Caries dental: ¿Herencia, higiene o alimentación?

Caries dental: ¿Herencia, higiene o alimentación?

Autores

Cristina Hermila Martínez Bugarín

Doctorado en Genética Humana, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)

Susana Vanessa Sánchez de la Rosa

Instituto de Investigación en Odontología, Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, CUCS, UdeG

Ana Lourdes Zamora Pérez

Instituto de Investigación en Odontología, Departamento de Clínicas Odontológicas Integrales, CUCS, UdeG

Contacto: lourdes.zamora@academicos.udg.mx


La caries dental es una enfermedad que más del 80% de ellos la padecen. Se ha descrito que tiene origen multifactorial porque, varios factores contribuyen a que se presente entre los cuales están, la dieta, higiene bucal, tipo y cantidad de bacterias presentes en la boca, la cantidad y calidad de la saliva, la posición, forma y composición de los dientes, así como también genética que involucra la predisposición y susceptibilidad de las personas. Aunque es considerado que todos estos factores contribuyen de diferentes maneras al desarrollo y su progresión, es relevante saber si existen factores con mayor peso que otros para que se presente la caries dental.

¿Por qué algunas personas son más susceptibles a padecer caries dental?

Uno de los factores importantes para el desarrollo de la caries dental es la herencia genética. Se estima que la herencia influye entre un 40% y un 60% en el desarrollo de la caries. Esto puede determinar la cantidad de dientes afectados, la severidad y la rapidez con la que se desarrolla esta enfermedad (1).

Uno de los factores predisponentes relacionados con la genética es la forma y composición de los dientes. Se han asociado diferentes enfermedades que implican fallos en la formación normal del diente, como la amelogénesis imperfecta (genes KLK4MMP20ENAMAMBNAMELX), la coloración anormal de los incisivos (gen AMBN), la morfología anormal del esmalte y la corona de los molares (genes AMBN y MMP20, y AMBN, respectivamente), la ausencia de esmalte (gen AMBN), la dentinogénesis imperfecta (gen DSPP) y otras alteraciones de forma, como los tubérculos de Carabelli, el tubérculo paramolar, el talón cuspídeo, y las fosas y fisuras profundas (genes AMBNAMELXDSPPENAMKLK4MMP20). Estas condiciones predisponen a la persona que las presenta a desarrollar caries dental, principalmente en los dientes que exhiben dichas características (1).

Dentro de los factores iniciales para el desarrollo de la caries está la intervención de nuestro sistema inmune para combatir las bacterias que favorecen su aparición. Asimismo, una vez establecida la caries, la forma en que el cuerpo se defiende y evita que la lesión alcance la pulpa dental —causando dolor e inflamación— también es crucial. Existen varios genes que impiden que el cuerpo produzca correctamente las células del sistema inmune (inmunoglobulinas) en la saliva, las cuales ayudan a defender contra las bacterias patógenas causantes de la caries. Además, hay genes relacionados con la producción de dentina de reparación que, una vez establecida la caries, no se genera con suficiente rapidez, lo que aumenta la probabilidad de que progrese hacia una lesión endodóntica (2).

La saliva actúa como un protector natural que reduce el riesgo de padecer la enfermedad. La secreción salival, su velocidad de flujo y su composición dependen de varios factores, como el tipo y tamaño de las glándulas, el estado nutricional, el género, la edad y el estado emocional. Entre los componentes de la saliva se encuentran las mucinas, que ayudan a iniciar la colonización bacteriana al promover el crecimiento de la flora oral comensal benigna, así como la colonización bacteriana que contribuye a la formación de caries. También forman una barrera protectora y proporcionan lubricación contra el desgaste excesivo, actuando como una barrera de difusión contra la penetración de ácidos y limitando la pérdida de minerales de la superficie dental, lo que frena el avance de la caries. Existen genes asociados a la producción de estas mucinas que condicionan una mayor o menor producción de las mismas (1).

La influencia genética modifica el riesgo individual. Este cambio en el riesgo puede afectar la progresión de la caries. Las personas que presentan factores de riesgo genéticos, sumados a un alto consumo de azúcar y la presencia de sarro, tienen mayores probabilidades de que la caries avance rápidamente.

¿Qué alimentos nos predisponen a la caries dental?

Existen varios factores asociados a la alimentación que influyen significativamente en el desarrollo de caries. Aunque no hay una relación directa entre malnutrición y caries, el déficit de vitaminas (A, D), calcio y fósforo puede ocasionar alteraciones en el desarrollo dentario y retraso en la erupción, factores que predisponen a la aparición de caries. Del mismo modo, la malnutrición afecta la producción de células del sistema inmune (inmunoglobulina A) en la saliva, y su disminución aumenta la susceptibilidad a la caries (3).

