Cuando el estrés materno deja huella: nuevas vías de prevención

Cuando el estrés materno deja huella: nuevas vías de prevención

Autores

Margarita López Martínez

Departamento de Fisiología y Desarrollo Celular del Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes, Montes Urales 800 Lomas Virreyes 11000, Ciudad de México, México

Contacto: mlopez_doc@yahoo.com.mx

Guadalupe García López

Departamento de Inmunobioquímica del Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes, Montes Urales 800 Lomas Virreyes 11000, Ciudad de México México

Alicia Ramírez Ramírez

Departamento de Infectología e Inmunología del Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes, Montes Urales 800 Lomas Virreyes 11000, Ciudad de México, México


¿Puede el estrés de una madre durante el embarazo influir en la vida emocional de su hijo años después? La ciencia apunta a que sí. Lejos de ser un fenómeno pasajero, el estrés en esta etapa puede dejar una huella profunda en el desarrollo del cerebro del bebé, con efectos que pueden manifestarse incluso en la adultez (1).

Hoy sabemos que el entorno prenatal no solo influye en el crecimiento físico, sino también en la forma en que el cerebro se organiza y responde al mundo. Este concepto forma parte de una visión científica más amplia que propone que muchas enfermedades tienen su origen desde etapas muy tempranas de la vida, incluso antes del nacimiento.

Un cerebro que se construye antes de nacer

Durante el embarazo, el cerebro del bebé atraviesa una etapa crítica. Millones de neuronas se forman, migran y establecen conexiones que serán esenciales para funciones como el aprendizaje, la memoria y las emociones.

Este proceso, sin embargo, es altamente sensible al entorno. Cuando la madre experimenta estrés, se activan sistemas biológicos que pueden alterar el equilibrio interno del organismo. Estos cambios pueden afectar al bebé en desarrollo, modificando la forma en que su cerebro se estructura y funciona.

Diversos estudios han encontrado que la exposición al estrés en etapas tempranas de la vida se asocia con un mayor riesgo de trastornos emocionales en la edad adulta, como ansiedad y depresión. Incluso se han observado cambios en sistemas clave del cerebro relacionados con neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, fundamentales para regular el estado de ánimo.

El BDNF: el “fertilizante” del cerebro

Una de las piezas clave para entender este fenómeno es el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro). Aunque su nombre puede parecer complejo, su función es esencial: actúa como un “fertilizante” que permite que las neuronas crezcan, se conecten y sobrevivan.

El BDNF participa en procesos fundamentales como la formación de nuevas neuronas, la comunicación entre ellas y la adaptación del cerebro a nuevas experiencias. También está estrechamente relacionado con el aprendizaje, la memoria y la regulación emocional.

El problema surge cuando el estrés prenatal altera su funcionamiento. Se ha observado que experiencias adversas durante el embarazo pueden modificar la actividad del gen que produce el BDNF, reduciendo su disponibilidad en regiones clave del cerebro como el hipocampo y la corteza prefrontal. Estas áreas están directamente implicadas en la memoria, la toma de decisiones y el control emocional.

Cuando el BDNF disminuye, el cerebro en desarrollo puede perder parte de su capacidad para adaptarse y responder de manera saludable al entorno, lo que aumenta la vulnerabilidad a trastornos neuropsiquiátricos.

Estrés materno: efectos visibles a lo largo de la vida

Para comprender mejor estos efectos, los investigadores han utilizado modelos experimentales (Figura 1) que permiten observar cómo el estrés durante el embarazo impacta en la descendencia.

Figura 1.

En estos estudios, se ha encontrado que las crías expuestas a estrés prenatal pueden presentar cambios tanto físicos como conductuales. Por ejemplo, se ha reportado una menor ganancia de peso en etapas tempranas del desarrollo y, más adelante, un aumento de comportamientos asociados con ansiedad y depresión.

Además, estas crías tienden a mostrar menor exploración de su entorno, mayor inmovilidad ante situaciones adversas y cambios en su forma de responder al estrés. Estos patrones reflejan alteraciones en circuitos cerebrales relacionados con la motivación, el miedo y la regulación emocional.

¿Se pueden prevenir el impacto del estrés materno en el desarrollo de bebe?

