El regreso del sarampión: cómo la baja vacunación amenaza a nuevas generaciones

El regreso del sarampión: cómo la baja vacunación amenaza a nuevas generaciones

Autores

Michelle Osuna Quiñonez

Instituto de Investigación en Inmunología, Departamento de Fisiología, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México

Licenciatura en Médico General, Facultas de Medicina Ext. Los Mochis, Universidad Autónoma de Sinaloa, Los Mochis, Sinaloa, México

Ingrid Berenice Montoya Delgado

Instituto de Investigación en Inmunología, Departamento de Fisiología, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México

Doctorado en Genética Humana, Departamento de Biología Molecular y Genómica, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México

Antonio Quintero Ramos

Instituto de Investigación en Inmunología, Departamento de Fisiología, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México

Unidad de Investigación Biomédica 02, Unidad Médica de Alta Especialidad, Hospital de Especialidades, Centro Médico Nacional de Occidente, Instituto Mexicano del Seguro Social, Guadalajara, Jalisco, México

Contacto: antonio.qramos@academicos.udg.mx


Panorama del Sarampión

Durante décadas, hablar de sarampión en México era casi como hablar de libros de historia. Gracias a campañas de vacunación masivas, que fueron un ejemplo a nivel mundial, las nuevas generaciones crecieron en un país donde el sarampión parecía una enfermedad del pasado. Sin embargo, en salud pública, la confianza excesiva puede convertirse en un enemigo silencioso.

A inicios de 2026, la noticia generó preocupación, el sarampión no solo había regresado, sino que México perdía oficialmente su estatus de país libre de esta enfermedad (1). Pero, ¿cómo llegamos aquí? No fue un descuido de un día para otro. Lo que hoy se vive es, posiblemente, el resultado de una disminución en la protección que comenzó años atrás, exacerbado por la pausa que la pandemia de COVID-19 impuso a los esquemas de vacunación rutinarios (1, 2). Hoy, las salas de espera de los hospitales en Jalisco reflejan una realidad distinta, un virus altamente contagioso está afectando a personas que no tienen un esquema de vacunación completo, además para muchos médicos jóvenes, este brote representa su primer encuentro directo con una enfermedad que antes sólo conocían en libros.

¿Qué es exactamente el sarampión?

Es una enfermedad muy contagiosa, que afecta las vías respiratorias y a diferencia de un resfriado común, el sarampión es causado por un virus del género Morbillivirus, de la familia de los Paramyxoviridae. Se caracteriza principalmente por fiebre alta con sarpullido de manchas rojas en todo el cuerpo (3). Es uno de los virus más contagiosos que existen, ya que hipotéticamente, si una persona enferma entra a una habitación con diez personas que no están vacunadas, nueve de ellas se contagiarán simplemente por respirar el mismo aire o tocar una superficie donde el enfermo estuvo tosiendo previamente (2).

El virus se transmite a través de microgotas invisibles (pequeñas partículas que expulsamos al hablar, toser o estornudar) o por el contacto con secreciones respiratorias de una persona infectada (Figura 1). No necesita un contacto físico cercano con la persona enferma, la capacidad que tiene el virus para permanecer suspendido en el aire lo convierte en un vehículo silencioso y muy efectivo.

Figura 1. Transmisión del sarampión y efecto de la vacunación.
En la imagen se representa la propagación del virus del sarampión a partir de una persona infectada mediante microgotas respiratorias. En el recuadro superior se muestran las principales vías de transmisión: gotas respiratorias, aire contaminado (aerosoles) y superficies contaminadas. En el recuadro inferior se ilustra el contraste entre personas no vacunadas, con alto riesgo de infección, y personas vacunadas, en quienes la inmunización confiere protección frente al virus.

El viaje de la enfermedad: de la incubación a las manchas

Fase de incubación: Una vez que el virus entra por la nariz o garganta, tarda entre 10 a 12 días en multiplicarse dentro del cuerpo. Durante este tiempo, la persona contagiada se siente perfectamente bien y no presenta síntomas, pero para ese momento, el virus ya se encuentra replicando en el organismo (4).

Fase de alerta (pródromo): Se presenta entre los días 12-14, aquí es donde ocurre el mayor peligro de contagio. La persona empieza con fiebre muy alta (que puede llegar a los 40°C), moqueo constante, una tos seca molesta y ojos muy rojos llorosos, que duelen con la luz (conjuntivitis) (4). Aparecen los siguientes síntomas:

