Kombucha y salud intestinal: Lo que debes saber

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Kombucha y salud intestinal: Lo que debes saber

Autores

Bianca Elizabeth Calderón Navarro

Alumno de Licenciatura en Nutrición, Departamento de Ciencias de la Salud, Centro Universitario de los Valles, Universidad de Guadalajara

Violeta Rios-Escalante

Licenciatura en Nutrición, Departamento de Ciencias de la Salud, Centro Universitario de los Valles, Universidad de Guadalajara

Licenciatura en Nutrición, Departamento de Ciencias de la Salud, Universidad del Valle de Atemajac, Campus Guadalajara

Contacto: violeta.rios@academicos.udg.mx


La kombucha es una bebida que destaca en los estantes de los supermercados por sus colores vibrantes, y también es común verla en manos de figuras influyentes del bienestar actual.  Ha pasado de ser una bebida ancestral ‘misteriosa’ a convertirse en la reina de las neveras saludables. Pero, más allá de su sabor efervescente y ligeramente ácido, existe una promesa de oro: la transformación de la salud intestinal. ¿Se trata realmente del elixir milagroso que el microbioma humano necesita o es simplemente una moda burbujeante? A continuación, se descorcha la verdad sobre este fermentado.

Los probióticos se utilizan como suplementos dietéticos para reforzar la inmunidad humana, regular la nutrición, el metabolismo y la fisiología gastrointestinal. Los alimentos y bebidas fermentados son probióticos tradicionales y de tendencia que están disponibles en todo el mundo bajo diferentes nombres y están llenos de microbios responsables de aportar beneficios para la salud, principalmente la salud intestinal. La kombucha es un té fermentado, ligeramente dulce y burbujeante, se elabora con té verde o negro endulzado con azúcar blanca, azúcar morena o piloncillo que se fermentan gracias a una colonia simbiótica de bacterias y levaduras llamada SCOBY (del inglés Symbiotic Culture Of Bacteria and Yeast) [1]. Más allá de su perfil refrescante, esta bebida destaca por su aporte de diversos compuestos nutricionales, como vitaminas, minerales y polifenoles, los cuales resultan beneficiosos para la salud, tal como se muestra en la Figura 1.

Figura 1. Kombucha: Nutrientes clave y su impacto en la salud sistémica, adaptada de Ramírez Restrepo, 2023 [2]. Esta figura ilustra la densidad nutricional de la kombucha y su relación directa con el bienestar del organismo. En el núcleo, se representa la bebida obtenida de la fermentación por el SCOBY, de la cual derivan componentes esenciales como las vitaminas del complejo B fundamentales para el metabolismo energético, la salud cognitiva y el estado de ánimo. Asimismo, se destacan los polifenoles y la vitamina C por su capacidad para mitigar el estrés oxidativo y reducir los niveles de cortisol. Finalmente, se detalla el aporte de minerales esenciales que actúan en sinergia para fortalecer el sistema inmunológico y optimizar la función digestiva.

Kombucha y la microbiota intestinal

Una característica para poder considerar a un microorganismo probiótico es que se mantenga vivo al final de su paso por el tracto gastrointestinal. En un estudio in vitro con simulación de las condiciones gastrointestinales mencionan que la kombucha contiene una amplia diversidad de microorganismos que pueden proveer de un beneficio a la salud del consumidor. Se destaca que cada probiótico cumple una función diferente en el organismo por lo que se sugiere tener variedad en el consumo de alimentos y bebidas fermentadas [3].

Según una revisión de estudios sobre la kombucha se menciona que dos estudios reportaron efectos beneficiosos, principalmente en la consistencia de las heces y el síntoma de vaciado intestinal incompleto. Uno de ellos reportó una mejora en la consistencia de las heces, junto con una reducción en la sensación de evacuación incompleta, en comparación con el grupo control. Además, tras el consumo de kombucha, también se observó una mejora en la frecuencia de evacuación en comparación con el estado inicial [4].

