Antioxidantes ocultos: el potencial de las plantas comestibles que hemos dejado de consumir

Antioxidantes ocultos: el potencial de las plantas comestibles que hemos dejado de consumir

Autores

Marcos Bañuelos Castañeda

Licenciatura en Nutrición, Departamento de Ciencias de la Salud, Centro Universitario de los Valles, Universidad de Guadalajara

Violeta Rios-Escalante

Licenciatura en Nutrición, Departamento de Ciencias de la Salud, Centro Universitario de los Valles, Universidad de Guadalajara

Licenciatura en Nutrición, Departamento de Ciencias de la Salud, Universidad del Valle de Atemajac, Campus Guadalajara

Contacto: violeta.rios@academicos.udg.mx


Caminar por un mercado local o incluso observar el campo después de la lluvia permite encontrar tesoros nutricionales que muchos confunden con “maleza”. Plantas como la verdolaga (Portulaca oleracea L.) y el quintonil (Amaranthus hybridus L) son ejemplos perfectos de este malentendido botánico. Aunque históricamente han sido pilares de la cultura alimentaria mexicana, estas plantas denominadas quelites han sido desplazadas paulatinamente de los platillos. Este fenómeno no solo representa una perdida cultural, sino también el abandono de una fuente alimenticia que contribuye directamente al bienestar y la salud integral.

Sin embargo, lo que a simple vista parece una planta silvestre común, en el laboratorio se revela como una “fabrica” de compuestos bioactivos (sustancias naturales que ayudan al buen funcionamiento del organismo). Estos vegetales contienen antioxidantes naturales que combaten el estrés oxidativo en nuestras células, un proceso directamente relacionado con la prevención de enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes o la hipertensión. Al estudiar estas plantas, la ciencia no solo valida el conocimiento ancestral, sino que ofrece posibles alternativas dietéticas para los problemas de salud actuales, devolviendo a la nuestra dieta mexicana la riqueza que nunca debió perder.

¿Qué son exactamente los quelites? 

Antes de entrar en detalles, es importante aclarar de cuando se habla de “quelites”, el termino hace referencia a una gran variedad de vegetales comestibles (hojas, brotes, tallos, flores) que han sido base de la alimentación en México desde hace siglos. A pesar de contar con este tipo de «joyas» nutricionales al alcance de la mano, se observa una tendencia hacia su olvido. Debido al fenómeno denominado “desplazamiento cultural” (1). Esto ocurre debido a la preferencia por adquirir vegetales «famosos» o importados, bajo la idea errónea de que poseen una calidad nutricional superior. Mientras tanto, se ha reducido drásticamente el consumo de los quelites que crecen de forma natural en la región, por el desconocimiento de su valor nutricional. El peligro de este fenómeno no solo es perder una tradición, sino perder una oportunidad para la mejora de la salud. Puesto que los quelites son considerados “nutracéuticos” término usado para definir a aquellos alimentos que, además de nutrir, poseen propiedades biológicas activas capaces de funcionar como medicina preventiva (2).

Dos de los ejemplos más claros de esta riqueza son la verdolaga y el quintonil. Aunque poseen apariencias y sabores distintos, ambos comparten una cualidad asombrosa, albergan una complejidad nutricional que la ciencia actual apenas comienza a descifrar, revelando un potencial terapéutico que apenas se está empezando a dimensionar, entre estos efectos se destaca su poder antioxidante.

La verdolaga y el quintonil: mucho más que una simple planta 

La verdolaga (Portulaca oleracea L.) es el ejemplo perfecto de un vegetal que se ha subestimado. A pesar de su sencillez, es una de las fuentes vegetales más ricas en ácidos grasos esenciales como el omega-3, que normalmente se asocia solo con el pescado. Y actúan como protectores del sistema cardiovascular y cerebral al reducir la inflamación, mejorar los niveles de lípidos en la sangre y favorecer la comunicación entre las neuronas. 

Pero no solo son propiedades nutricionales, es sabor. Se destaca el valor gastronómico de la verdolaga, que tiene una gran “aceptabilidad”. Esto significa que, cuando se incluye en nuevas recetas o productos alimenticios, su sabor y textura suelen ser del agrado del consumidor. Es un vegetal versátil capaz de pasar del campo a un platillo gourmet o a un batido saludable sin comprometer de forma significativa sus propiedades (3).

