México frente a la obesidad: Una bomba de tiempo

México frente a la obesidad: Una bomba de tiempo

Autores

Samaria Hernández Álvarez

Pasante de la Licenciatura en Nutrición, Facultad de Ciencias de la Salud (FACSA), Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED)

Clara Alicia Quiñones González

Facultad de Ciencias de la Salud (FACSA), Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED)

Soraya Amalí Zavaleta Muñiz

Facultad de Ciencias de la Salud (FACSA), Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED)

Contacto: soraya.zavaleta@ujed.mx


Definición y medición de la obesidad en adultos

La obesidad se define como una acumulación excesiva de grasa corporal. No es simplemente un problema estético, sino un problema de salud pública. Existen herramientas antropométricas (mediciones del cuerpo humano, como peso y talla o estatura) como el Índice de Masa Corporal (IMC), que clasifican el sobrepeso y la obesidad en adultos: un IMC ≥ 25 kg/m² se considera sobrepeso, y un IMC ≥ 30 kg/m² se clasifica como obesidad. Sin embargo, una de las limitaciones del IMC es que no distingue entre masa grasa y masa muscular; por ello, se utilizan otras medidas como la circunferencia de la cintura y otros métodos más precisos, como la bioimpedancia (técnica que mide la composición corporal mediante la resistencia eléctrica del cuerpo) y la absorciometría de rayos X o DEXA (absorciometría de rayos X de energía dual: método que determina la masa grasa, muscular y ósea con alta precisión). Ambos métodos permiten estimar mejor la composición corporal [1].

Magnitud del problema en México

En México, de acuerdo con datos de la ENSANUT Continua 2020-2023, la prevalencia de obesidad global en adultos fue del 37,1%, es decir, casi 4 de cada 10 adultos; siendo mayor en mujeres (41,0%) en comparación con los hombres (33,0%). Además, se determinó que presentar obesidad incrementa 0,5 veces más la probabilidad de tener diabetes tipo 2; 2,8 veces más la probabilidad de presión arterial alta (hipertensión arterial) y 2,2 veces más para el aumento de grasa en sangre o dislipidemia. En cuanto al consumo calórico de bebidas energéticas industrializadas (BEI), se observó que los hombres (6,8%) ingerían el doble que las mujeres (3,3%) y, por ende, aquellos hombres que presentaron el nivel más alto de consumo de BEI tuvieron 2,29 veces más probabilidad (más del doble de riesgo) de presentar obesidad. Lo anterior es preocupante, sabiendo que el consumo de BEI es elevado a pesar de los esfuerzos de las políticas públicas de prevención, por ejemplo, los etiquetados de alimentos [2].

En escolares (niños de 5 a 11 años), el número de casos con la combinación sobrepeso y obesidad (SP+OB) fue de 36 de cada 100 niños; de este grupo, el sobrepeso fue de 19 y la obesidad de 17 por cada 100 escolares. Mientras que en adolescentes (12 a 19 años), la prevalencia combinada de SP+OB fue de 40 por cada 100 adolescentes; la obesidad en adolescentes pasó de 11,9% en 2006 a 17% en 2020-23 [2].

Causas y comorbilidades de la obesidad

La obesidad es el resultado de un balance positivo de energía; ocurre cuando se ingieren más calorías de las que el cuerpo utiliza, es decir, cuando la ingesta calórica es mayor que el gasto calórico total. Sin embargo, las causas subyacentes son multifactoriales e incluyen factores genéticos, ambientales, conductuales y socioeconómicos.

  • La predisposición genética o tendencia hereditaria a subir de peso con mayor facilidad puede influir en el metabolismo, el apetito y la distribución de la grasa corporal. Estudios en gemelos y familias han demostrado que la obesidad tiene un componente hereditario significativo.
  • La disponibilidad de alimentos ultraprocesados (por ejemplo, refrescos, papas fritas, embutidos).
  • El tamaño de las porciones (por ejemplo, un combo de comida rápida puede aportar en una sola comida más de la mitad de las calorías diarias recomendadas para un adulto).
  • El sedentarismo o falta de actividad física, como pasar mucho tiempo sentado.
  • Finalmente, la pobreza, la falta de acceso a alimentos saludables y la publicidad agresiva de productos alimenticios poco saludables también desempeñan un papel importante en la epidemia de obesidad, especialmente en poblaciones vulnerables [3].

