Los cigarrillos electrónicos son una alternativa segura para el tabaquismo; ¿Qué sabemos hasta ahora?

Los cigarrillos electrónicos son una alternativa segura para el tabaquismo; ¿Qué sabemos hasta ahora?

Autores

Rigoberto Arceo Sánchez

Instituto de Enfermedades Crónico Degenerativas, Departamento de Biología Molecular y Genómica, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)

Marina Campos Valdez

Instituto de Enfermedades Crónico Degenerativas, Departamento de Biología Molecular y Genómica del CUCS, UdeG

Laura Verónica Sánchez Orozco

Instituto de Enfermedades Crónico Degenerativas, Departamento de Biología Molecular y Genómica del CUCS, UdeG

Contacto: laura.sorozco@academicos.udg.mx


El tabaquismo es causa de muerte de más de 8 millones de personas al año [1]. Es una de las adicciones más comunes a nivel mundial y se relaciona con las principales causas de muerte en el mundo, como enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, diversos tipos de cáncer, diabetes e incluso agrava los cuadros de enfermedades respiratorias infecciosas como COVID-19 e influenza. Con el paso del tiempo se han introducido diversas alternativas para dejar de fumar, como los cigarros electrónicos, los cuales han ganado popularidad en las últimas décadas, representando una modalidad llamativa para el cese del tabaquismo. Sin embargo, es importante evaluar si son realmente una alternativa segura para dejar de fumar [2].

Debido a que el tabaquismo representa un grave problema de salud pública, las industrias tabacaleras han optado por introducir diversos tipos de cigarros, conocidos como cigarrillos «light» y «ultra light», o con filtros, los cuales crean en la población la sensación de ser menos dañinos para la salud. Incluso existen comentarios alusivos a que, si alguien desarrolló cáncer de pulmón, fue por fumar cigarros sin filtro o «de baja calidad». Otras modalidades de tabaquismo son los puros y las pipas, de los que se tiene también una falsa percepción de que, al ser «más naturales», generan menos daño a nuestra salud. Sin embargo, en estos se pueden encontrar mayores concentraciones de nicotina (sustancia adictiva) y esta puede ser de menor calidad, siendo más tóxica para nuestro organismo [2].

Los cigarros electrónicos existen desde 1963, pero ganaron popularidad alrededor del 2010, al promoverse como una alternativa para aquellas personas que desean disminuir el consumo de tabaco o dejar de fumar, con la esperanza de superar su adicción [3].  Existen distintos tipos de cigarrillos electrónicos, que se han innovado para permitir controlar mayormente la concentración de nicotina que se consume. El modelo más reciente de los cigarros electrónicos se conoce como «JUUL». Es un dispositivo parecido a una memoria externa que se recarga en un puerto USB, el cual se caracteriza por utilizar sales de nicotina en lugar de una base que se utilizaba en los cigarrillos electrónicos previos. Anteriormente se prefería la base, ya que permitía una mayor absorción de nicotina por el sistema respiratorio, generando más adicción y, por lo tanto, mayores ventas para la industria del tabaco. No obstante, el sabor amargo de dicha base produce tos en los usuarios y se busca eliminar este efecto adverso con el dispositivo JUUL. Sin embargo, este necesita concentraciones de nicotina más elevadas para generar adicción, utilizando sales de nicotina al 5% (59 mg/mL), lo cual puede representar un mayor riesgo para la salud [3].

Daños a la salud y efectos adversos asociados a los cigarrillos electrónicos

Existe una clasificación establecida por el Centro para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) sobre la enfermedad pulmonar asociada al cigarrillo electrónico o vaporizadores («EVALI», por sus siglas en inglés), que tomó en cuenta a pacientes que usaron cigarrillos electrónicos y vaporizadores 90 días antes de iniciar con signos y síntomas respiratorios, que presentaron además cambios pulmonares en estudios de imagen y que no son atribuidos a otra causa. Investigaciones realizadas en los Estados Unidos analizaron los síntomas que presentaban los pacientes con EVALI, siendo los más comunes la dificultad para respirar, náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y sensación febril, así como un aumento de las células inflamatorias en sangre y pulmones. En estudios de imagen como radiografías y tomografías se encontró infiltrado pulmonar con imagen en «vidrio deslustrado» similar a la neumonía, y estudios histopatológicos demostraron fibrosis pulmonar y daño a los alvéolos [3].  Por otra parte, algunos de los efectos adversos más comúnmente reportados por los usuarios de cigarrillos electrónicos son la boca y/o garganta seca e irritada, alteraciones del estado de ánimo como ansiedad y depresión, náuseas e insomnio, presentando una disminución de estos efectos adversos con el tiempo. Sin embargo, cabe resaltar que dichos efectos fueron más frecuentes en usuarios de cigarrillos electrónicos que en usuarios de parches de nicotina, que representan otra alternativa para dejar de fumar [3].

