Autores
Valeria Negrete Fernández
Licenciatura en Cirujano Dentista, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
Jacqueline Adelina Rodríguez Chávez
Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
Contacto: jacqueline.rchavez@academicos.udg.mx
Abigailt Flores Ledesma
Laboratorio de Materiales y Biomateriales Dentales, Facultad de Estomatología, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Los estudios de imagen en el ámbito de la salud son indispensables, hoy en día para poder apoyarse a la hora de hacer un diagnóstico de la mejor manera. Para los odontólogos y muchos otros profesionales de la salud, uno de estos estudios de imagen es la radiografía.
¿Qué es una radiografía?
Una radiografía es una imagen interna del cuerpo producida por la emisión de rayos X, ésta utiliza una pequeña cantidad de radiación ionizante para poder ver imágenes del interior del cuerpo humano. Nos enfocaremos en la radiografía periapical, la cual es intraoral y se enfoca en uno o dos dientes, nos permite apreciar el diente desde la corona hasta la raíz e incluso los tejidos que rodean sus raíces, detectar anomalías como caries, abscesos, infecciones, entre otras. Se considera la principal ayuda diagnóstica para el odontólogo y son útiles para la planificación del tratamiento en la mayoría de los casos [1].
Beneficios de la radiografía periapical
La radiografía periapical ofrece beneficios como los siguientes: permite valorar la evolución de la curación, ya que muestra cambios en el área periapical y en el hueso adyacente; sirve como herramienta de control y seguimiento, ya que se han utilizado imágenes 2D para comparar casos exitosos y fallidos con algunos estándares de referencia; permite detectar cambios estructurales óseos; e influye en la decisión del tratamiento [2].
Aunque como en todo, existen limitaciones como la distorsión de la imagen o la superposición de estructuras anatómicas que pueden ser un obstáculo a la hora de utilizar la radiografía periapical [2].
¿Cómo una radiografía dental realmente podría salvarte la vida?
Podría sonar descabellado el decir que una “simple” radiografía que realiza un odontólogo de tus dientes podría salvarte la vida; pero la realidad podría sorprender a más de uno.
Durante alguna visita al dentista, sea cotidiana o por alguna molestia, podría parecer a simple vista que la dentadura del paciente se encuentra en buen estado. No es hasta que se realiza la radiografía periapical que la verdad sale a la luz y, lo que parecía ser un diente sano, termina siendo un motivo de endodoncia o algún otro procedimiento. Y es precisamente esta habilidad complementaria de la radiografía la que facilita el diagnóstico junto con el ojo clínico del odontólogo.
Cabe aclarar que las radiografías dentales no se realizan de manera rutinaria a todas las personas. Su indicación depende de factores como la edad del paciente, el riesgo de enfermedad, el estado de salud bucal y los signos o síntomas que se observen durante la consulta. En muchos casos, la exploración clínica y lo que el paciente refiere —por ejemplo, dolor, sensibilidad, molestia al masticar o inflamación— ayudan al odontólogo a decidir si es necesario realizar una radiografía.
Sin embargo, también existen situaciones en las que un diente puede verse aparentemente íntegro a simple vista y no presentar dolor evidente. Aun así, un cambio de color, una tonalidad más oscura, una mancha inusual o una alteración en la transparencia del esmalte pueden alertar al odontólogo de que algo no está bien en el interior del diente. En estos casos, la radiografía puede ser útil para detectar problemas que no se observan externamente, como caries ocultas, infecciones, lesiones en la raíz o alteraciones del tejido interno.
Por lo tanto, si la radiografía sirve como herramienta diagnóstica, ésta sí puede ayudar a salvar vidas; no porque todos los posibles hallazgos sean altamente mortales, sino que algunos de estos hallazgos pueden tener complicaciones que sí sean de urgencia médica. Por ejemplo, un proceso infeccioso que no se detecta a tiempo y se pasa por alto en el diente puede llegar a diseminarse por estructuras faciales, ganglionares o estructuras del cuello y provocar consecuencias graves que pueden ser evitadas con la herramienta de la radiografía periapical. La detección temprana y oportuna de anomalías en la estructura dental es lo que salva vidas.
Por ejemplo, la periodontitis apical (inflamación que ocurre alrededor de la punta de la raíz de un diente) es una de las patologías más comunes de la cavidad oral. Un diagnóstico temprano y preciso de las lesiones de periodontitis apical es crucial para el manejo adecuado y la planificación de los tratamientos endodónticos. Para este diagnóstico, resulta de gran ayuda la radiografía periapical en conjunto con una radiografía ortopantomografía en la detección de lesiones para una intervención oportuna [1] (Figura 1).

Otra situación en la que las radiografías son de gran utilidad es cuando el paciente presenta dolor, inflamación o lesiones alrededor de la raíz de un diente que, a simple vista, podrían confundirse con una periodontitis apical. En algunos casos poco frecuentes, estas alteraciones pueden corresponder a lesiones más complejas, incluyendo tumores o cánceres como el carcinoma de células escamosas, osteosarcomas, linfomas o metástasis en los maxilares [3]. Mediante la evaluación radiográfica, el odontólogo puede identificar cambios estructurales en el hueso y en los dientes, como áreas de destrucción o pérdida ósea, alteraciones en la forma y continuidad de las raíces, reabsorciones o patrones anormales de mineralización, hallazgos que orientan el diagnóstico y determinan la necesidad de realizar estudios complementarios o referir al paciente con un especialista.
Conclusiones
Las radiografías dentales son mucho más que una imagen de los dientes: representan una herramienta fundamental para observar estructuras que no son visibles durante la exploración clínica. Gracias a ellas es posible detectar enfermedades en etapas tempranas, confirmar diagnósticos y planificar tratamientos más precisos, lo que aumenta las posibilidades de conservar los dientes y prevenir complicaciones. Por ello, cuando un odontólogo indica una radiografía, no se trata de un estudio innecesario, sino de un recurso que contribuye a brindar una atención más segura, oportuna y basada en evidencia.
Referencias
[1] Stera G, Giusti M, Magnini A, Calistri L, Izzetti R, Nardi C. Diagnostic accuracy of periapical radiography and panoramic radiography in the detection of apical periodontitis: a systematic review and meta-analysis. Radiol Med. 2024;129(11):1682-1695. DOI: 10.1007/s11547-024-01882-z
[2] Archila-Montañez E, Medina-Ocampo PE. Interpretación de la curación periapical en imágenes radiológicas. Una revisión [Interpretation of periapical healing in radiological images. A review]. Rev Cient Odontol (Lima). 2021;9(4):e087. DOI: 10.21142/2523-2754-0904-2021-087
[3] Schuch LF, Vieira CC, Uchoa Vasconcelos AC. Malignant Lesions Mimicking Endodontic Pathoses Lesion: A Systematic Review. J Endod. 2021;47(2):178-188. DOI: 10.1016/j.joen.2020.08.023



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