La obesidad puede promover la aparición de nuevas enfermedades (comorbilidades), entre ellas:

  • Diabetes tipo 2, que afecta la forma en que el cuerpo metaboliza la glucosa o azúcar en sangre.
  • Enfermedades cardiovasculares, como infartos cerebrales, infartos cardíacos, hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos altos.
  • Problemas en huesos, como la osteoartritis, dolor de espalda y rodillas, así como otros problemas debidos al exceso de peso que soportan las articulaciones.
  • Diferentes tipos de cáncer, como cáncer de mama, colon, útero, riñón y esófago.
  • Problemas de salud mental, como la depresión, ansiedad y estigmatización social.

Estrategias de intervención

En México, desde el año 2010 se han implementado estrategias que incluyen acciones en distintos niveles: políticas públicas, intervenciones comunitarias y estrategias individuales.

  • Leyes que buscan mejorar la salud de la población: el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, que dio lugar a la implementación de un impuesto a bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, la prohibición de su venta en las escuelas, los sellos negros que vemos en los empaques y la eliminación de personajes animados en productos dirigidos a niños [4].

Todas estas medidas buscan la reducción progresiva del consumo de estos alimentos, mejorar la elección hacia los alimentos saludables y disminuir la influencia del marketing en los grupos vulnerables.

  • Intervenciones comunitarias y escolares: se han desarrollado entornos más saludables a través de programas escolares que fomentan menús balanceados y actividades físicas regulares; campañas de educación alimentaria dirigidas a padres y maestros; estrategias para mejorar los entornos urbanos, como ciclovías, espacios públicos seguros y programas comunitarios de activación física [4].
  • Estrategias individuales y tecnológicas: se han publicado nuevas Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la Población Mexicana en 2023, que proporcionan recomendaciones prácticas para una dieta adecuada [2]. También existe el programa «3 x Mi Salud», enfocado en tres hábitos fundamentales; el Programa de Prevención y Regresión del Sobrepeso y la Obesidad (PPRESyO) del ISSSTE, que ofrece acompañamiento clínico y psicoeducativo; y el uso de tecnologías digitales como la App PAIDÓS y otras plataformas de autocontrol y telemedicina que amplían la cobertura de la atención y se suman a los esfuerzos nacionales de prevención [2].

El abordaje de la obesidad requiere un enfoque multisectorial que involucre salud, educación, urbanismo y economía. En suma, las estrategias deben reforzarse y evaluarse continuamente, integrando la promoción de la actividad física, la regulación alimentaria y la educación en salud como pilares de una respuesta integral frente a la obesidad.

Conclusiones

La obesidad representa una crisis de salud pública y una bomba de tiempo para la salud de los mexicanos. El aumento acelerado de casos con sobrepeso y obesidad amenaza con generar una carga insostenible de enfermedades crónicas y costos para el sistema de salud si no se trata como una emergencia y se actúa de manera decidida. Aunque el reto es complejo, no es insuperable: la clave está en implementar políticas públicas firmes, intervenciones comunitarias sostenidas y un acompañamiento clínico integral. Es importante profundizar en la investigación de las causas biológicas, sociales y ambientales que contribuyen a su desarrollo, así como evaluar la efectividad de las estrategias de prevención y tratamiento disponibles. Desactivar esta bomba de tiempo depende no solo de la voluntad política y de la educación, sino también de la participación social: no es solo una tarea médica, sino un esfuerzo colectivo. Desde elegir mejor lo que comemos hasta exigir espacios que faciliten moverse más, todos podemos contribuir a vivir mejor. Solo así se podría garantizar un futuro más saludable para México y para las próximas generaciones.

Referencias

[1] Centers for Disease Control and Prevention. Overweight & Obesity [Internet]. Atlanta: CDC; 2025 [citado 8 Sep 2025]. Disponible en: https://www.cdc.gov/obesity/index.html

[2] Shamah-Levy T, Gaona-Pineda EB, Cuevas-Nasu L, Valenzuela-Bravo DG, Morales-Ruan C, Rodríguez-Ramírez S, et al. Overweight and obesity in Mexican school-aged and adolescents. Salud Publica Mex. 2024;66(4):404-13.

[3] World Health Organization. Obesity and overweight [Internet]. Ginebra: WHO; 2025 [citado 8 Sep 2025]. Disponible en: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight#

[4] Barquera S, Hernández-Barrera L, Oviedo-Solís C, Rodríguez-Ramírez S, Monterrubio-Flores E, Trejo-Valdivia B, et al. Obesity in adults. Salud Publica Mex. 2024;66(4):414-24.

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