Gen HMOX1: una pieza clave en la protección contra la diabetes tipo 2

Gen HMOX1: una pieza clave en la protección contra la diabetes tipo 2

Autores

Sonia Sifuentes-Franco

Doctorado en Farmacología, Laboratorio de Sistemas Biológicos, Centro Universitario de los Valles (CUValles), Universidad de Guadalajara (UdeG)

Omar Íñiguez-Mosqueda

Especialidad Médica en Medicina Interna y Endocrinología, Servicio de Medicina Interna, Nuevo Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”

Omar Graciano-Machuca

Centro de Investigación en Procesamiento Digital de Señales, CUValles, UdeG

Contacto: omargmachuca@academicos.udg.mx


La diabetes es una enfermedad crónica que afecta la manera en que el cuerpo utiliza la glucosa (azúcar en la sangre), sustancia que funciona como principal fuente de energía de nuestras células. Existen distintos tipos de esta enfermedad; los principales son: la diabetes tipo 1 (DT1), causada cuando nuestro sistema de defensa no reconoce como propias a las células que producen insulina, sustancia clave para que la glucosa ingrese a nuestras células y pueda ser transformada en energía; la diabetes tipo 2 (DT2), que aparece cuando el organismo no usa bien la insulina o no produce suficiente; y la diabetes gestacional, que se presenta durante el embarazo [1].

La DT2 es el tipo más común de diabetes, afecta a millones de personas en todo el mundo y está relacionada con estilos de vida modernos: dietas altas en azúcares y grasas, poco ejercicio y altos niveles de desgaste emocional. Además de estos factores, existen otros propios del organismo que juegan un papel importante, como son la genética y el estrés oxidativo [2]. En este sentido, la genética se refiere a la información que heredamos de nuestros padres a través de una sustancia química conocida como ADN. Este ADN está formado por la combinación de 4 tipos de bloques químicos llamados: adenina (A), timina (T), citosina (C) y guanina (G). A partir de la combinación de dichos bloques, se forma un código que da las instrucciones para producir las diferentes estructuras, así como gran parte de las partículas que trabajarán en nuestras células. La combinación que tenemos en nuestro ADN influye en las características físicas, la predisposición a enfermedades y en cómo responde nuestro organismo a distintos entornos. Mientras que el estrés oxidativo es el desequilibrio entre moléculas dañinas llamadas radicales libres y las defensas antioxidantes del cuerpo. Cuando este balance se rompe, las células sufren daño y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la DT2, ver Figura 1.

Figura 1. Asociación entre las repeticiones GT en el promotor de HMOX1 y el riesgo de diabetes tipo 2.

¿Puede un pequeño «patrón genético» protegernos contra la diabetes tipo 2?

A nivel mundial, una gran cantidad de investigadores se han cuestionado: ¿Qué tanto influye nuestra genética en la «capacidad de limpieza» frente al estrés oxidativo? Por lo que algunos han buscado la respuesta en el gen HMOX1; específicamente, en las veces que se repite una pequeña secuencia «GT» en la región promotora del gen HMOX1, la cual funciona como interruptor para activarlo. Dicho gen es importante debido a que a partir de él se produce la enzima del mismo nombre, Hemo oxigenasa-1 (HMOX1), la cual forma parte del «equipo de limpieza celular» que ayuda a neutralizar parte del estrés oxidativo en nuestras células [3].

Con el fin de llegar a una conclusión más sólida, investigadores de la Universidad de Guadalajara analizaron los resultados de diferentes estudios publicados a través de un meta-análisis (técnica estadística que resume cuantitativamente varios estudios sobre un mismo tema); dicho trabajo fue publicado en 2025, en el Journal of Diabetes & Metabolic Disorders. Los autores de este trabajo revisaron más de 150 publicaciones mediante filtros para identificar los estudios que comparaban las repeticiones «GT» en personas con DT2 y personas sanas, logrando identificar 9 estudios. A través de distintos modelos genéticos, es decir, diferentes formas de comparar cómo los genes se transmiten, se evaluó el efecto de tener pocas repeticiones (menos de 25) frente a muchas repeticiones en el promotor del gen HMOX1 [3].

