Autores
Yusnier Lázaro Díaz Rodríguez
Maestría en Microbiología Médica, Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG)
Monserrat Álvarez Zavala
Instituto de Investigación en Inmunodeficiencias y VIH (InIVIH), Departamento de Clínicas, CUCS, UdeG
Karina Sánchez Reyes
Instituto de Investigación en Inmunodeficiencias y VIH (InIVIH), Departamento de Clínicas, CUCS, UdeG
Contacto: karina.sanchez@academicos.udg.mx
La Diabetes Tipo 2 (DT2) es una enfermedad metabólica que se caracteriza por niveles elevados de glucosa en sangre. Esto se debe principalmente a una deficiencia en la secreción de insulina —hormona encargada de regular la glucosa— o a la incapacidad de órganos periféricos, como el hígado, el músculo esquelético y el tejido adiposo, para responder a sus efectos. Esta enfermedad está asociada a numerosas complicaciones a corto y largo plazo, que afectan significativamente la calidad de vida de las personas que viven con DT2 (PVDT2). Por ello, es fundamental conocer sus causas principales y las formas de controlarla para evitar su progresión (1).
Según datos estadísticos, el número de personas con DT2 aumenta cada día. En 2021, la Federación Internacional de Diabetes (IDF) reportó que aproximadamente 537 millones de personas vivían con DT2 en el mundo, y proyectó un aumento a 643 y 783 millones para 2030 y 2045, respectivamente. En México, los casos han incrementado del 14% de la población en 2006 al 18% en 2022, y para 2024 se documentaron alrededor de 43,720 ingresos hospitalarios, siendo Tabasco, Jalisco y Ciudad de México los estados con mayor incidencia (2, 3).
Diabetes Tipo 2 y su relación con la Microbiota Intestinal
Entre los principales factores de riesgo para desarrollar DT2 se encuentran: sobrepeso/obesidad, edad mayor a 45 años, poca o nula actividad física y hábitos dietéticos inadecuados, como el alto consumo de grasas saturadas y azúcares refinados, junto con un bajo consumo de fibra derivada de frutas y verduras.
La dieta es un factor clave que modula la abundancia y diversidad de microorganismos que habitan el intestino, conocidos como microbiota intestinal (MI). Esta está compuesta por millones de microorganismos que viven en simbiosis con el hospedero, contribuyendo a la homeostasis, la regulación de procesos inmunitarios, la digestión de alimentos, la síntesis de vitaminas y el control de la glucosa en sangre, entre otras funciones (4).
A nivel taxonómico, el 90% de la MI está dominada por los phyla Firmicutes y Bacteroidetes, seguidos por Actinobacteria, Proteobacteria y Fusobacteria (4).
La hiperglucemia (niveles altos de glucosa en sangre) daña la barrera intestinal, aumentando su permeabilidad. Esto permite el paso de bacterias intestinales a la sangre —un fenómeno llamado traslocación bacteriana—, lo que genera un desequilibrio en la MI o disbiosis intestinal (DI). Las bacterias en la sangre liberan lipopolisacáridos (LPS), componentes de su pared celular que activan células del sistema inmunitario, desencadenando una inflamación metabólica de bajo grado o metainflamación. Esta se caracteriza por un aumento en la producción de moléculas inflamatorias como IL-1β, IL-6, TNF-α, IFN-γ y MCP-1, las cuales están estrechamente relacionadas con la DT2 (5).
En la DT2, la DI se caracteriza por un aumento en la proporción Firmicutes/Bacteroidetes, lo que incrementa la capacidad de la MI para extraer más energía de los alimentos. También se observa un aumento de especies como Lactobacillus, Bacteroides vulgatus, Bacteroides caccae, E. coli, Clostridium hathewayi, Clostridium symbiosum y Streptococcus salivarius, entre otras. Por otro lado, disminuyen bacterias beneficiosas como Firmicutes, Fusobacterium, Roseburia, Bifidobacterium, Clostridium coccoides, Clostridium leptum, Akkermansia muciniphila y Faecalibacterium prausnitzii (5).
El intestino como una fábrica reguladora
Las funciones de la MI se extienden más allá del intestino a través de los metabolitos microbianos (MM), productos del metabolismo bacteriano que se sintetizan a partir de los alimentos de la dieta (4).
Para entenderlo mejor, imaginemos la MI como una fábrica donde los microorganismos son los trabajadores. Estos pueden ser «buenos» o «malos», dependiendo de los MM que produzcan y su efecto en los órganos. La producción de MM depende de los «materiales» (dieta) que reciban. Estos metabolitos viajan a distintos tejidos, donde regulan el apetito, la respuesta a la insulina y la inflamación.
Entre los microorganismos beneficiosos destacan Akkermansia, Bifidobacterium, Lactobacillus, Faecalibacterium prausnitzii y Roseburia, que producen ácidos grasos de cadena corta (AGCCs: acetato, propionato y butirato), indolpropionato y sales biliares secundarias. Estos compuestos favorecen el gasto energético, reducen la inflamación y estimulan la secreción de péptidos que regulan el metabolismo de la glucosa y la insulina (1, 4, 5).
Por el contrario, los microorganismos «malos» producen MM perjudiciales como el N-óxido de trimetilamina (TMAO), aminoácidos de cadena ramificada (AACRs: leucina, isoleucina, valina) y propionato de imidazol, los cuales están asociados a inflamación crónica, disminución de la secreción de insulina e hiperglucemia (1, 4, 5).
La presencia y proporción de estos microorganismos determinan si el hospedero mantendrá un estado metabólico saludable o desarrollará condiciones como prediabetes o DT2.
Efectos de la metformina en la microbiota intestinal
La metformina es el fármaco de primera línea para tratar la DT2, ya que reduce los niveles de glucosa en sangre. Además, tiene efectos positivos en la MI: fortalece las uniones intercelulares de los enterocitos, reduce la permeabilidad intestinal y favorece la presencia de microorganismos beneficiosos, aumentando la producción de AGCCs. Esto contribuye a la pérdida de peso y a una mejor metabolización de los azúcares, lo que mejora el control de la DT2 (4).
Sin embargo, también se ha observado que la metformina puede incrementar la abundancia de microorganismos no beneficiosos, por lo que su efecto sobre la MI debe evaluarse considerando múltiples variables (4).
¿Cómo abastecer adecuadamente esta fábrica intestinal?
Para promover una MI saludable, es esencial proporcionar «materiales de calidad», es decir, una dieta equilibrada rica en alimentos integrales y fibra vegetal. Esto nutre a los microorganismos beneficiosos, aumenta su diversidad y favorece la producción de MM que mejoran la salud metabólica (Figura 1A) (1).