Sumado a lo anterior, la kombucha, gracias a su bajo pH —derivado principalmente de la presencia de ácido acético y otros ácidos orgánicos producidos durante la fermentación—, puede inhibir el crecimiento de diversas bacterias patógenas asociadas con infecciones del tracto gastrointestinal. Entre estas se incluyen Helicobacter pylori, Escherichia coli, Salmonella typhimurium y Campylobacter jejuni. Este efecto antimicrobiano no solo se atribuye a la acidez del medio, sino también a la acción conjunta de compuestos bioactivos como los polifenoles y otros metabolitos generados durante el proceso de fermentación, los cuales contribuyen a reforzar sus posibles propiedades protectoras para la salud [2].

Pero el verdadero poder de la kombucha reside en lo que sucede durante su fermentación. Uno de sus componentes estrella es el ácido butírico, un aliado natural que actúa como un escudo antiinflamatorio y ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre. Este ácido no solo mejora la ‘población’ de bacterias en el intestino sino que también combate el estrés oxidativo, protegiendo a las células del desgaste prematuro [2]. Por último, esta bebida está cargada de compuestos fenólicos, potentes antioxidantes que provienen del té. A diferencia de otros nutrientes, estos compuestos viajan intactos hasta el colon, donde las bacterias intestinales los aprovechan para fortalecer el sistema inmunológico. En este proceso, se producen ácidos grasos esenciales (como el acetato y el propionato) que funcionan como combustible para las células del intestino, reforzando su barrera natural y evitando que microorganismos dañinos provoquen inflamación crónica causante de enfermedades del tracto gastrointestinal como Síndrome de Intestino Irritable, colitis, gastroenteritis, enfermedad de Crohn y problemas digestivos como estreñimiento, diarrea, gases, hinchazón, entre otras [1,2,4].

Consumo recomendado

A pesar de que no existe una dosis máxima establecida para evitar efectos secundarios, los avances en nutrición señalan a la kombucha como una aliada de la salud. Los estudios más recientes vinculan el consumo de fermentados y probióticos con una mejor modulación de la microbiota intestinal. Actualmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado la kombucha como segura para el consumo humano y la dosis recomendada para bebidas lácteas proporcionada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) es de 4 onzas (aproximadamente 110 mL). Varios estudios también apoyaron la seguridad del kombucha utilizado en modelos toxicológicos animales. Sin embargo, es importante señalar que se han reportado casos de enfermedad grave inexplicable, incluyendo muerte, asociados al consumo diario de kombucha durante períodos aproximados de dos meses [5].

Conclusiones

En conclusión, la kombucha se perfila como una prometedora alternativa natural para fortalecer la salud digestiva, actuando como un puente entre la tradición milenaria y la ciencia de la microbiota. Sin embargo, para consolidar su lugar en la nutrición funcional, es imperativo que investigaciones futuras estandaricen sus procesos de fermentación. Esto permitirá no solo verificar con exactitud su contenido de probióticos y compuestos bioactivos, sino también garantizar su inocuidad, definir pautas de consumo precisas y comprender a fondo cualquier posible efecto adverso. Mientras la ciencia avanza, esta bebida fermentada nos invita a redescubrir cómo pequeños cambios en nuestra dieta pueden impactar significativamente en nuestro equilibrio interno.

Referencias

[1] Selvaraj S, Gurumurthy K. An overview of probiotic health booster-kombucha tea. Chin Herb Med 2023;15:27–32. https://doi.org/10.1016/J.CHMED.2022.06.010.

[2] Ramírez Restrepo YA. Potencial terapéutico de la kombucha en enfermedades gastrointestinales a través de su interacción con el microbiota intestinal: una revisión sistemática exploratoria. Unilasallista Corporación Universitaria, 2023.

[3] Guzmán Ortiz MA. Resistencia de microorganismos aislados de kombucha a condiciones del tracto gastrointestinal in vitro. Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, A.C., 2021.

[4] Fraiz GM, Bonifácio DB, de Paulo RS, Teixeira CM, Martino HSD, Barros FAR de, et al. Benefits of Kombucha Consumption: A Systematic Review of Clinical Trials Focused on Microbiota and Metabolic Health. Fermentation 2025;11:353. https://doi.org/10.3390/FERMENTATION11060353/S1.

[5] Anantachoke N, Duangrat R, Sutthiphatkul T, Ochaikul D, Mangmool S. Kombucha Beverages Produced from Fruits, Vegetables, and Plants: A Review on Their Pharmacological Activities and Health Benefits. Foods 2023;12:1818. https://doi.org/10.3390/FOODS12091818/S1.

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