El consumo de cigarrillos electrónicos se ve relacionado con la edad del consumidor. Diversos estudios demuestran un aumento en el consumo de cigarrillos electrónicos en la población joven, sobre todo en estudiantes de secundaria y preparatoria. El interés por los cigarros electrónicos se ve influenciado por sus sabores llamativos. Es importante tomar en cuenta a este grupo, debido a que la exposición a nicotina durante esta etapa de la vida interfiere con el desarrollo neurológico, el desempeño académico y aumenta la susceptibilidad a las adicciones y uso de otras drogas [3].

Se refiere que el cigarro electrónico es el producto más consumido por los jóvenes en Estados Unidos [4]. En México, el Reporte del Tabaco de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2016-2017 menciona que el 5.9% de la población de 12 a 65 años ha probado alguna vez el cigarro electrónico [3]. Existen evidencias que muestran que el consumo de cigarrillos electrónicos en quienes no han fumado tabaco los hace más propensos a consumirlo en el futuro [3].

Hasta la fecha, la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) no acepta al cigarrillo electrónico como una alternativa para dejar el tabaco, ya que no cumple los requisitos estipulados por esa organización y no existe suficiente evidencia sobre la seguridad de estos. Un estudio en Europa demostró que el cigarro electrónico no ayuda al consumidor de tabaco a dejar de fumar; se entrevistaron a más de 800 personas que querían dejar de fumar y usaron el cigarro electrónico como una alternativa, y de estos solo el 9% reportaron dejar de fumar un año después [3].

En México, la regulación de la venta y consumo de cigarrillos electrónicos ha sufrido diversos cambios. Inicialmente, la Ley General para el Control del Tabaco, en 2008, prohibió su venta, y posteriormente fue modificada. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) demostró apoyo a la prohibición de estos, debido a que no cuentan con un registro sanitario. Para octubre del 2023, la Suprema Corte declaró inconstitucional el prohibir dichos productos [3]. Actualmente, con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, se encuentra prohibida su venta y distribución desde diciembre del 2024, cuando el Diario Oficial de la Federación publicó reformas que prohíben los cigarrillos electrónicos, vapeadores y fentanilo ilícito [5].

Conclusiones

Aún no se puede determinar la seguridad de los cigarrillos electrónicos como una alternativa para dejar de fumar. Existen otras propuestas útiles a tomar en cuenta, debido a que son menos perjudiciales para la salud y con menores efectos adversos para aquellas personas que luchan contra la adicción al tabaco. Es importante reconocer que existe ya una clasificación (EVALI) para evaluar los daños a la salud asociados al uso de los cigarrillos electrónicos y vapeadores, y las diversas instituciones de salubridad y gubernamentales pueden sustentar la regulación o prohibición de los cigarrillos electrónicos basándose en los daños que estos producen y que ya han sido reportados. Es necesario continuar con las investigaciones sobre los daños que producen a largo plazo, ya que, como podemos observar, los cigarros electrónicos van ganando popularidad y es importante dar a conocer los efectos nocivos para la salud que estos producen.

Referencias

[1] World Health Organization. Tobacco [Internet]. Geneva: WHO; 2024 [citado 31 Mar 2025]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/tobacco

[2] Zinser-Sierra JW. Tabaquismo y cáncer de pulmón. Salud Publica Mex [Internet]. 2019 [citado 31 Mar 2025];61(3):303-7. Disponible en: https://www.scielosp.org/article/spm/2019.v61n3/303-307/es/

[3] Martínez-Larenas MV, Montañez-Aguirre ÁA, González-Valdelamar CA, Fraga-Duarte M, Cossío-Rodea G, Vera-López JC, et al. Efectos fisiopatológicos del cigarro electrónico: un problema de salud pública. Neumol Cir Torax [Internet]. 2022 [citado 31 Mar 2025];81(2):121-30. Disponible en: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0028-37462022000200121&script=sci_arttext

[4] Epidemiología del cigarrillo electrónico: la llegada de JUUL. Open Respiratory Archives [Internet]. 2020 [citado 31 Mar 2025];2(1):9-10. Disponible en: https://www.elsevier.es/en-revista-open-respiratory-archives-11-pdf-S2659663620300096

[5] Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. Publica DOF reforma constitucional que prohíbe cigarrillos electrónicos, vapeadores y fentanilo ilícito [Internet]. Ciudad de México: Cámara de Diputados; 2024 [citado 31 Mar 2025]. Disponible en: https://comunicacionsocial.diputados.gob.mx/index.php/notilegis/publica-dof-reforma-constitucional-que-prohibe-cigarrillos-electronicos-vapeadores-y-fentanilo-ilicito


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