El consumo de alimentos ricos en calcio, fósforo, vitaminas A, C y D —constituyentes importantes de los tejidos calcificados— ayuda a reducir el riesgo de caries, ya que concentraciones óptimas de estos nutrientes garantizan una mayor resistencia del diente (3).

La relación entre el consumo de alimentos azucarados y el desarrollo de caries es ampliamente conocida. Esto ocurre especialmente con la ingesta de grandes cantidades de estos alimentos a intervalos irregulares durante el día, sobre todo en forma de productos de alta densidad y viscosidad (3).

Otro factor relacionado son las características de los alimentos que pueden influir en el desarrollo de caries. Por ejemplo, la consistencia: los alimentos blandos y viscosos favorecen la caries, mientras que los fibrosos ayudan a la limpieza. Los alimentos con alto contenido de almidón (pan, cereales, patatas) pueden incrementar la producción de ácidos y su eliminación de la cavidad oral es más lenta (3).

¿Existen hábitos que favorezcan o disminuyan la caries dental?

Los chicles sin azúcar con edulcorantes sin calorías pueden ayudar a prevenir la caries dental. El sabor dulce y la masticación estimulan el flujo de saliva, lo que contribuye a la prevención de caries. Estos chicles pueden contener minerales como calcio, fosfato y flúor, que mejoran el proceso de remineralización dental. Algunos estudios han reportado que masticar chicle sin azúcar después de las comidas acelera la limpieza de restos de alimentos y reduce la tasa de desarrollo de caries.

El patrón de sueño puede afectar el desarrollo de caries. Se ha observado que los niños con malos hábitos de sueño, como acostarse tarde, dormir poco (menos de 6 horas) o tener patrones de sueño fragmentados, tienen mayor probabilidad de desarrollar caries (4).

Mantener una correcta hidratación ayuda a controlar el pH de la cavidad oral y evita desequilibrios en la microflora. El consumo suficiente de agua, así como beber agua después de cada comida, ayuda a eliminar restos de comida y partículas de glucosa alojadas entre los dientes (5).

Asimismo, la limpieza dental y una buena técnica de cepillado son factores determinantes para prevenir el desarrollo de caries.

Conclusiones

La caries dental es una enfermedad resultante de la interacción de múltiples factores, entre los que destacan la genética, la higiene bucal y la alimentación. Aunque la herencia genética ejerce una influencia significativa en la predisposición a desarrollar caries, otros elementos como la dieta, el flujo y la composición de la saliva, y los hábitos de higiene son igualmente cruciales. Es vital reconocer que, si bien algunas personas pueden tener mayor susceptibilidad debido a factores hereditarios, la adopción de buenos hábitos alimenticios y de cuidado dental puede ayudar a reducir este riesgo. Por lo tanto, la prevención de la caries dental debe abordarse de manera integral, consultando a un profesional de la salud, y enfatizando la importancia de una alimentación equilibrada, una adecuada higiene bucal y un estilo de vida saludable para promover la salud dental a lo largo de la vida.

Referencias

[1] Chisini LA, Santos FDC, Carvalho RV, Horta BL, Tovo-Rodrigues L, Demarco FF, et al. Impact of tooth mineral tissues genes on dental caries: a birth-cohort study. J Dent. 2023 Jun;133:104505.

[2] Boisen G, Brogårdh-Roth S, Neilands J, Mira A, Carda-Diéguez M, Davies JR. Oral biofilm composition and phenotype in caries-active and caries-free children. Front Oral Health. 2024 Oct 22;5:1475361.

[3] Malin AJ, Wang Z, Khan D, McKune SL. The potential systemic role of diet in dental caries development and arrest: a narrative review. Nutrients. 2024 May 13;16(10):1463.

[4] Kurtović A, Talapko J, Bekić S, Škrlec I. The relationship between sleep, chronotype, and dental caries: a narrative review. Clocks Sleep. 2023 May 15;5(2):295-312.

[5] Cayo-Rojas CF, Miranda-Dávila AS, Gracia-Linares V, Ladera-Castañeda MI, Cervantes-Ganoza LA, Cachay-Criado HI, et al. Knowledge about oral health, salivary pH, body mass index and its relationship with dental caries in preschool children. Rev Fac Med. 2021;69(4):e210.

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