Autores
Alejandra Gerardo Kautzman
Maestría en Ciencias de la Educación, Escuela Primaria Mariano Azuela, Tlaquepaque, Jalisco, México
Alejandro Barrón Balderas
Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara, Jalisco, México
alejandro.barron9295@academicos.udg.mx
Mireya Robledo Aceves
Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”, Jalisco, México
El bullying es un tipo de comportamiento agresivo y repetitivo en el que una persona o grupo intenta imponer su poder sobre otra, a la que percibe como más débil. Este fenómeno es común en las escuelas y puede tener consecuencias devastadoras para los niños involucrados, tanto a corto como a largo plazo. Reconocer las señales de bullying y comprender su dinámica es crucial para padres, maestros y cuidadores, a fin de intervenir de manera efectiva y brindar el apoyo necesario.
Comportamiento del bullying en la escuela
El bullying en la escuela puede manifestarse de varias formas:
- Bullying físico: Incluye el uso de la fuerza física para intimidar o dañar a la víctima, como golpear, empujar o destruir pertenencias personales.
- Bullying verbal: Implica el uso de palabras para herir o incomodar, mediante insultos, burlas, comentarios racistas, sexistas o despectivos.
- Bullying social o relacional: Consiste en acciones que dañan la reputación o las relaciones sociales de la víctima, como la exclusión, la propagación de rumores o el aislamiento.
- Ciberbullying: Utiliza tecnologías digitales para acosar o avergonzar, mediante mensajes crueles, publicación de información dañina en redes sociales o difusión de rumores en línea (1, 2).
¿Quiénes participan en el bullying?
- El agresor: Busca constantemente aprobación y atención. Su autoestima puede ser muy alta o muy baja, pero en ambos casos tiende a relacionarse mediante la exclusión y desvalorización de otros. Muestra escasas habilidades sociales, con dificultades para expresar sus necesidades y llegar a acuerdos.
- La víctima: Suele presentar timidez, inseguridad y baja autoestima, lo que le dificulta salir por sí misma de situaciones de acoso. A menudo se siente aislada y excluida. Presenta limitadas habilidades sociales, especialmente para resolver conflictos, y experimenta emociones como inseguridad, vergüenza e inferioridad. Generalmente, no comparte su situación con adultos.
- Los espectadores: Pueden ser pasivos o activos. Los pasivos presencian el acoso sin intervenir ni informar a figuras de autoridad. Los activos participan apoyando al agresor, aunque no lideren la agresión. En ambos casos, se normaliza la violencia como parte del entorno cotidiano.
Señales para identificar el bullying
Reconocer el bullying en los niños puede ser difícil, ya que a menudo sienten vergüenza o miedo a hablar. Sin embargo, existen varias señales de alerta:
- Cambios en el comportamiento y el estado de ánimo:
- Comerse las uñas
- Tics nerviosos (movimientos involuntarios)
- Trastornos del sueño (dificultad para dormir, pesadillas)
- Quejas frecuentes de dolores físicos sin causa médica aparente
- Cambios en el apetito
- Problemas de concentración
- Irritabilidad o enojo constante
- Inquietud o hiperactividad
- Tristeza o llanto frecuente
- Miedos excesivos
- Problemas académicos: Disminución en las calificaciones, falta de interés en la escuela y evitación de asistir a clases.
- Cambios en las relaciones sociales: Pérdida de amigos, evitación del contacto social y rechazo a participar en actividades grupales.
- Pérdida o daño de pertenencias: Desaparición de objetos personales o ropa dañada.
- Evitación de lugares: Resistencia a ir a la escuela, iglesia o clubes, fingiendo enfermedades para quedarse en casa (3, 4).
Impacto a largo plazo
La víctima de acoso puede presentar síntomas como insomnio, falta de apetito, episodios de ira, retraimiento social y miedo a asistir a la escuela. Además, sufre efectos psicológicos como disminución de la autoestima y pérdida de confianza, lo que dificulta sus interacciones sociales.