  • El signo delator: Un par de días antes de que salgan las manchas en la piel, aparecen las manchas de Koplik muy características en sarampión. Estas últimas son pequeños puntos blancos, parecidos a granos de sal que se aprecian así sobre un fondo rojo, dentro de la boca, particularmente en la cara interna de las mejillas; el observar lo anterior en los pacientes, es un indicativo casi seguro de que se trata de sarampión (3).
  • Las manchas (exantema): Finalmente, aparece el sarpullido. Son manchas rojas, grandes y planas que suelen empezar detrás de las orejas y en el borde del cabello. Las manchas van apareciendo en diferentes áreas del cuerpo y van bajando hacia la cara, el cuello, el pecho y finalmente las piernas (4). Y a diferencia de la varicela, estas manchas no suelen dar comezón.
  • La fase final (Descamativa): Después de unos días, las manchas cambian a un tono café y la piel puede empezar a descamarse ligeramente. La fiebre baja y el cuerpo empieza a sanar (Figura 2) (4).
Figura 2. Evolución clínica del sarampión. Se representa la evolución clínica del sarampión desde la fase de incubación hasta la recuperación. Inicialmente, durante la incubación, el paciente no presenta síntomas. Posteriormente, en la fase prodrómica, aparece la fiebre y los síntomas respiratorios, siendo el periodo de mayor contagio. En la siguiente etapa se observan las manchas de Koplik, características de la enfermedad. Luego, se desarrolla el exantema generalizado en la piel y, finalmente, ocurre la recuperación, donde la fiebre disminuye y el estado del paciente mejora.

Jalisco el epicentro de la noticia

Según el reporte epidemiológico de la Secretaría de Salud de febrero de 2026, el estado de Jalisco concentra la mayor cantidad de casos confirmados en todo México, como se observa en la Tabla 1, el aumento de casos entre 2025 y 2026 es considerable. (1).

La explicación es una combinación de factores. Por un lado, Jalisco es un centro de conexión internacional; la gente entra y sale constantemente por turismo o negocios, facilitando la llegada de casos importados. Por otro lado, los datos muestran que el virus encontró un «hogar» en comunidades donde la cobertura de vacunación bajó peligrosamente (1).

Tabla 1. Situación actual de sarampión en el estado de Jalisco

Jalisco2025 (Ene-Dic)2026 (Ene-Mar)
Casos probables acumulados1,8366,957
Casos confirmados acumulados6643,989
Tasa de incidencia7.5644.41
Defunciones22
Tasa de letalidad0.300.05

La Vitamina A: Más que un suplemento, un tratamiento

Una de las preguntas más frecuentes en la consulta actual es: «¿Por qué le dan vitaminas a mi hijo si tiene un virus?». La respuesta es interesante, y esto es debido a que se ha observado que el virus del sarampión disminuye las reservas de vitamina A en el organismo. Diversos estudios han demostrado que la administración de vitamina A reduce el riesgo de complicaciones graves en niños con sarampión. (4).

Sin esta vitamina, nuestras defensas se debilitan y las «barreras» de nuestros ojos y pulmones se rompen. Por eso, administrar dosis altas de Vitamina A es parte fundamental del tratamiento moderno (3). No mata al virus, pero le da al organismo las herramientas necesarias para que el paciente enfermo no se complique con una neumonía (infección en los pulmones) o ceguera, que son las complicaciones más temidas (4).

El escudo colectivo: La vacuna SRP

No existe una medicina que cure el sarampión una vez que ha empezado (3). Solo se puede tratar los síntomas y esperar a que el cuerpo responda y gane la batalla. Por eso, la prevención no es solo la mejor opción, es la única.

La vacuna SRP (Sarampión, Rubéola y Parotiditis) es un escudo triple (Figura 1). Se necesitan dos dosis para que el cuerpo aprenda a reconocer y destruir al virus antes de que nos enferme (2). Si un niño solo tiene una dosis, su protección es como una barda a medio terminar; el virus todavía puede saltarla (1).

Conclusiones: un compromiso para todos

El brote de 2026 nos ha dejado una lección clara: la salud de uno es la salud de todos. Vacunarse no es solo un trámite escolar o un requisito de la cartilla; es un acto de solidaridad. Al vacunar a nuestros hijos, estamos protegiendo también al recién nacido que aún no puede recibir la dosis, al compañero de escuela que tiene las defensas bajas por un tratamiento médico, y a nuestros adultos mayores.

Jalisco puede superar este reto, pero necesitamos que la información fluya tan rápido como el virus. Es necesario verificar la cartilla de tu familiar hoy mismo y cerciorarse que se encuentre con un esquema de vacunación completo. El regreso del sarampión es una advertencia; nuestra respuesta debe ser la prevención (1). Este brote no solo representa un reto sanitario, sino también una oportunidad para reforzar la confianza en la vacunación y en la ciencia como herramienta para proteger a la sociedad.

Referencias

[1] Secretaría de Salud. Informe Diario de la Situación Epidemiológica de Sarampión en México. Ciudad de México: Secretaría de Salud; 2026.

[2] Rivera-Guzmán J. Virus del sarampión. Educ Salud Boletín Científico Inst Cienc Salud UAEH. 2024;12(24):45-59.

[3] Actualidades en Infectología. Manejo clínico del sarampión ante el brote epidémico. Rev Mex Infectol. 2025;14(2):112-18.

[4] Sociedad Mexicana de Pediatría. Sarampión: Complicaciones y tratamiento nutricional con vitamina A. Rev Mex Pediat. 2025;92(1):22-30.


Avatar de Con Evidencia Plus

About author

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *