Entre coronas y cromosomas: Los Habsburgo; el imperio que sucumbió ante la genética

Entre coronas y cromosomas: Los Habsburgo; el imperio que sucumbió ante la genética

Autores

Alejandro Marín Medina

Departamento de Biología Molecular y Genómicas, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara

Contacto: alejandro.marin@academicos.udg.mx

José Juan Gómez Ramos

Especialidad de Medicina de Urgencias, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara

Departamento de Urgencias del Hospital General de Zona 89 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)


La historia de las casas reales en Europa a lo largo de los siglos está marcada por una compleja red de poder, alianzas, traiciones y, sobre todo, matrimonios estratégicos. En algunos casos estos matrimonios incluían uniones entre familiares con la finalidad de expandir territorios dominados y aumentar su poder. Pero ninguna de las casas reales llegó al extremo con este tipo de prácticas con la finalidad de acumular poder como lo hizo la casa real de los Habsburgo.

¿Quiénes fueron los Habsburgo?

Los Habsburgo fueron la dinastía real más poderosa e influyente que gobernó la mayor parte de Europa por varios siglos que se inició en lo que hoy es Suiza y tuvo varios reyes y emperadores notables que marcaron la historia política y geográfica de este continente por varias generaciones.

Endogamia y Consanguinidad: una relación estrecha

Pues bien, primero tenemos que distinguir dos conceptos que, si bien están estrechamente relacionadas, tienen algunas diferencias importantes. La consanguinidad se refiere al parentesco entre personas (por ejemplo, ser primos) y la endogamia es una práctica que ocurre cuando personas de un grupo cerrado por diferentes razones (religiosas, geográficas, sociales, etc.) tienen hijos entre sí y puede involucrar consanguinidad [1]. Por ejemplo, en medio del océano Atlántico existe una pequeña y remota isla llamada Tristán de Acuña, por el aislamiento geográfico, las personas de ese lugar llevan varias generaciones teniendo hijos entre personas de la misma comunidad, lo que resulto en que todos los habitantes de la isla tienen solo 8 apellidos y son familiares en diferente grado; esto es un ejemplo contemporáneo de prácticas endogámicas.

La endogamia cobra relevancia en el campo de la medicina y en especial de la Genética Médica, cuando individuos que comparten ancestros en común deciden tener hijos. Esto podría causarte curiosidad y te preguntarías ¿Cómo podría influir esta práctica en un campo como la Genética Médica?

Nuestro cuerpo está formado por millones de células, y en casi todas ellas se encuentra el ADN, que contiene la información hereditaria. Esta información está organizada en genes, que determinan características como el color de ojos, la estatura o el funcionamiento de nuestros órganos. Pues bien, para cada gen, todos heredamos dos alelos (que son las versiones alternativas de un gen) uno de mamá y otro de papá. Cuando dos personas que comparten ancestros en común deciden tener hijos, aumenta la probabilidad de que los hijos hereden dos copias de un alelo mutado y esto podría aumentar el riesgo de enfermedades genéticas que de otro modo serian poco frecuentes. Aquí es importante mencionar otro concepto: el coeficiente de endogamia (representado como F) que es una medida para estimar la probabilidad que una persona herede dos copias del mismo gen de un antepasado común y que se mide en una escala de 0 A 1 (Figura 1) y entre más cercano sea al 1 significa mayor parecido genético. Por ejemplo, si tus padres son primos tienes mayor probabilidad de tener genes idénticos de un antepasado común.

Figura 1. Coeficiente de endogamia (F).

El papel de la endogamia en la extinción de la dinastía más poderosa de Europa

Para explicar esta situación daremos un breve repaso a su historia familiar. Si bien desde el principio de su historia los Habsburgo ya tenían algunas prácticas de este tipo, estas prácticas se incrementaron a partir del rey Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (seguro lo conoces; si el de los chocolates. Figura 2), él era hijo de la reina Juana I de Castilla y de Felipe I apodado “el Hermoso”. La reina Juana era la tercera hija del matrimonio entre la reina Isabel I de Castilla también llamada “Isabel la Católica” y del rey Fernando II de Aragón, quienes eran primos en segundo grado. Su matrimonio unificó los reinos de Castilla y Aragón y fue el cimiento para el posterior nacimiento de la España moderna.

Carlos V dominó la mayor parte de Europa y decidió contraer matrimonio con su prima hermana la infanta Isabel de Portugal, quien era hija de la reina María de Aragón (hermana de la reina Juana I y por lo tanto tía de Carlos V) y del rey Manuel I de Portugal quien a su vez era primo hermano de Isabel I. ¨Por lo tanto, era tío y suegro del emperador Carlos V [2].

