Autores
José Antonio Palma Jacinto
Unidad de Servicios Analíticos en Salud Bioanálisis, Facultad de Bioanálisis-Xalapa, Universidad Veracruzana, Xalapa, Veracruz, México
Contacto: jopalma@uv.mx
¿Qué es la obesidad?
La obesidad es una enfermedad crónica no transmisible definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la acumulación anormal o excesiva de tejido adiposo que puede ser perjudicial para la salud. Su etiología es multifactorial e incluye factores genéticos, hábitos alimenticios, sedentarismo, economía y cultura gastronómica. El consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares incrementa la acumulación de tejido adiposo; dicha acumulación causa alteraciones hormonales, favorece el estado inflamatorio y genera la producción de radicales libres, lo que ocasiona una disfunción metabólica.
Estrés oxidativo como detonante de cambios
El estrés oxidativo se define como el incremento de los radicales libres y la disminución de las defensas antioxidantes (moléculas capaces de estabilizar a los radicales libres). Cuando tenemos un peso saludable, los radicales libres se generan de manera natural en el organismo; por ejemplo, cuando respiramos o cuando ingerimos nutrientes de los alimentos y los metabolizamos hasta sus moléculas más simples para obtener energía, a través de un proceso denominado «cadena transportadora de electrones» que se lleva a cabo en la mitocondria. Los radicales también se forman al ingerir alimentos fritos en aceite reutilizado varias veces, por la exposición a rayos ultravioleta, al fumar, consumir alcohol en exceso, cuando nos enfermamos o al realizar ejercicio vigoroso.
Por lo tanto, cuando consumimos cantidades exageradas de azúcares y grasas, la cadena transportadora de electrones produce una mayor cantidad de radicales libres, generando estrés oxidativo. Esto provoca que se oxiden biomoléculas como proteínas, lípidos o ADN, afectando mecanismos de vital importancia para el correcto funcionamiento del organismo. Por ejemplo, durante la obesidad los radicales libres oxidan los lípidos que se encuentran en la sangre; estos, al ser oxidados, se adhieren a la capa interna de las venas, ocasionando que se obstruyan y se genere ateroesclerosis. Otro ejemplo son las proteínas que funcionan como receptores de insulina: al ser oxidadas por los radicales libres, la insulina no puede unirse a ellas y realizar su función, causando a la larga resistencia a la insulina. Por consiguiente, la oxidación de biomoléculas daña mecanismos indispensables para la célula y, a gran escala, como ocurre durante la obesidad, genera daño a órganos como el páncreas y el tejido adiposo [1].
La remodelación del tejido adiposo durante la obesidad
Este proceso inicia con la acumulación excesiva de grasas dentro de los adipocitos (células del tejido adiposo), que comienzan a crecer en tamaño y en número. Lo cual genera una alteración metabólica e induce la producción de proteínas inflamatorias, que no se producirían en condiciones de peso saludable. Bajo estos estímulos, los macrófagos (células del sistema inmunológico) liberan otras proteínas inflamatorias y de atracción para reclutar más células inmunitarias. Esto desencadena un proceso denominado lipoinflamación y disminuye la cantidad de oxígeno, estresando a la mitocondria y ocasionando la formación de radicales libres. Estos dos mecanismos generan enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes tipo 2 o el síndrome metabólico, que tienen en común la resistencia a la insulina.
Resistencia a la insulina consecuencia del sobrepeso y obesidad
Cuando ingerimos azúcares, el páncreas lo detecta inmediatamente y comienza a secretar insulina de manera pulsátil; esta es liberada a la sangre para unirse a su receptor y desencadenar señales que permiten a las células incorporar los azúcares mediante el transportador de glucosa, y así ser metabolizados para obtener energía. En condiciones de peso saludable, los mecanismos de estrés oxidativo e inflamación no están alterados; por lo tanto, este proceso ocurre de manera normal y la insulina cumple su función de vital importancia. Sin embargo, los radicales libres pueden oxidar proteínas, y el receptor de insulina es una proteína que, al ser oxidada, impide que la insulina se una a él. Asimismo, los radicales libres dañan los transportadores de glucosa, ocasionando que esta no ingrese a la célula y se acumule en la sangre, generando daño al páncreas y a otros órganos. En consecuencia, una vez que se genera resistencia a la insulina, el desarrollo de diabetes tipo 2 o síndrome metabólico es casi inevitable, siendo la obesidad la precursora de estas enfermedades (figura 1) [2].
Figura 1. Mecanismo de resistencia a la insulina asociado a la obesidad. El ambiente obesogénico está conformado por el sedentarismo, la dieta rica en grasas y azúcares, los trastornos del sueño, la inactividad física y la alta publicidad de los alimentos ultraprocesados. Que en conjunto favorecen el incremento de peso y, a su vez, las alteraciones metabólicas que inician en el tejido adiposo, desarrollando un estado de estrés oxidativo e inflamación, que culmina en la resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 o síndrome metabólico.
¿Será posible utilizar a los multivitamínicos como una alternativa contra la obesidad?
Los multivitamínicos están compuestos por vitaminas y minerales; su concentración y contenido dependerán de la casa farmacéutica que los elabore. Sin embargo, el contenido de los micronutrientes no debe exceder la dosis diaria recomendada en adultos establecida por la OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, y en México por la normatividad de la COFEPRIS.
