Autores Imaginen una habitación en penumbra. Una persona se contorsiona con una rigidez extrema, sus ojos se hunden hacia arriba revelando solo la esclerótica (la parte blanca), y de su boca brotan sonidos guturales imposibles de entender. Durante siglos, esta escena fue el cuadro clínico incuestionable de una “posesión demoniaca”. Sin embargo, lo que para…