¿Qué encontraron?

El análisis incluyó a más de 2,000 pacientes con DT2 y casi 3,000 personas sin la enfermedad. El hallazgo más llamativo fue que las personas con el genotipo SS (dos copias cortas (short), con menos de 25 repeticiones GT) parecían tener un efecto protector contra la DT2. Dicho de forma simple: su «equipo de limpieza celular» podría ser más eficiente, lo que ayudaría a mantener bajo control el estrés oxidativo y disminuir la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, si el criterio de clasificación se modificaba a 27 repeticiones de «GT», el resultado perdía asociación. Esto refleja la importancia de un consenso científico sobre dónde trazar la línea entre lo «corto» y lo «largo» cuando se estudia este tipo de repeticiones genéticas, ver Figura 1 [3].

¿Por qué importa este resultado?

Detrás de estos resultados hay un trabajo minucioso y multidisciplinario que involucra la revisión de estudios realizados en diferentes países, análisis estadístico, verificación de cálculos y comparación de resultados. No es una tarea fácil: requiere paciencia, diálogo y, sobre todo, pasión por entender cómo la biología puede traducirse en bienestar social. Entender cómo ciertos patrones en nuestros genes influyen en el riesgo de enfermedad abre la puerta a:

  • Medicina personalizada: identificar a personas con mayor riesgo y recomendar intervenciones tempranas.
  • Nuevas terapias: estimular la actividad de enzimas protectoras como Hemo oxigenasa-1 podría convertirse en una estrategia para prevenir complicaciones.
  • Prevención más efectiva: integrar la genética con factores de estilo de vida para diseñar programas de salud más precisos.

El lado humano de la ciencia

Este esfuerzo también nos recuerda que la ciencia avanza a pasos pequeños, con avances que aclaran dudas y al mismo tiempo plantean nuevas preguntas. En este caso, aunque se encontró evidencia de un efecto protector de ciertas variantes genéticas, todavía se necesitan más estudios en poblaciones diversas para confirmar y aplicar estos hallazgos en la práctica clínica.

Conclusiones

Tener dos variantes menores a 25 repeticiones «GT» en el promotor del gen HMOX1 reduce el riesgo de desarrollar DT2, probablemente, al mejorar la defensa de nuestro organismo contra el estrés oxidativo. No obstante, aún queda camino por recorrer antes de que esta información se traduzca en pruebas genéticas rutinarias o en nuevas terapias.

Mientras tanto, el mensaje sigue siendo claro: aunque nuestros genes influyen, el estilo de vida -alimentación equilibrada, ejercicio y control del estrés- sigue siendo la herramienta más poderosa para prevenir la DT2.

Referencias

[1] American Diabetes Association Professional Practice Committee. 2. Diagnosis and Classification of Diabetes: Standards of Care in Diabetes—2024. Diabetes Care. 2024 Jan;47(Suppl 1):S20-S42. https://doi.org/10.2337/dc24-S002

[2] Młynarska E, Czarnik W, Dzieża N, Jędraszak W, Majchrowicz G, Prusinowski F, et al. Type 2 Diabetes Mellitus: New Pathogenetic Mechanisms, Treatment and the Most Important Complications. Int J Mol Sci. 2025;26(3):1094. https://doi.org/10.3390/ijms26031094

[3] Rivera-Valdés JJ, Sifuentes-Franco S, Ramírez-Meza SM, Íñiguez-Mosqueda O, Morales-Núñez JJ, Ramírez-Evangelista ML, et al. Association between microsatellite polymorphism in the Heme Oxygenase-1 (HMOX1) gene promoter and type 2 diabetes: an updated meta-analysis. J Diabetes Metab Disord. 2025;24:63. https://doi.org/10.1007/s40200-025-01575-y


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