En cuanto a la función de las vitaminas, a través de estudios realizados en personas con sobrepeso, obesidad o diabetes tipo 2 y en modelos animales de obesidad, se sabe que la vitamina A ayuda a mejorar y cuidar la visión, estimula el metabolismo de los lípidos contribuyendo a que estos disminuyan en la sangre. También reduce la formación de nuevo tejido adiposo y mejora el metabolismo de la glucosa, así como el buen funcionamiento de la insulina.
La vitamina C fortalece nuestro sistema inmune, tiene capacidad antioxidante, posee actividad antiinflamatoria al disminuir la secreción de proteínas inflamatorias y reduce los niveles de triglicéridos en sangre. La vitamina D ayuda en la absorción del calcio en los huesos, disminuye la inflamación al reducir la producción de proteínas inflamatorias y reduce la acumulación de lípidos. En el páncreas, la vitamina D estimula la síntesis de insulina.
La vitamina E ayuda a mejorar y rejuvenecer la piel, además de ser un potente antioxidante que neutraliza los radicales libres. También disminuye los niveles de lípidos y glucosa en sangre, ayuda en la reducción de la grasa abdominal y reduce los niveles de proteínas inflamatorias. Las vitaminas del complejo B ayudan en padecimientos musculares, aunque también se ha reportado que la vitamina B1 logra disminuir los niveles de glucosa, colesterol, insulina y triglicéridos, lo cual podría prevenir el desarrollo de resistencia a la insulina. Las B2 y B6 regulan la secreción de proteínas inflamatorias y disminuyen la cantidad de radicales libres, al igual que la B12, que participa en el metabolismo de los carbohidratos y mejora el metabolismo de los lípidos. Minerales como el calcio, hierro, magnesio, manganeso, zinc y selenio forman parte de enzimas antioxidantes; otros minerales como el vanadio y el cromo reducen los niveles de glucosa, colesterol, triglicéridos e insulina, lo que podría ayudar a mejorar el estado de resistencia a la insulina [3-5].
Conclusiones
La evidencia muestra que los multivitamínicos pueden ayudarnos a combatir a nivel celular los estragos del sobrepeso y la obesidad. Sin embargo, es importante que los multivitamínicos sean prescritos por un médico, para poder monitorear sus efectos en nuestra salud y evitar los no deseados. De igual manera, muchos minerales y vitaminas pueden obtenerse de la dieta, por lo que el acompañamiento de un nutriólogo podría ayudarnos a llevar una alimentación saludable y evitar deficiencias o excesos de vitaminas y minerales. Aunque actualmente existen diversas evidencias científicas que apoyan el uso de multivitamínicos para prevenir las comorbilidades de la obesidad, se recomienda mantener estilos de vida saludable, como evitar el sedentarismo mediante la activación física, llevar una alimentación saludable evitando los alimentos hipercalóricos, y realizarse al menos una vez al año un chequeo médico para conocer nuestro estado de salud.
Además, aunque es poco probable que ocurra una hipervitaminosis, puede suceder; por ejemplo, el consumo de vitamina A en una dosis de 150,000 μg o una administración crónica mayor a 600 μg/día puede incrementar la presión intracraneal, causar visión borrosa, vértigo y, en mujeres embarazadas, una dosis de 2,800 a 3,000 μg/día puede ocasionar malformaciones congénitas. Incluso, el consumo de una dosis mayor a 2,000 UI/día de vitamina D puede elevar los niveles de calcio. Aunado a lo anterior, la presentación de las vitaminas y minerales puede contener azúcares añadidos que pueden alterar los niveles de glucosa e insulina. Por lo tanto, aunque la evidencia indica que los multivitamínicos pueden ayudar a disminuir los niveles sanguíneos de lípidos, glucosa e insulina, la producción de proteínas inflamatorias y la cantidad de radicales libres, siempre debemos estar acompañados por profesionales de la salud para evitar cualquier efecto no deseado.
Referencias
[1] Zhao X, An X, Yang C, Sun W, Ji H, Lian F. The crucial role and mechanism of insulin resistance in metabolic disease. Front Endocrinol (Lausanne). 2023;14:1152389. DOI: 10.3389/fendo.2023.1152389.
[2] Ahmed B, Sultana R, Greene MW. Adipose tissue and insulin resistance in obese. Biomed Pharmacother. 2021;137:111315. DOI: 10.1016/j.biopha.2021.111315.
[3] Palma-Jacinto JA, Santiago-Roque I, Coutiño-Rodríguez R, Arroyo-Helguera O. Effect of a multivitamin on insulin resistance, inflammation, and oxidative stress in a Wistar rat model of induced obesity. Nutr Hosp. 2023;40(6):1137-45. DOI: 10.20960/nh.04666.
[4] Lee CY. Effects of dietary vitamins on obesity-related metabolic parameters. J Nutr Sci. 2023;12:e127. DOI: 10.1017/jns.2023.105.
[5] Yang Z, Kubant R, Kranenburg E, et al. The Effect of Micronutrients on Obese Phenotype of Adult Mice Is Dependent on the Experimental Environment. Nutrients. 2024;16(5):595. DOI: 10.3390/nu16050595.



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