El agresor, por su parte, puede adoptar el acoso como método para alcanzar objetivos en la vida adulta, con dificultades para establecer relaciones sociales saludables en el futuro (5).
Los espectadores experimentan un dilema interno al reconocer que lo presenciado está mal, pero sentirse incapaces de actuar. Con el tiempo, normalizan las conductas violentas, lo que limita su capacidad para responder ante situaciones similares posteriormente.
Intervención y apoyo
Existen protocolos escolares oficiales emitidos por autoridades educativas para manejar la violencia en el entorno escolar. Asimismo, se han fortalecido los planes y programas educativos en los niveles de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato.
Es fundamental que los docentes implementen estrategias permanentes para abordar el bullying, promover la empatía y crear un ambiente seguro para todos.
Al detectar un caso, se debe reportar, investigar y mediar. Es necesario redactar un acta que documente lo ocurrido, las acciones tomadas y las estrategias aplicadas. Es importante brindar apoyo emocional a la víctima y trabajar con el agresor para entender las causas de su comportamiento.
La participación de los padres es clave, tanto en la prevención como en la búsqueda de soluciones para erradicar el bullying (5).
Prevención
Para abordar el bullying de manera efectiva, es esencial que los adultos actúen con rapidez y compasión. Las intervenciones pueden incluir:
- Comunicación abierta: Crear un ambiente seguro para que los niños hablen de sus experiencias. Los adultos deben escuchar sin juzgar y ofrecer apoyo emocional (5).
- Educación y concienciación: Implementar programas escolares que enseñen sobre el bullying, sus efectos y cómo intervenir. Capacitar al personal escolar para reconocer y manejar estas situaciones.
- Mediación y consejería: Ofrecer acceso a consejeros y mediadores que ayuden a las víctimas a manejar el trauma y desarrollar estrategias de afrontamiento.
- Implicación de los padres: Informar y capacitar a los padres para reconocer las señales de bullying y colaborar con la escuela en la resolución del problema (5).
Conclusiones
El bullying en la escuela es un problema grave que requiere intervención inmediata y efectiva. Tiene sus orígenes en muchas ocasiones en situaciones del hogar, y los niños suelen replicar estos comportamientos en el ámbito escolar. Factores como la falta de comunicación familiar, la exposición a violencia doméstica o la carencia de límites claros pueden influir en que los menores adopten actitudes agresivas o se conviertan en víctimas vulnerables.
Al reconocer las señales y comportamientos asociados al bullying, los adultos podemos brindar el apoyo necesario para ayudar a los niños a superar este desafío. La colaboración entre padres, maestros y profesionales de la salud es crucial para crear un entorno escolar seguro, respetuoso y empático, que fomente la convivencia pacífica para todos los estudiantes.
Referencias
[1] Armitage R. Bullying in children: impact on child health. BMJ Paediatr Open. 2021 Mar 11;5(1):e000939. doi: 10.1136/bmjpo-2020-000939. PMID: 33782656. Smith PK, Schneider BH, Ananiadou K. The effectiveness of whole-school antibullying programs: A synthesis of evaluation research. Sch Psychol Rev. 2004;33(4):547-60.
[2] Hidayati E, Pragholapati A, Ismail S. Bullying In Children: A Concept Analysis. J Pak Med Assoc. 2024 May;74(5 Suppl 5):S84-S87. doi: 10.47391/JPMA.Ind-RInC-22. PMID: 39221808.
[3] Flannery DJ, Scholer SJ, Noriega I. Bullying and School Violence. Pediatr Clin North Am. 2023 Dec;70(6):1153-1170. doi: 10.1016/j.pcl.2023.06.014. Epub 2023 Aug 9. PMID: 37865437.
[4] End bullying and harassment in academia [editorial]. Nat Hum Behav. 2022 Apr;6(4):471-472. doi: 10.1038/s41562-022-01349-z. PMID: 35469025.
[5] Secretaría de Educación Pública. Todas y todos contra el acoso escolar. Guía para Docentes de Educación Básica. Ciudad de México: SEP; 2023.



Deja una respuesta