias durante los días y por las noches, pero no son tan frecuentes.
- Persistente moderada: los síntomas se manifiestan a diario, aunque con poca frecuencia; la función pulmonar disminuye y la limitación en la realización de actividades se ve aumentada.
- Persistente grave: la presencia de síntomas y molestias es muy frecuente y ocurre a diario; la función pulmonar tiene una mayor disminución e interfiere en la realización de las actividades, ocasionando una constante ausencia en actividades de trabajo o escuela. Para su manejo se tiene la necesidad de utilizar varios medicamentos y dosis elevadas como tratamiento [3].
Factores de riesgo para asma
Existen múltiples factores que confieren un riesgo o susceptibilidad para el asma, sobre todo cuando la enfermedad surge en la niñez. Estos factores son:
- Genéticos: la herencia tiene una participación importante para el desarrollo del asma.
- La microbiota humana: se ha reportado que cambia de composición dependiendo de los alimentos que se ingieren; a su vez, la presencia del microbioma intestinal se ha asociado al desarrollo del asma.
- Antibióticos (fármacos): los fármacos perjudican la diversidad de la microbiota y, por lo tanto, llegan a afectar significativamente la composición del microbioma.
- Factores ambientales: pueden causar un desequilibrio bacteriano en la microbiota (a este desequilibrio se le denomina disbiosis), el cual podrá favorecer el desarrollo del asma.
- Otros factores: como el modo de nacimiento y la presencia de infecciones respiratorias a edades tempranas se han asociado también con el desarrollo del asma [1].
Cómo afecta lo que a diario comemos
El microbioma maduro se adquiere aproximadamente a los 3 años; a partir de ahí se va modificando con la edad y es dependiente, entre otras cosas, de la alimentación. Los cambios en la microbiota se han visto relacionados con la vía de nacimiento y con el consumo de antibióticos, tanto por la madre durante el embarazo como por el niño en sus primeras etapas. A su vez, la microbiota intestinal se ve alterada por una mala alimentación, llegando a generarse bacterias con el potencial de promover el asma, lo cual reduce la microbiota buena y saludable en el individuo.
La alimentación puede influir en el tipo de microbioma intestinal, en el metabolismo de las personas y en la forma en que nuestro cuerpo utiliza la energía. Tener un microbioma saludable tiene muchos beneficios; entre ellos, ayuda a regular la digestión y a aprovechar al máximo todos los nutrientes de la ingesta de los alimentos. Una dieta con alta ingesta de fibra (frutas y vegetales) y baja en grasas favorece a individuos con obesidad y/o con asma, ayudando a mejorar la microbiota intestinal. Sin embargo, si se presenta un desequilibrio en el microbioma, puede producir anormalidades en el metabolismo con presencia de microorganismos no benéficos, lo cual ocasionaría un microbioma no saludable, contribuyendo al desarrollo de obesidad y, por consiguiente, una obstrucción del flujo aéreo y desarrollo de asma en el individuo (Figura 2) [4].

Relación entre el microbioma y el desarrollo del asma
¿Sabías que incluso el tipo de parto (vaginal o cesárea) puede influir en la salud de un recién nacido? Pues así es: estudios han demostrado que los bebés nacidos por parto vaginal son más saludables en comparación con los nacidos por cesárea, pues estos últimos presentan mayor riesgo de padecer enfermedades, incluido el asma.
De acuerdo con lo reportado por el Dr. Karin Hufnagl, el haber crecido en una granja, beber leche bronca o leche no pasteurizada y convivir en cercanía, especialmente de ganado, disminuye la aparición de alergias y asma hasta el doble, comparado con las personas que crecen en ambientes diferentes. Menciona que se pudiera simular el escenario y aplicar la situación anterior sin la necesidad de tener que ir a vivir a una granja. El «efecto mini granja», el cual consiste en crecer con mascotas, especialmente con perros en el primer año de vida, protege contra el posible desarrollo de alergias y asma a la edad de 6 a 7 años en los niños [5]. Lo anterior, aunque suena alentador, consideramos necesario siempre consultarlo con su médico especialista tratante de su problema de asma.
Conclusiones
El estudio sobre la patogenia del asma es un campo de investigación emergente de suma relevancia. La relación entre esta enfermedad y el microbioma ha dado lugar a nuevas interrogantes e investigaciones, lo que ha permitido replantear lo que ya se conocía sobre el asma.
El estudio sobre la relación del microbioma intestinal es un área muy prometedora en la comprensión del asma. La comunicación existente entre ambos ha despertado un creciente interés en investigadores para poder comprender más esta enfermedad respiratoria.
En el avance de la investigación y la evidencia descubierta, el desequilibrio microbiano que se presenta en el microbioma intestinal ha sido causa de la propensión al desarrollo de asma y, además, un factor clave que aumenta la gravedad de los síntomas asmáticos. Estos hallazgos han resaltado la importancia de mantener una alimentación saludable y equilibrada, rica en fibra a través de la ingesta de alimentos como frutas y vegetales, y baja en grasas. Esto favorece a un microbioma sano, que ayuda en la prevención o mitigación de la gravedad y de los riesgos asociados al desarrollo del asma.
La importancia del microbioma no solo se halla limitada a la prevención del asma, sino también al bienestar general. Los constantes estudios en este campo podrían ser un avance significativo que abriría camino a un futuro con nuevos tratamientos y estrategias preventivas para esta enfermedad respiratoria que afecta a millones de personas.
Referencias
[1] Boulund U, Thorsen J, Trivedi U, Tranæs K, Jiang J, Shah SA, et al. The role of the early-life gut microbiome in childhood asthma. Gut Microbes. 2025 Dec;17(1):2457489. doi: 10.1080/19490976.2025.2457489.
[2] Larenas-Linnemann D, Salas-Hernández J, Del Río-Navarro BE, Luna-Pech JA, Navarrete-Rodríguez EM, Gochicoa L, et al. MIA 2021, Manejo Integral del Asma. Lineamientos para México. Rev Alerg Mex. 2021;68(5). doi: 10.29262/ram.v68i5.880.
[3] Plaza V, Alobid I, Alvarez C, Blanco M, Ferreira J, García G, et al. Guía española para el manejo del asma (GEMA) versión 5.1. Aspectos destacados y controversias. Arch Bronconeumol. 2022 Feb;58(2):150-8. doi: 10.1016/j.arbres.2021.05.010.
[4] Moreno del Castillo MC, Valladares-García J, Halabe-Cherem J. Microbioma humano. Rev Fac Med (Mex). 2018 Nov-Dec;61(6):7-19. doi: 10.22201/fm.24484865e.2018.61.6.02.
[5] Hufnagl K, Pali-Schöll I, Roth-Walter F, Jensen-Jarolim E. Dysbiosis of the gut and lung microbiome has a role in asthma. Semin Immunopathol. 2020 Feb;42(1):75-93. doi: 10.1007/s00281-019-00775-y.



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