Por otra parte, el quintonil (Amaranthus hybridus L.) destaca por su impresionante capacidad protectora. Para comprender su valor, se puede imaginar que las células son como pequeñas maquinas que al trabajar, producen un “humo” llamado radicales libres. Cuando este humo se acumula, comienza a dañar a las pequeñas maquinas (las células), este proceso, denominado estrés oxidativo, está directamente vinculado con el envejecimiento prematuro y el desarrollo de diversas enfermedades. Aquí es donde entran los antioxidantes. Son moléculas que “atrapan” ese humo antes de que cause daños permanentes. Investigaciones recientes han puesto el quintonil bajo la lupa, descubriendo que es un campeón en esta tarea. Sus compuestos bioactivos actúan como un ejército de limpieza profunda que permite a las células operar a su máxima capacidad. Por lo tanto, consumir quintoniles es, literalmente, darle un mantenimiento preventivo al organismo (4). Además, al igual que la verdolaga, su reintegración en la cocina actual representa una estrategia accesible para mejorar la salud a través de sabores familiares y propios de nuestra tierra.

Del campo a tu mesa: ¿Cómo aprovechar estos “antioxidantes ocultos”?

Ahora que se reconoce que la verdolaga y el quintonil son verdaderos potenciadores de la salud, el siguiente paso consiste en integrarlos en la vida diaria. No se necesita ser un experto en cocina ni gastar una fortuna; la belleza de estos vegetales comestibles es su sencillez.

  • Consumo en crudo para máxima potencia: A fin de aprovechar la totalidad de los antioxidantes, se recomienda integrar las hojas de verdolaga en ensaladas. Su perfil de sabor, con ligeros matices alimonados, aporta frescura a cualquier preparación sin degradar sus compuestos sensibles al calor.
  • Preparaciones cocidas: El quintonil destaca en sopas o salteado con cebolla y ajo. Una cocción breve no solo realza su sabor, sino que facilita la biodisponibilidad de ciertos nutrientes, permitiendo que el organismo los absorba con mayor eficiencia sin comprometer su capacidad protectora (5).

Por último, se recomienda su consumo durante la temporada de lluvias, cuando su crecimiento es más abundante; sin embargo, pueden encontrase también en otros periodos en mercados locales, donde su adquisición garantiza mayor frescura. Al integrarlos en la dieta, se promueve un ciclo de bienestar integral: se fortalece la salud individual y, simultáneamente, se apoya a los productores que preservan estas tradiciones agrícolas y culinarias.

Conclusiones

Los quelites son tesoro frente a nuestros ojos, a veces, la respuesta a nuestras necesidades de salud no está en un suplemento costoso o en un ingrediente importado, sino en el suelo que pisamos, los antioxidantes ocultos en quelites como la verdolaga y el quintonil han estado ahí durante siglos, esperando que se vuelva a reconocer su valor. La evidencia es clara, estos quelites son más que plantas silvestres; pueden considerar un recurso alimenticio poderoso, accesible y delicioso para vivir mejor. Reincorporar estos vegetales en nuestra dieta es un acto de sabiduría que honra el pasado y protegen el futuro. ¡Es momento de redescubrir el poder que crece en nuestra propia tierra!

Referencias

[1] Pardo S., Aguilar-Galván F., Sandoval L. Plantas silvestres comestibles de La Barreta, Querétaro, México y su papel en la cultura alimentaria local. ETNOBIOLOGÍA. 2021;19(1):41-62.  https://revistaetnobiologia.mx/index.php/etno/article/view/387

[2] Pacheco-Hernández Y., & Villa-Ruano N. Los quelites y otros vegetales comestibles de México: ¿Qué sabemos sobre su potencial nutracéutico? AyTBUAP. 2024;9(34):18-39. doi:10.5281/zenodo.11557950

[3] Rodríguez, F. M. del R., Novotny, I., & Nader, M. E. F. (2021). PRODUCTOS ELABORADOS CON VERDOLAGA (PORTULACA OLERACEA L.): VALORACIÓN NUTRICIONAL, CONOCIMIENTO, CARACTERÍSTICAS ORGANOLÉPTICAS, ACEPTABILIDAD Y SATISFACCIÓN. Actualización En Nutrición, 22(2). https://doi.org/10.48061/SAN.2021.22.2.44

[4] Sarker U, Rabbani MG, Oba S, Eldehna WM, Al-Rashood ST, Mostafa NM, Eldahshan OA. Phytonutrients, Colorant Pigments, Phytochemicals, and Antioxidant Potential of Orphan Leafy Amaranthus Species. Molecules. 2022 May 2;27(9):2899. doi: 10.3390/molecules27092899.

[5] Córdova Zambrano AV, Flores De Valgaz AP. Revisión Sistemática de Técnicas de Extracción de Ácidos Grasos Esenciales y Antioxidantes de Portulaca Oleracea Para Su Revalorización y Aprovechamiento Local. Universidad Politécnica Salesiana; 2025. http://dspace.ups.edu.ec/handle/123456789/30202


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