Por el contrario, una dieta alta en alimentos procesados, grasas y edulcorantes promueve la producción de MM dañinos como la kinurenina, que agrava el descontrol de la DT2 y sus complicaciones. Por ello, se recomienda limitar estos alimentos (Figura 1B) (4).

Estrategias para restablecer la Microbiota Intestinal
En casos de DI asociada a DT2, se pueden implementar estrategias como:
- Dieta saludable: Rica en fibra y nutrientes esenciales.
- Probióticos y prebióticos: Microorganismos vivos y alimentos que los nutren, respectivamente.
- Trasplante de microbiota fecal: Indicado en casos graves, consiste en transferir heces de un donante sano para restaurar la MI (5).
Es importante destacar que la respuesta a estas intervenciones varía según la composición de la MI, los hábitos dietéticos y otros factores individuales, por lo que el tratamiento debe personalizarse (1).
Conclusiones
El estudio de la MI y sus metabolitos es un campo en crecimiento, con un papel relevante en enfermedades como la DT2. Aunque queda mucho por investigar, el conocimiento actual resalta su importancia en la salud metabólica.
Referencias
[1] Wu J, Yang K, Fan H, Wei M, Xiong Q. Targeting the gut microbiota and its metabolites for type 2 diabetes mellitus. Front Endocrinol (Lausanne). 2023;14:1114424. Disponible en: https://doi.org/10.3389/fendo.2023.1114424
[2] Secretaría de Salud (México). Informe Trimestral Sistema de Vigilancia Epidemiológica Hospitalaria de Diabetes Mellitus Tipo 2: Corte al cuarto trimestre 2024 [Internet]. México: Secretaría de Salud; 2024 [citado 2025 Mar 15]. Disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/979618/Informe_SVEHDMT2_4totrim_2024.pdf
[3] Instituto Nacional de Salud Pública (México). ¿Cómo está la diabetes en México? [Internet]. Cuernavaca: INSP; 2024 [citado 2025 Mar 15]. Disponible en: https://www.insp.mx/informacion-relevante/como-esta-la-diabetes-en-mexico
[4] Ezzamouri B, Rosario D, Bidkhori G, Lee S, Uhlén M, Shoaie S. Metabolic modelling of the human gut microbiome in type 2 diabetes patients in response to metformin treatment. NPJ Syst Biol Appl. 2023;9(1):2. Disponible en: https://doi.org/10.1038/s41540-022-00261-6
[5] Zhou Z, Sun B, Yu D, Zhu C. Gut Microbiota: An Important Player in Type 2 Diabetes Mellitus. Front Cell Infect Microbiol. 2022;12:834485. Disponible en: https://doi.org/10.3389/fcimb.2022.834485



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