En los últimos años, el resveratrol, un compuesto natural presente en alimentos como las uvas y los frutos rojos, ha llamado la atención de la comunidad científica. Este compuesto posee diversas propiedades farmacológicas como antioxidante, antiinflamatoria, ansiolítico neuroprotector (2).

Estudios previos han mostrado que el resveratrol puede ayudar a regular sistemas relacionados con el estrés y aumentar los niveles de BDNF en distintas regiones del cerebro. Esto lo convierte en un candidato interesante para contrarrestar los efectos del estrés materno.

En el estudio que da origen a este análisis (3), se evaluó si la suplementación materna con resveratrol durante el embarazo podía proteger a la descendencia frente a los efectos del estrés.

Los resultados fueron claros: el estrés prenatal provocó en las crías un menor crecimiento inicial y, en la edad adulta, un aumento de comportamientos similares a la ansiedad y la depresión, junto con alteraciones en la expresión del BDNF.

Sin embargo, cuando las madres recibieron resveratrol, estos efectos se redujeron significativamente. Las crías mostraron un comportamiento más adaptativo y una mejor regulación de los procesos relacionados con el BDNF. En particular, se observó un aumento en la expresión de ciertas variantes del gen BDNF en regiones clave del cerebro (Figura 2).

Figura 2.

Estos hallazgos sugieren que el resveratrol podría ayudar a restaurar el equilibrio en el cerebro en desarrollo, favoreciendo mecanismos de adaptación.

Más allá de los resultados: lo que aún falta por entender

Aunque estos resultados son prometedores, es importante interpretarlos con cautela. Este tipo de estudios se realiza en modelos animales, por lo que aún es necesario investigar si los mismos efectos se reproducen en humanos.

Además, el desarrollo cerebral es un proceso complejo influido por múltiples factores, como la intensidad y duración del estrés materno, el momento en que ocurre y las características individuales de cada organismo.

También quedan preguntas abiertas, como el papel de otros mecanismos biológicos involucrados o las posibles diferencias entre hombres y mujeres en la respuesta al estrés materno.

Un mensaje clave desde la ciencia

A pesar de estas limitaciones, el mensaje es claro: el entorno durante el embarazo tiene un impacto profundo en la vida futura del nuevo ser. El estrés materno no solo afecta el bienestar inmediato, sino que puede influir en la salud mental de la siguiente generación.

Comprender los mecanismos que vinculan el estrés materno con el desarrollo cerebral permite avanzar hacia nuevas estrategias de prevención, algunas de las cuales podrían comenzar incluso antes del nacimiento.

Cuidar la salud emocional durante el embarazo no es solo una cuestión de bienestar presente, sino una inversión en el futuro. Y cada vez más, la ciencia nos recuerda que ese futuro comienza mucho antes de lo que imaginamos.

Conclusiones

El estrés durante el embarazo no desaparece, deja huellas invisibles en el cerebro en desarrollo. Este estudio muestra que puede aumentar la vulnerabilidad a la ansiedad y la depresión desde etapas tempranas de la vida, en parte al alterar el equilibrio del BDNF, una molécula clave para el funcionamiento neuronal. La evidencia experimental sugiere que el resveratrol, presente en uvas, frutos rojos, arándanos, cacahuates, moras y cacao, puede atenuar estos efectos. Aunque aún falta confirmar su efecto en humanos. Cuidar el bienestar materno podría influir directamente en una buena salud mental de las futuras generaciones.

Referencias

[1] Collins JM, James M Collins, James M Keane, Clara Deady, Ali S Khashan, Fergus P McCarthy, Gerard W O’Keeffe, Gerard Clarke, John F Cryan, Valentina Caputi, Siobhain M O’Mahony. Prenatal stress impacts foetal neurodevelopment. Neurosci Biobehav Rev. 2024;158:105512. doi:10.1016/j.neubiorev.2024.105512

[2] Ren Z, et al. Resveratrol: molecular mechanisms, health benefits, and therapeutic applications. Nutrients. 2025;17. doi:10.3390/nu17010001

[3] Vera-Juárez G, Vázquez-Martínez ER, Gómez-Pliego R, López-Martínez M, Espinosa-Raya J*. Maternal resveratrol supplementation attenuates prenatal stress impacts on anxiety- and depressive-like behaviors by regulating Bdnf transcripts expression in the brains of adult male offspring rats. Brain Sci. 2025;15(2):210. doi:10.3390/brainsci15020210

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