El emperador Carlos V presentaba algunas características faciales llamativas que fueron producto de varias generaciones de matrimonios entre familiares, como la mandíbula excesivamente pronunciada (prognatismo), lo que le impedía masticar correctamente los alimentos, ocasionándole problemas digestivos, y dificultades en el habla como el “ceceo” donde se pronuncia la letra «s» como un sonido similar a la letra «c» o la «z». Esta forma protuberante de la mandíbula sería denominada “mandíbula de los Habsburgo” [3].

El rey Felipe II fue el hijo del rey Carlos V y de la reina Isabel de Portugal, también presentó la mandíbula Habsburgo y problemas del desarrollo en la infancia,  el continuó con las prácticas de matrimonios entre familiares para conservar el poder, se casó en un primer matrimonio con su prima hermana la infanta María Manuela de Portugal, ya que su madre Catalina de Austria era la hermana menor de Carlos V, de este matrimonio nació el infante Carlos de Austria quien presentó varias enfermedades psiquiátricas y problemas del desarrollo, posiblemente atribuidos a las prácticas endogámicas de la familia real. En un segundo matrimonio se casó con su tía la reina María I de Inglaterra, (que era hija de su tía abuela la reina Catalina de Aragón), finalmente en un cuarto matrimonio se casó con su sobrina la infanta Ana de Austria, quien era hija de su hermana María de Austria y de su primo el emperador Maximiliano II, con ella logró tener descendencia y fueron los padres del rey Felipe III.

El máximo efecto de las practicas endogámicas sobre la familia real; Carlos II: El colapso genético de una dinastía  

La máxima expresión de los efectos de este tipo de prácticas en la familia real fue evidente en el rey Carlos II, también llamado “el Hechizado” (Figura 2). Carlos II fue el hijo del rey Felipe IV y de la reina Mariana de Austria quienes eran tío y sobrina, “el Hechizado” tenía la mandíbula más prominente de todos los Habsburgo, discapacidad intelectual, esterilidad, convulsiones, problemas de crecimiento y desarrollo e incluso se sospecha que el rey pudo padecer una enfermedad llamada aspartilglucosaminuria una muy rara e infrecuente enfermedad donde el cuerpo no puede descomponer un azúcar complejo que se acumula y ocasiona deformidades óseas, retraso en el crecimiento e infecciones recurrentes. El murió sin descendencia y con el termino la rama española de los Habsburgo [4].

Su hermana, la infanta Margarita Teresa de Austria “la joya frágil” (Figura 2) inmortalizada en el célebre lienzo de Las Meninas de Velázquez, tampoco estuvo exenta de los efectos de las prácticas endogámicas de la familia real, se sospecha que la infanta pudo padecer el síndrome de McCune-Albright una rara enfermedad genética que ocasiona deformidades óseas, alteraciones en la glándula tiroides y manchas en la piel de color “café con leche” [5].

Figura 2. Algunos miembros notables de la familia Habsburgo. Carlos V (el de los chocolates) rey de España y emperador del sacro imperio Romano-Germánico, su hijo Felipe II rey de España. Carlos II “el hechizado” un rey con malformaciones múltiples, mandíbula muy prominente, discapacidad intelectual e infertilidad. Y por ultimo la infanta Margarita Teresa de Austria “la joya frágil” que también presento múltiples problemas de salud derivados de las practicas endogámicas que su familia realizo durante varias generaciones.

Conclusiones

Los Habsburgo construyeron uno de los imperios más vastos de la historia europea, pero su mayor enemigo no fue una guerra ni una revolución, sino una decisión repetida generación tras generación: casarse entre ellos mismos. Lo que comenzó como una estrategia política para conservar el poder terminó convirtiéndose en una trampa genética que debilitó a la dinastía desde dentro.

La historia de los Habsburgo es un recordatorio contundente de que incluso las familias más poderosas no están por encima de las leyes de la biología.

Referencias

[1] Skourtanioti E, Ringbauer H, Gnecchi Ruscone GA, Bianco RA, Burri M, Freund C, et al. Ancient DNA reveals admixture history and endogamy in the prehistoric Aegean. Nature Ecology & Evolution. 2023;7(2):290–303. doi: 10.1038/s41559-022-01952-3.

[2] Connelly J. Was the Habsburg Empire an Empire? Austrian History Yearbook. 2023;54:1–14. doi:10.1017/S0067237823000395

[3] Zamudio Martínez G, Zamudio Martínez A. A Royal Family Heritage: The Habsburg Jaw. Facial Plastic Surgery & Aesthetic Medicine. 2020;22(2):120–1. doi: 10.1089/fpsam.2019.29017.

[4] Martin A, Heard R, Fung VSC. Carlos II of Spain, “The Bewitched”: cursed by aspartylglucosaminuria?. BMJ Neurology Open. 2021;3(2):e000072. doi.org/10.1136/bmjno-2020-000072.

[5] Morales E, Gonzalez-Argote J, Alvarez MA. “Las Meninas” in the clinical description of genetic disorders. Salud, Ciencia y Tecnología – Serie de Conferencias. 2025;4:644. doi.org/10.56294/sctconf2025644.

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